Las escandalosas negligencias de los rectores deterioran la Universidad

- El rector rechaza haber plagiado y sopesará durante las Navidades la posibilidad de presentarse a la reelección
- La Universidad de Alcalá tiene tres coches a disposición del personal de la Universidad con conductores
- La Complutense quitó hierro al asunto explicando que el funcionario encargado de calcinar los cadáveres se había jubilado

La comunidad universitaria ha sufrido escándalos que han acabado por perjudicar seriamente el prestigio de la institución. El más sonado ha sido el presunto plagio del rector de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), pero hay otros. El descubrimiento de los cadáveres en la Complutense (UCM), los despidos improcedentes de la Politécnica (UPM) y el coche de 100.000 euros al año del rector de la Carlos III (UC3M) no han pasado desapercibidos.

Pese a la polémica por presunto plagio de al menos nueve documentos, Fernando Suárez, que ha sido forzado a abandonar la Conferencia de Rectores las Universidades Españolas (CRUE), no abandona el cargo en la Universidad. El pasado martes, tras el Consejo de Gobierno de la Universidad anunció que adelantará las elecciones que previstas para el próximo mes de junio pero no dimitirá. El rector rechaza haber plagiado y sopesará durante las Navidades la posibilidad de presentarse a la reelección

Durante el Consejo fue aplaudido y ovacionado por la mayoría de asistentes y sólo la decana de la Facultad de Comunicación, Mercedes del Hoyo, le instó a dimitir: “Yo no digo que haya cometido un delito de plagio, lo que digo es que las acusaciones que se le han hecho son razón suficiente para que deje su cargo”.

La Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP) invita en un comunicado a dimitir al rector Suárez ya que “plagiar supone aprovecharse del trabajo de una persona para un beneficio propio. Es intolerable que dentro de la comunidad académica se haga un uso tan inmoral de la autoría intelectual de los trabajos de personas”.

El coche de 100.000 euros de la UC3M

En medio del escándalo de la URJC hemos conocido otros en las Universidades madrileñas. A mediado de diciembre, Juan Romo, rector de la Universidad Carlos III de Madrid sacó a concurso un Lexus GS 300 (o similar) para su transporte personal con chófer “durante las 13 horas a disposición exclusiva de la Universidad”. La UC3M estaba dispuesta a pagar 100.000 euros por todo el servicio en 2017, unos 200 euros al día más horas extra o kilómetros excedentes si el rector utilizaba el vehículo más allá del máximo pactado en el contrato (160 kilómetros diarios). A parte, la Universidad iba a pagar los gastos de garajes, peajes o estacionamientos regulados y las dietas o alojamientos si fueran necesarios. También se pagaban aparte los festivos.

El coche oficial es una práctica generalizada entre los rectores madrileños, aunque su uso está regulado de distintas formas

Tras las movilizaciones de los alumnos de la UC3M con una recogida de firmas incluida para pedir su retirada por considerarlo un gasto desmesurado, la vicerrectora de Comunicación y Cultura, Pilar Carrera, explicó que “la Universidad había decidido desconvocar el concurso”. Los alumnos explicaron que “hay coches más baratos, trayectos más cortos y horarios de trabajo de menos de 13 horas diarias. Aparquemos los coches oficiales de alta gama de las universidades”.

Esta práctica está generalmente normalizada en el resto de universidades. El rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Carlos Andradas, tiene un Skoda Octavia del 2006 cuyo conductor es personal laboral y que también se usa como coche de reparto. El polémico Fernando Suárez (URJC) renunció al coche oficial al acceder al cargo y la Universidad de Alcalá tiene tres coches a disposición del personal de la Universidad con conductores que forman parte también del personal laboral.

Los despidos improcedentes de la UPM que burlaron al TSJ

La polémica de los despidos improcedentes acabó con una sentencia del Tribunal Superior de Justicia cuando Carlos Conde, exrector de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), comenzó en 2013 el proceso de reducción de 301 plazas de Personal Administrativo y de Servicios (PAS). La Universidad puso en marcha este plan bajo la justificación del recorte del dinero que destinaba la Comunidad de Madrid a todos los campus públicos y del ajuste de precios en los estudios tras la subida de tasas aplicadas a los alumnos.

