El frente español en la guerra de agresión contra Gaza



Resulta insufrible escuchar y leer las noticias sobre lo que ocurre en Gaza que transmiten cadenas de televisión madrileñas, emisoras de radio confesionales y periódicos monárquicos o más vendidos en este país.

Cuando se piensa que se gastan el dinero de nuestros impuestos en intentar convencernos de que los asesinos son los que tienen la razón y la justicia de su parte, mientras que las víctimas indefensas y acorraladas son presentados como los agresores; cuando se repara en que los católicos están entre los que bendicen la agresión de los judíos contra los musulmanes; cuando se advierte que el racismo de la derecha contra el árabe y el musulmán es cada día más irracional; cuando se observa que la izquierda reniega de la lucha de los pueblos por sus derechos fundamentales, se aprecia con claridad que la guerra en Gaza tiene un frente abierto en este país.

Es sabido que en las guerras la lucha se realiza no sólo en el frente de batalla, sino también en el frente de la propaganda. Es habitual que este frente sea activo antes, durante y después de las hostilidades y un ejemplo notorio de esto se ha visto en la agresión de Estados Unidos y sus aliados -con el Reino de España a la cabeza- contra Iraq. Aún perdura.

En la agresión de Israel contra los palestinos de Gaza, el frente de la propaganda no es menos importante que en el caso de Iraq. El agresor cuenta con el apoyo de aliados que hacen todo lo que está en su mano para que la victoria, militar pero sobre todo política y moral, sea de Israel. Lo hace durante los ataques día a día, sutil y descaradamente, con noticias, entrevistas, reportajes y con editoriales y artículos de opinión.

Esta contribución actual al triunfo del Estado agresor, ocupante y delincuente no es algo extraordinario, es sencillamente la continuación en tiempos de guerra del apoyo que los aliados le prestan constantemente en tiempos más tranquilos pero también muy agresivos, aunque su causa sea injusta e ilegal.

Se puede decir que las tareas de la guerra se reparten entre varios agentes. De la misma forma que un soldado coloca el proyectil en la boca del cañón y otro acciona el mecanismo de disparo, mientras el cocinero prepara el rancho para que ambos repongan fuerzas y el intendente les prepara las literas de campaña, el objetivo de los medios de comunicación aliados del agresor es el de apoyar al agresor mediante sus armas: las palabras y las imágenes.

Su labor consiste en dirigir a la opinión pública a favor del agresor. En consecuencia, la responsabilidad de los medios es enorme. En España, aunque pueda sorprender, se dan muchos casos de medios aliados de Israel, tanto en prensa como en radio y en televisión. Está por estudiar este fenómeno local de la alianza global entre los medios e Israel. Habitualmente se asocia esta colaboración a notorios medios estadounidenses, como si los demás no fueran partidarios de aquél, cuando lo que diferencia a unos de otros es que los primeros son vociferantes, por ser abiertamente anti árabes y anti musulmanes, mientras que los demás lo son de forma algo encubierta.

Se puede decir de los medios lo que de las políticas de Estados Unidos y la Unión Europea respecto de Israel. El primero actúa sin tapujos a favor de Israel, porque al sentirse uno y otro todopoderosos caminan de la mano en su imperialismo agresor, cada uno con sus rasgos particulares. La segunda, por su menor fuerza militar y económica, realiza un imperialismo acorde, o sea, más cauto y solapado.

Sin embargo circula la especie de que la Unión Europea sigue a Estados Unidos, que no tiene una voz propia, fuerte e independiente, que intenta mediar en el conflicto de oriente medio, etc.

Cuando la presentadora de esa televisión madrileña inicia su noticia sobre el último ataque israelí contra la población de Gaza con una frase del tipo "el ejército israelí busca en Gaza casa por casa a los terroristas de Hamás", lo cual hace día tras día de forma machacona, hay que pensar en el daño que hace, ya que por más burda y estándar que sea esta presentación, mucha gente corriente la acepta por desconocimiento de la realidad, desidia ante los problemas ajenos, identificación con el poder de Israel al que se considera país europeo o racismo hacia los palestinos.

Cuando el diario más vendido en España afirma en su último editorial que "ante la ocultación de Washington, la insuficiencia de la UE y la forzada parsimonia del Consejo de Seguridad, más la patética carencia de voluntad de acción internacional del mundo árabe, sólo Israel puede parar a Israel, ante el espanto de la opinión pública mundial", hay que pensar que el daño
es mucho mayor, ya que no se usa una artimaña tosca propia de la derecha racista, sino que el apoyo a Israel se esconde bajo un razonamiento aparentemente elaborado, humanista y equidistante, o sea, el propio del centro y hasta de la izquierda, con el que la mayoría de votantes de este país se quiere identificar, en particular en cuestiones de guerras en oriente medio, sea cual sea el partido al que votan en las elecciones generales.

Washington no se oculta sino que arma, financia y apoya a Israel desde hace años, sin medida y en contra de la ley internacional. ¿Por qué no se dice, pero se dice que Irán arma y financia a Hamas?

La UE no tiene ninguna insuficiencia para enviar tropas a Afganistán, Líbano y África si le conviene, pero ahora como mínimo basta con que llame a los embajadores israelíes a consultas, basta con que cancele el acuerdo preferencial con Israel, basta con que amenace a Israel con un boicot económico, basta con que interrumpa sus relaciones militares con Israel. ¿Por qué se disculpa a Europa cuando la ley internacional la obliga a actuar contra el Estado delincuente y agresor y no lo hace convirtiéndose así en cómplice necesario del delincuente?

¿Por qué Israel sólo puede parar a Israel? Porque se sabe que en sus 60 años de historia criminal nunca lo ha hecho: Israel über alles (Israel por encima de todo, de los derchos humanos de los árabes y de la paz mundial si es preciso). Todo el mundo puede hacer algo por parar a Israel, especialmente los diarios que renuncian a informar de los crímenes de guerra, de las continuas violaciones de la ley internacional y de los derechos humanos por parte del agresor, que editorializan como si no hubiera agresor y agredido o cambian los papeles, que distorsionan la realidad, que toman partido por el criminal so capa de equidistancia.

Todo el mundo ha tomado partido en el mal llamado conflicto palestino, es decir, en la agresión de Israel y sus aliados contra los pueblos de Palestina y Oriente Medio. Sin disparar balas, aunque se escondan tras el crucifijo, se amparen en declaraciones altisonantes o se disfracen de demócratas civilizados, contribuyen hoy como ayer con sus fuerzas al genocidio de los palestinos.
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