Jugar a ser un dios


La revista en Internet Fusión publica un reportaje extenso, en el que he colaborado, que ha titulado Geoingeniería: Jugar a ser Dios

 

Creo sinceramente que Mariló Hidalgo, que firma el reportaje, lo explica muy bien, les resumo las partes del texto que me parecen más importantes:

 

Al principio un grupo de científicos influyentes, respaldados por EEUU, niegan con rotundidad los efectos del cambio climático. Posteriormente no sólo lo aceptan sino que proponen medidas tecnológicas para salvar la crisis climática. El mismo camino siguen la mayoría de los Estados del Norte del planeta, responsables de la mayor parte de emisiones de CO2. El sector privado -las multinacionales químicas, silvícolas, petrolíferas y de agronegocios-, el mismo que había contribuido y se había beneficiado de este caos, dan la bienvenida a esta especie de plan B providencial que pretende dar esquinazo al cambio climático.

¿Qué provoca este cambio de opinión? Admitir desde el principio los hechos, suponía reconocer el fracaso del actual modelo económico, algo que no interesa bajo ningún concepto porque sigue produciendo beneficios. Por otro lado, hablar de un cambio de paradigma sería una medida bastante impopular entre la población. ¿Solución? Dejar las cosas como están y buscar otras “salidas” que mitiguen los efectos de este ya imparable cambio climático. Algo que permita seguir con las emisiones de CO2, el actual nivel productivo y por supuesto de consumo, que garantice la continuidad del actual sistema.

Es en este contexto donde surge la geoingeniería, el famoso plan B, una rama de la ingeniería que aplica los avances tecnológicos a gran escala, para contrarrestar los efectos de los cambios en la química atmosférica. Y curiosamente, los negacionistas son los principales promotores de estas nuevas tecnologías. ¿Coincidencia?

A continuación escribe sobre mi libro La salud que viene y el capítulo que dedico al asunto de la geoningeniería, eso se lo dejo a ustedes. Continuamos:

Qué se está haciendo

Si bien existe una cierta divulgación sobre las investigaciones de geoingeniería, faltan explicaciones viables para aproximar el tema al ciudadano de a pie. La modificación ambiental se viene realizando desde hace tiempo. En 1932 y 1949 se hicieron los primeros experimentos con productos químicos para crear lluvia artificial, antes incluso de que se hablara del cambio climático. Pero hay muchas más cosas en marcha.

El grupo ETC (…) En su informe ‘Geoingeniería: Jugando con Gaia’, hablan de tres categorías de experimentos: Manejo o gestión de la radiación solar, captura o remoción de dióxido de carbono y la modificación del clima. No es ciencia ficción.

Manejo de la radiación solar:

* Aerosoles de sulfatos en la estratosfera; Blanqueamiento de nubes;  Pantallas espaciales; Mejora del albedo.

Implicaciones:

La manipulación artificial de la radiación solar podría detonar un descontrol en el frágil balance de los complejos ecosistemas que han evolucionado durante milenios. La gestión de la radiación solar es un instrumento burdo (también se le conoce como “Plan B”), sería una medida de emergencia para enfriar el clima en situaciones catastróficas. Sin embargo, se considera cada vez más como parte de una nueva gestión planetaria permanente, donde diversas variables podrían optimizarse para lograr un clima “a la orden”. Está comprobado que el impacto en los climas regionales sería diverso y no se sabe lo suficiente con las técnicas de simulación que existen ahora. Los países capaces de poner en marcha tales tecnologías tendrían de hecho una mano en el termostato y la otra en el ciclo hidrológico.

El reportaje continúa con la Remoción de dióxido de carbono y sus implicaciones y con la Modificación climática. Les aconsejo leerlo pues no en muchas ocasiones la prensa se ocupa de la geoingeniería y nos cuenta qué se esconde tras las bambalinas climáticas.

 

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