Los ratones no van al cielo

- Uno de los más prolíficos investigadores bioquímicos del país, Carlos López-Otín, ha tenido que retirar 8 publicaciones científicas de la revista JBC.
- ¿Cómo puede ser que el Opus controle los departamentos de bioquímica, las facultades, el CSIC, los mejores hospitales universitarios?

 

En las últimas semanas está habiendo un gran revuelo por un sector de las redes sociales debido a un gran escándalo que ha pasado totalmente desapercibido para la sociedad española. Uno de los más prolíficos investigadores bioquímicos del país, Carlos López-Otín, ha tenido que retirar 8 publicaciones científicas de la revista JBC, que se suman a otra, un Nature Cell Biology del 2015 retirado el año pasado porque habían desaparecido resultados originales, y las imágenes publicadas no coincidían con las originales enviadas a la revista.

A su vez, el motivo alegado por JBC para retirar esas publicaciones es que se habían encontrado algunas imágenes manipuladas o duplicadas de manera inapropiada. Todo un eufemismo para decir que durante años (del 94 al 2006) el grupo de investigación había utilizado 23 veces en 23 publicaciones distintas la misma imagen de un experimento. Dejadme que me entretenga en explicar cómo sucede esto.

wb

Los “blots” son una técnica con la que de manera indirecta y por exposición en una placa fotográfica (ahora empieza a hacerse digitalmente) podemos cuantificar, siempre relativamente, la cantidad de un material biológico (ARN o proteína por ejemplo). Lo de “relativamente” es importante, porque para por ejemplo ver si en un tejido enfermo tenemos más o menos de ese material lo vamos a comparar con un tejido sano. No sabremos cuánto hay, sino en comparación.

Eso es lo que hicieron la primera vez en el grupo de López-Otín. Tenían una “librería” control (sana), la usaron para compararla con la experimental (enferma). Lo publicaron. La siguiente vez, en vez de volver a hacer el control del experimento, utilizaron la misma imagen, así hasta 23 veces durante más de 10 años. En mi vida como investigador se me hubiera ocurrido hacer algo así, ni me hubieran dejado. La razón principal es que la técnica en sí tiene muchas limitaciones, al final lo que se ve y cuantifica es una mancha, que puede cambiar por mil cosas. De hecho, en general, opino que esta técnica me parece una de las fuentes de errores más importantes en investigación bioquímica.

Los investigadores dicen que lo de los artículos retirados ha sido una persecución y un error. Otros, que él no estaba al tanto y no puede controlar la veracidad de todo lo que se publica, pero el único denominador común de esas 23 publicaciones se llama Carlos López-Otín.

La realidad es que en los laboratorios es muy común que el jefe llegue con los resultados dibujados, a partir de una hipótesis que se ha montado de un experimento, que cuadra muy bien con una teoría más general, que has vendido estupendamente a la agencia financiadora de turno (gobierno o Europa). Por ello, pides una y otra vez a tu investigador predoctoral o estudiante de máster que repita el experimento “todas las veces que sea necesario” porque “no será que te has equivocado”. Estos trabajadores saben que su carrera depende en buena medida de esas “bandas”, una mancha un poco más oscura en una radiografía. Hay mil formas de darle el gusto al jefe.

Hay un laboratorio patrio donde se oye:

– Pásame aquellos resultados.

– ¿Qué versión, la del jefe o la original?

El culebrón López-Otín continuó de manera esperpéntica e inverosímil. Al mismo tiempo que esos artículos eran retirados por falta de credibilidad, el bioterio de la universidad de Oviedo sacrifica toda su colonia de ratones, cerca de 6000, (modelos utilizados en algunas de esas publicaciones) por una infección. 6000 ratones es una barbaridad, con un coste de cientos de miles de euros, sin tener en cuenta el coste ético. Tengo bastante experiencia con ratones y nunca había oído de una medida así. Pero sacar conclusiones sería especular, sobre todo porque ha afectado a varios grupos de investigación.

La respuesta de la academia no se hizo esperar, cerraron filas en torno al investigador. “Los errores no invalidan la ciencia”, “es un investigador de prestigio e íntegro”…

Lo que no acabo de entender es que los escándalos de corrupción más burdos de los últimos años en la ciencia española sean con manipulaciones cutres, photoshops de revista del corazón. Se me ocurren varios motivos. Por ejemplo, el becario que quiere sabotear desde dentro toda ese acoso recibido durante años, o puede ser, como creo que pasó con Sonia Melo, que la presión dentro de muchos grupos es enorme y el control y supervisión nulos. O lo más probable, que solo estemos detectando la punta del iceberg.

