Fin del idilio Cebrián-Rajoy

El País jalea a Rivera y pone la proa al presidente, que pretende repetir como candidato

 
En el momento en que Juan Luis Cebrián asume las riendas editoriales de El País, el diario de Prisa retira su blindaje a Mariano Rajoy.

 

El idilio entre Moncloa y El País se ha terminado. Mientras Juan Luis Cebrián recupera su despacho en la redacción de El País, el diario de Prisa dispara su artillería contra un Rajoy que en los últimos años ha sido clave para la supervivencia económica del grupo y la del propio Cebrián a su frente. Lejos quedan ahora los tiempos en los que se ensalzaba a Soraya Sáenz de Santamaría, mediadora ante los acreedores de Prisa en el Ibex. Tras las elecciones catalanas, El País ha visto en Albert Rivera al caballo ganador en la política española y trata de inaugurar la sucesión de un Rajoy que, de momento, conserva sus intenciones de repetir como candidato.

“Prisa tiene una agenda reformista muy clara”, explican fuentes cercanas a los cerebros del grupo, “y apoyarán a quien la lleve a cabo”. Así de claro. Y descartado Pedro Sánchez, Juan Luis Cebrián y el resto de responsables de la línea editorial del grupo ya han depositado sus esperanzas en Albert Rivera. Una elección que deja a Mariano Rajoy sin un aliado mediático fundamental cuando arrecia el temporal tras las desastrosas elecciones catalanas y el creciente asedio de la corrupción en el PP.

Un giro editorial que se ha producido “en cuestión de días”, como empieza a comentarse en los círculos políticos madrileños, y que arrancó el pasado 13 de enero con titulares como “La mitad del electorado del PP deja de creer en el partido”, con los que El País presentaba el sondeo de Metroscopia que colocaba a Ciudadanos como la formación más votada. No es la primera vez que las encuestas difundidas por El País alumbran unas perspectivas muy optimistas para la formación naranja, muy por encima del resto de sondeos. En noviembre de 2015, justo después de las catalanas en las que Inés Arrimadas ya se colocó como líder de la oposición en Cataluña y pocas semanas antes de las generales del 20-D, Metroscopia pronosticaba para la formación naranja un 22,6% de intención de voto a nivel nacional, en un triple empate con PSOE y PP. Pocos días después, el CIS colocaba a Ciudadanos a diez puntos del PP, y las urnas dejaron a Albert Rivera a 15 puntos de Mariano Rajoy.

A la espera del CIS que se conocerá a principios de febrero, hay una diferencia fundamental con lo que sucedió hace dos años: que El País da síntomas claros de dar por amortizado a Rajoy y le retira la protección de la que ha venido disfrutando en los últimos años, en los que las dificultades financieras de Prisa precisaban de un aliado poderoso. Lo expresaba a las claras el diario en el editorial publicado el pasado lunes y titulado ‘Rajoy, en cuestión’. Un titular inédito en las formas y en el fondo y que cayó como una bomba en Moncloa, que en los últimos años ha jugado un papel crucial en la estabilidad del grupo, mediando con los grandes acreedores del grupo que cotizan en el Ibex. Con el argumento de los ya incontables casos de corrupción que tiene abiertos el PP, El País afirma que el in crescendo en las investigaciones judiciales “apunta a un cerco que también rodea políticamente al presidente”, recordándole su responsabilidad in vigilando, que diría Esperanza Aguirre,  y que “el habitual recurso de Rajoy a la inacción hasta que desaparezcan los problemas puede, en suma, no ser suficiente esta vez”.

 

Cebrián ya no necesita a Moncloa
Una posición editorial que sucede al mismo tiempo de que Cebrián recupera despacho en la redacción de El País, una vez abandonado el timón del grupo tras el acuerdo de paz firmado con los accionistas críticos, y de que el grupo haya conseguido refinanciar su deuda, desplazando el problema a 2022. Porque Cebrián, como viene sucediendo desde hace varios años, se va pero no se va. Acosado por los acreedores descontentos con su gestión, abandona el gobierno corporativo de Prisa pero mantiene el timón editorial del grupo. En este armisticio, el factótum del grupo ha conseguido pactar mantenerse como presidente de El País, de su consejo editorial y de una futura fundación vinculada al diario. Además, ha designado a su sucesor, Manuel Polanco, demostrando músculo suficiente para poder torpedear los nombres que habían venido manejando los accionistas, desde el del expresidente de Indra, Javier Monzón, amigo personal de Ana Botín, según algunas informaciones, hasta el del financiero Jaime Carvajal Hoyos, hijo de Jaime Carvajal Urquijo, antiguo presidente del Banco Urquijo y de Ford España y amigo de Juan Carlos I.

