Un centenar de arqueólogos rechazan el ataque contra Ángel Villa de la Consejera de Cultura, Mercedes Álvarez

Ángel Villa (izquierda) y Rubén Montes, en el Chao Samartín.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El arqueólogo es el "responsable" del hallazgo del zulo abandonado en la Campa Torres

La situación que vive desde hace meses el arqueólogo Ángel Villa, a quien se responsabiliza de no haber informado con suficiente premura a los responsables de Patrimonio Histórico del hallazgo de un zulo en la Campa Torres con materiales de la excavación realizada años atrás, bajo la dirección de José Luis Maya (fallecido) y Francisco Cuesta, no ha dejado indiferente a un colectivo de profesionales gallegos, en su mayoría arqueólogos, que han levantado la voz para manifestar su apoyo a Ángel Villa y rechazar la actuación de la Consejería de Cultura del Principado en lo que consideran «ataques y amenazas contra el arqueólogo».

Los firmantes del escrito, cerca de un centenar, destacan la labor de Villa «un profesional con muchos años de experiencia, conocido y reconocido no sólo en Asturias, sino también a nivel nacional e internacional» y subrayan la importancia de sus estudios para entender «los procesos sociales y económicos experimentados en el Noroeste durante la antigüedad». No olvidan sus aportaciones al conocimiento de la minería romana ni «la extraordinaria excavación integral realizada durante más de una década en el yacimiento del Chao Samartín o su decisiva contribución a la creación del Parque Histórico del Navia».

También tienen palabras de apoyo para su equipo «formado por un grupo de jóvenes profesionales que son, asimismo, un ejemplo de honradez y dedicación científica».

Los arqueólogos gallegos señalan la capacidad de Villa para conseguir «la rentabilización social de los bienes culturales y su vocación divulgadora que compatibiliza con la creación del conocimiento histórico». Consideran «triste e incomprensible la sucesión de ataques a su trabajo y a su persona, siendo apartado de su actividad científica y sometido a castigos y desdenes que han culminado en la apertura de un expediente sancionador, incoado al parecer por cumplir con su obligación, documentando la situación de abandono en la que se encontraba un ingente lote de materiales arqueológicos». Los firmantes piden «que cesen de inmediato los ataques a nuestro compañero y que, ofreciéndole las debidas disculpas, recupere la normalidad laboral».

También se suma a la defensa de Villa el profesor de Prehistoria de la Universidad Autónoma, Luis Berrocal-Rangel, director de las excavaciones del castro de Llagú entre 2000 y 2005, que manifiesta su apoyo profesional al arqueólogo asturiano, quien fue durante los trabajos «nuestro mejor contacto y apoyo, y cuya labor en el Chao Samartín ha sido reconocida y es la referencia científica de mayor prestigio y difusión en este campo».

Foto. Ángel Villa (izquierda) y Rubén Montes, en el Chao Samartín.

Lne.es

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