La asociación ATU Transparencia universitaria denuncia no que haya habido o no fraude, sino la reacción de la “comunidad científica”. Decenas de investigadores, muchos de ellos con publicaciones de dudosa fiabilidad, y muchos otros que comparten publicaciones con el ofendidito, han salido a la palestra, han cerrado filas. ATU dice con razón: “Recuerdan el derecho de la ciudadanía a la información científica y académica y alertan de que si no se incorpora a las políticas universitarias, se puede generar desinformación.«Animamos a los rectores e investigadores a satisfacer el derecho de información científica de la ciudadanía como ejercicio de responsabilidad de rendición de cuentas en investigación y Ciencia».”

lopez-otin cristo

Los caminos de Escrivá de Balaguer son inescrutables.

Pero si tener que retirar 9 publicaciones con las que han conseguido millones de € de financiación pública (ERC, Juan de la Cierva, etc.), que sus alrededor de 400 publicaciones estén siendo escrutadas por la comunidad y estén saliendo decenas de sospechas, o que se hayan sacrificado miles de animales no fuera suficiente, Don Carlos prologa un libro titulado «Los mejores consejos Jesús de Nazaret (La guía más útil para intentar ser bueno sin caer en la candidez)» que es presentado en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. Ese mismo periódico de ultraderecha le dedica todo un artículo de opinión al investigador ahora refugiado en un laboratorio parisino, no sabemos si con el millón y medio de euros del proyecto europeo o no.

Pero ¿cómo puede ser que el Opus controle los departamentos de bioquímica, las facultades, el CSIC, los mejores hospitales universitarios? Nos preguntábamos anoche un filosofo de la ciencia y yo, entre bacalaos, cómo una secta religiosa tan conservadora lideraba proyectos de investigación de bioquímica, o ingeniería “evangelizando” a los trabajadores organizando charlas contra el aborto.

Yo ya escribí sobre López-Otín, sin ser consciente de la poca credibilidad de sus publicaciones y de su militancia. Fue a raíz de una entrevista que publicó El País, donde Don Carlos exhibe lamarckismo y reduccionismo genético por igual. Escribí: “Cuando se explica el funcionamiento de algo tan complejo con esa metáfora reduccionista y técnica se está imponiendo un relato al lector. Por qué hay órdenes, por qué una máquina, por qué “algo” organiza, y sobre todo por qué tiene que acabar en el genoma. Eso es un prejuicio, moral e ideológico, por tanto no es inocente. La teoría de que en el genoma está escrito el destino del organismo que lo sustenta es una bonita metáfora con tintes bíblicos. Utilizar cuadro de mandos como metáfora lleva a cometer errores de gran calado teórico y práctico. La vida se sustenta en la interacción de infinidad de elementos, muchos de los cuales no están escritos en el genoma, fundamentales y en muchos casos también “directores”. Los recientes descubrimientos sobre la regulación y las funciones del ARN de transferencia son maravillosos en ese sentido, o la complejidad no genética de la señalización a través de Pi3K. ¿Por qué, con la misma lógica reduccionista, no son las proteínas las que utilizan ADN y ARN como mensajeros? Porque en el ADN está la idea de Dios implícita, la de una entidad material con atributos divinos.”

Ahí está el quid de la cuestión. Militar en el Opus obviamente no solo es por poder, influencia y dinero; también por convicciones, las de que “La ciencia revela la verdadera belleza del mundo”. Cada palabra de ese titular está lleno de ideología, moral y sesgo, léanlo despacio.

Por supuesto, los motivos por los que la investigación bio-química-sanitaria de las últimas dos décadas está en esta espiral de fraude, mala ciencia y falta de reproducibilidad no es la religión ni el Opus, sino la competitividad. La tecnociencia, como deberíamos llamarla, no es ciencia cuando el lucro (en sus diversas formas) toma el control de la producción. Los mecanismos de control no funcionan, la “famiglia” se une, los contribuyentes pierden dinero, la sinrazón y la anticiencia ganan.

https://cienciamundana.wordpress.com/2019/02/06/los-ratones-no-van-al-cielo/

Top