Catedráticos e investigadores de toda España elogian la labor del arqueólogo Ángel Villa y censuran la «maniobra» de la la Consejería de Cultura

Ángel Villa (izquierda) y Rubén Montes, en el Chao Samartín.  
Ángel Villa (izquierda) y Rubén Montes, en el Chao Samartín
Profesionales de distintas instituciones se solidarizan con el arqueólogo expedientado y critican el «gasto de energías en destrozar a los mejores»

«Como catedrático de Prehistoria en la Universidad de Santiago de Compostela e investigador sobre la arqueología del Noroeste desde los años 80, quiero hacer constar mi admiración por el trabajo científico desempeñado por Ángel Villa, que creo que ha contribuido a ampliar el conocimiento sobre la Prehistoria asturiana y por extensión la gallega. A personas así se les da premios y se estimula su labor; ojalá tuviésemos aunque sólo fuese una docena de investigadores como el señor Villa. Espero y deseo que este extraño y surrealista conflicto en el que se ha visto involucrado se resuelva de la única forma que creo posible: con su plena exoneración y con el reconocimiento a los servicios prestados a Asturias, a la arqueología del Noroeste y a todo el país». Esta adhesión firmada por Ramón Fábregas Valcarce, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Santiago, es una de las muchas recabadas por la plataforma de apoyo a Ángel Villa en el blog creado a tal fin por la asociación de profesionales de empresas de arqueología.

Villa, arqueólogo adscrito a la Consejería de Cultura y hasta hace pocas fechas responsable del Plan Arqueológico del Navia, ha sido recientemente objeto de un expediente disciplinario en el que se le culpa de no informar a la Consejería con premura -sí lo hizo al Ayuntamiento de Gijón y al Museo Arqueológico- del hallazgo de un sótano con miles de piezas en condiciones deplorables en la Campa Torres (Gijón) procedentes de las excavaciones realizadas hace años bajo la dirección de José Luis Maya (fallecido) y Francisco Cuesta, actual director del Museo de Grandas de Salime.

La causa abierta contra Villa ha movido a muchos colegas, profesores, catedráticos e investigadores a mostrarle su apoyo a través del blog a la vez que critican la actuación de Cultura por lo que consideran «desprecio absoluto por el conocimiento, por el valor de la investigación y por el trabajo bien hecho».

Entre esas firmas, figura la de Primitiva Bueno, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares, que asiste «con estupor» a la polémica. «En los últimos tiempos los encargados de la cultura asturiana están tirando por la borda el trabajo de años, con unos modos y un estilo que dan miedo». La catedrática se solidariza con Villa y califica su expediente de «triste maniobra, por cierto bastante burda, para hacer cabeza de turco a alguien que no tenía la responsabilidad que claramente sí tenían algunos de sus jefes inmediatos».

Más dura si cabe se muestra con la actitud de los responsables políticos la investigadora del CSIC M.ª Paz García-Bellido, hija del arqueólogo que excavó el yacimiento de Coaña en los años 40. Tras hacer pública su admiración por la labor profesional de Ángel Villa -«la excavación, la custodia de los materiales y las publicaciones han sido modélicas»-, comenta su vinculación con el occidente de Asturias, donde cuenta con numerosas amistades a las que como a ella les «resulta penoso y denigrante el contemplar esta "caza de brujas" sin justificación profesional alguna», y se pregunta si «es permisible que Asturias esté gastando sus energías en destrozar a los mejores».

De forma similar se manifiesta Ángel Esparza, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Salamanca, y Pablo Arias Cabal, catedrático de Cantabria, que no conciben que la Administración asturiana «maltrate y desperdicie a un técnico que siempre ha dado pruebas de dedicación al trabajo y de la máxima cualificación profesional».

Lne.es

 

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