Los bulos de la pandemia: cuántos, cuáles, dónde, cómo y quiénes

 

, Profesor Titular de Periodismo, Universidad de Navarra

Profesor titular de Periodismo Científico y Ambiental, y Producción Televisiva, Universidad de Navarra

Profesor titular de Periodismo, Universidad de Navarra

Catedrático de Microbiología, Universidad de Navarra

Profesora de Comunicación Empresarial e investigadora de Comunicación de la Ciencia, Universidad de Navarra

PostDoctoral Researcher, Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)

 

La divulgación de informaciones falsas se ha convertido en un problema sanitario. Asuntos como el rechazo al uso de vacunas, supuestos tratamientos alternativos contra el cáncer o la defensa de la efectividad médica de la homeopatía han sido objeto de campañas de desinformación en las redes sociales. Esos precedentes palidecen, sin embargo, ante la explosión de bulos producida con la pandemia de la COVID-19. El coronavirus ha multiplicado las fabricaciones informativas, manipulaciones gráficas, teorías conspiratorias, contenidos intencionadamente descontextualizados y, en definitiva, los embustes de todo tipo.

En este contexto de desinformación, un equipo de investigadores de la Universidad de Navarra y del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación, hemos analizado la tipología de los bulos difundidos en España durante el primer mes del estado de alarma, entre el 14 de marzo y el 13 de abril de 2020. El estudio (PDF), resultado del proyecto RRSSalud financiado por la Fundación BBVA, se publica hoy en la revista científica El Profesional de la Información.

El estudio define como bulotodo contenido intencionadamente falso y de apariencia verdadera, concebido con el fin de engañar a la ciudadanía, y difundido públicamente por cualquier plataforma o medio de comunicación social”. Para el análisis, se han seleccionado 292 bulos identificados por las tres plataformas españolas acreditadas por la International Fact-Checking Network (IFCN): Maldita.es, Newtral y EFE Verifica.

¿Cómo se difunden los bulos?

Los 292 bulos analizados se difundieron a través de diversas plataformas, aunque la inmensa mayoría (89,1%) circuló en las redes sociales. Estas redes se confirman, en efecto, como canal principal de difusión de los bulos, muy por delante de los medios periodísticos (4%) y de otros canales de comunicación interpersonal (6,9%) como, por ejemplo, los SMS o el correo electrónico. Entre las redes sociales, WhatsApp fue donde más bulos se observaron, seguida de Twitter y, a mayor distancia, Facebook, YouTube e Instagram.

Tabla 1. Plataforma de difusión de los bulos (N=304*)

Algunos bulos se difundieron simultáneamente en más de una plataforma. Esto explica que el número total de frecuencias (N=304) de esta tabla sea mayor que el de los bulos de nuestra muestra (=292). ** Las redes sociales ‘sin especificar’ incluyen cualquiera de las otras redes sociales que se especifican en la tabla o bien otras redes distintas, o incluso una combinación de ambas. Fuente: elaboración propia.

La mayor parte de las falsedades se difundieron sobre todo a través del formato más básico y fácil de manipular: el texto (53,8%). Aunque menos frecuentes, también se detectaron numerosos bulos basados en formatos multimedia –foto (25,6%), vídeo (14,6%) y audio (5,7%)–, cuya presencia fue algo más frecuente en redes abiertas como Twitter.

 

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