Este regreso de Cebrián al puente de mando de Miguel Yuste se produce al mismo tiempo en que la mediación de Moncloa deja de ser necesaria por la refinanciación cerrada con sus acreedores. Tras la ampliación de capital de 500 millones de euros que los principales accionistas de la compañía se resistían a suscribir con Cebrián al frente del grupo, el nuevo equipo rector del grupo, con Manuel Mirat, un hombre de la casa, como consejero delegado, ha conseguido retrasar el vencimiento de su deuda, que ronda los 1.500 millones de euros, hasta 2022. Dejan de ser necesarias, por tanto, las gestiones de Soraya Sáenz de Santamaría, que jugó un papel fundamental ante los acreedores de un grupo que llegó a acumular 5.000 millones de euros en deuda por la ruinosa opa sobre Sogecable y que tenía muy complicada su supervivencia.

Asumido que la estabilidad del grupo de comunicación más importante de España es fundamental para la estabilidad política del país, la vice se arremangó para contribuir de forma decisiva a convencer a César Alierta, Emilio Botín e Isidro Fainé de que entraran en el grupo, cambiando la deuda por acciones. Ahí, en 2012, y junto a un ERE que despidió a 129 trabajadores de El País, arrancó un terremoto accionarial que ha provocado que ahora Telefónica posea un 13% del capital, Caixabank un 5%, Santander un 4,5% y el banco británico HSBC un 9%. Eso sí, el accionista principal, en detrimento de la familia Polanco –que cuenta con el 17%–, es el fondo de inversión Amber Capital, que ostenta el 19%.

 

Como ya sucedió a finales de 2015, El País vuelve a colocar a Albert Rivera como el candidato más votado. / FERNANDO MORENO

 


La corrupción no la tapa ni Cataluña
Ante este panorama, algunas informaciones señalan que en Moncloa empieza a cundir el temor de si este cambio de rumbo por parte de Prisa tiene el placet de los principales accionistas del grupo, de si estos también dan por amortizado a Rajoy. Quizá por eso el presidente señaló en su entrevista con Carlos Alsina esta misma semana que “en la medida que vaya viendo cómo se vayan produciendo los acontecimientos, intentaré repetir como candidato. Mi idea a fecha de hoy es repetir, pero tiene que querer mi partido”. En el PP también empieza a haber mar de fondo sobre la idoneidad de que Rajoy repita, por lo que a Rajoy no le sobran aliados mediáticos hoy por hoy. Y es que en esta ‘cadena de favores’, Rajoy también le debe a Cebrián ayuda en momentos puntuales, como la ofensiva contra Sánchez antes del famoso Comité Federal de octubre de 2016 que terminó con su dimisión y la consiguiente abstención socialista que permitió al presidente seguir en el cargo.

El Gobierno fía sus posibilidades de mantenerse en el poder a la recuperación económica, que en sus cifras macro –otro cantar es la creciente desigualdad y precariedad-, es incontestable. Pero con la crisis catalana todavía sin cerrar –ni con visos de hacerlo en las próximas semanas-, las declaraciones de Ricardo Costa y Álvaro Pérez, ‘El bigotes’, en el juicio sobre la financiación ilegal del PP valenciano han reforzado las voces que claman por que Rajoy asuma sus responsabilidades políticas. Costa responsabilizó directamente a su jefe, Paco Camps, y levantó un cortafuego con Génova subrayando que Bárcenas le dejó bien claro que lo que Camps ordenaba “eran prácticas prohibidas en el partido”. Pero empieza  a ser absolutamente insostenible que una persona que ha sido vicesecretario general del partido y presidente del mismo, que uno de los principales líderes del PP desde hace casi 30 años, no supiera nada de unas prácticas que, según los jueces, han sido moneda común entre los populares. Y si no lo sabía, argumentan algunos, razón de más para que dimita. De hecho, Rajoy es el último representante de la generación que asumió el poder en los 90 a las órdenes de José María Aznar. Todos los demás están fuera, algunos procesados y hasta condenados.