La UPM gastó más de diez millones de euros en despedir a parte de su personal de manera ilegal, según el Tribunal Supremo

Este proceso tuvo un coste de más de 10,3 millones de euros para la UPM. En junio de 2014 el Tribunal Supremo declaró nulo el despido de parte de esos trabajadores –en concreto, de los 156 que eran personal laboral interino– y obligó al centro a readmitirles y a pagarles el sueldo acumulado desde que fueron despedidos. La universidad no aceptó que volvieran y les ofreció –asesorada por el bufete Sagardoy– pactar un despido improcedente o ir a otro ERE.

Finalmente los trabajadores fueron readmitidos en agosto de 2014, pero la UPM optó por que no regresaran a sus puestos de trabajo. Les dio vacaciones y los días de libre disposición que les correspondían y, cuando estos acabaron, les siguió pagando el sueldo sin que fueran a la Universidad hasta que en enero de 2015 la institución inició un nuevo proceso de despidos. Ese proceso acabó en los primeros días de marzo de 2015.

La UPM ofreció a los afectados que firmaran acuerdos judiciales que incluían indemnizaciones similares a las del despido improcedente (45 días por año trabajo hasta febrero de 2012 y 33 días desde entonces con un tope de 42 mensualidades). Y para los 66 que, con la voluntad de seguir trabajando, no aceptaron ese acuerdo, la UPM comenzó a tramitar un expediente de despido colectivo por razones organizativas junto a una indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo del salario de un año. 

Los cadáveres de Medicina

Tras las noticias publicadas por El Mundo sobre la presencia de más de 200 cadáveres podridos y momificados tirados por el suelo y hacinados en el sótano de la facultad de Medicina, la Universidad Complutense intentó quitarle hierro al asunto explicando que el funcionario encargado de calcinar los cadáveres se había jubilado.

La UCM cerró el departamento de Anatomía II, destituyó a su director, José Ramón Mérida y limpió aquello. En los primeros días se publicó que había alrededor de 200 cadáveres, pero al final resultaron ser 534, que una funeraria tardó meses en meter en ataúdes y llevar a un crematorio. Tres de los trabajadores del departamento al final pusieron una querella contra la Complutense por los riesgos para su salud que había supuesto trabajar allí durante años en esas condiciones, con unos niveles del cancerígeno formaldehído que en ocasiones fueron 25 veces más altos de lo permitido.

El escándalo de los cadáveres calcinados en la Universidad Complutense se elevó finalmente a 534 cuerpos

Una de las denunciantes explicó que lo que se ocultaba detrás de la acumulación sistemática de cadáveres era un negocio de hacer cursos con muertos para empresas y hospitales privados. Cuando salieron las primeras imágenes del hacinamiento, Mérida pidió a sus trabajadores trocear los cuerpos y meterlos en cubos para incinerarlos posteriormente, pero la Guardia Civil interceptó el cargamento cuando estaba a punto de ser incinerado en una planta de tratamiento, por aquel asunto se abrieron diligencias en otro juzgado madrileño.

Los cinco antiguos trabajadores del depósito de cadáveres de la Universidad Complutense han pedido a la juez el octubre pasado que cite como investigado al exrector José Carrillo Menéndez por estar presuntamente al corriente del hacinamiento de cadáveres destinados a la investigación.

Estas negligencias han sido las más sonadas en los últimos años y la imagen de la Universidad ha sufrido mucho tras las revelaciones. Aunque el tiempo lo cura todo y que la seriedad de estas instituciones se ha mantenido firme, el recuerdo manchado de sus malas praxis quedarán para siempre.

Foto. Fernando Suárez, rector de la Universidad Rey Juan Carlos. EP

http://www.bez.es/804556550/Las-escandalosas-negligencias-de-los-rectores-de-las-universidades-madrilenas-.html

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