 

El País, sin cuartel
Así las cosas, El País ya ha abierto las compuertas de las críticas y el alud se viene encima de Rajoy. Tras haber jaleado los malos resultados en Cataluña y las bajas expectativas en las encuestas, El País ha publicado una entrevista con Rivera y un artículo del propio Cebrián que contiene llamativas coincidencias con el editorial titulado ‘Rajoy, en cuestión’. En el texto, publicado el pasado día 15 bajo el epígrafe ‘¿Vuelta a la normalidad en Cataluña?’,  el nuevo timonel de la línea editorial de El País subraya que: “España necesita cambios estructurales, en contra de lo que el presidente del Gobierno presupone y de la parálisis de los principales líderes del arco parlamentario”. “El mejor de los argumentos que se le ha oído a Mariano Rajoy para oponerse a estas iniciativas, o cuando menos retrasarlas todo lo que pueda, es que “todo esto es un lío”. Pues para lío, este en el que andamos metidos ahora por no haber emprendido las reformas a su debido tiempo y andar siempre mirando para otro lado”, dice Cebrián.

Ese mismo día, el columnista Rubén Amón también le tiraba una buena andanada, titulando directamente ‘¿Es Rajoy el gran problema del PP?’. “Cabe preguntarse si el mejor estímulo que podrían encontrar los populares como solución a su emergencia política consistiría en dar por amortizado el marianismo”, afirma Amón, porque “Mariano Rajoy se observa a sí mismo como sucesor de Mariano Rajoy, quizá al precio de terminar sepultándose con su partido”. Y Rafa de Miguel, una de las grandes firmas de Nacional del periódico, escribía un análisis que subraya “la percepción de cambio de ciclo en la derecha española que han comenzado a reflejar las encuestas” y que “uno se imagina a Rajoy tomando por el hombro a Sánchez ante un horizonte yermo mientras le susurra: “Algún día, hijo, todo esto tampoco será tuyo”. “En su pretensión de pactar ellos dos solos una nueva financiación autonómica se han encontrado con unos líderes territoriales que sí mandan en sus dominios y huelen la debilidad”, concluye De Miguel.

En este escenario, Alfredo Pérez Rubalcaba, miembro del Consejo Editorial de El País, tampoco ha perdido ocasión de poner su granito de arena, desde Los Desayunos de TVE, para promocionar a Rivera y mandar un recado a su sucesor al frente del PSOE. Rubalcaba señaló que el líder de Ciudadanos “coge votos de todos, más de PP, pero también del PSOE. Es una especie de Macron”. Y avisó a su partido de que también los tenga en cuenta y no lo deje en un problema de “las derechas”. Este el análisis del “secretario general del país”, como lo ha llamado José Luis Ábalos sin aclarar si es con mayúsculas o no. Habrá que ver si este Rivera es ‘Más que una moda’, como titulaba uno de sus editoriales El País en el otoño de 2015.

 


El hasta ahora secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, muy cercano a la ‘vice’, será el nuevo jefe de gabinete del presidente. / EP

José Luis Ayllón, nueva mano derecha de Rajoy

Un catalán se va y otro llega. Tras la salida de Jorge Moragas en dirección a Nueva York, para representar a España ante la ONU, Mariano Rajoy ya ha encontrado a su nuevo jefe de gabinete, José Luis Ayllón. El hasta ahora secretario de Estado de Relaciones con las Cortes es una de las personas más próximas a Soraya Sáenz de Santamaría, con lo que la ‘vice’ se apunta un tanto después de que sus enemigos en el partido la estén responsabilizando de no haber cerrado el procés y del fiasco del 1-O.

Rajoy ha hecho hincapié recientemente en la Junta Directiva del PP de la necesidad de mejorar la comunicación, y Ayllón se ajusta a ese perfil. Gracias a su trabajo en el Parlamento, cuenta con muy buena relación con los periodistas políticos y también con los grupos de la oposición, incluidos los catalanes, y ya estuvo al mando de la comunicación del partido entre 2000 y 2004. Este licenciado en Derecho, de 47 años, llegó a la Moncloa todavía con José María Aznar como presidente y su experiencia en la fontanería va a ser fundamental ahora que vienen curvas para el presidente, con el frente de Cataluña sin cerrar, la corrupción en el partido asediándole cada vez más y el auge en las encuestas de Ciudadanos.

 

 

Foto portada: EUROPA PRESS

http://www.elsiglodeuropa.es/siglo/historico/2018/1231/Index%20Politica%20Prisa-Rajoy.html

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