Un ataque a la ciencia

dominio-07-26.jpgEl proyecto en torno a los yacimientos de Atapuerca se resintirá si no se soluciona la situación, las dicisiones del CENIEH se toman de manera unilateral ignorando los criterios científicos

 

Público

 

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos (CENIEH) nació en noviembre de 2004 con la constitución de un Consorcio en que participaban a partes iguales el Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Junta de Castilla y León. Se trataba de la culminación de un proyecto tantas veces deseado por todos los integrantes del Equipo Investigador de Atapuerca, comenzando por su fundador, el profesor Emiliano Aguirre. Burgos sería la sede de este centro, debido a la proximidad de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (patriminio de la humanidad desde 2004), y formaría parte de un complejo cultural de primera magnitud, junto al Museo de la Evolución Humana y el Palacio de Congresos y Auditorio. Este complejo se sumaría a otros atractivos de Burgos, como su afamada catedral, una verdadera joya del gótico español, y el Camino de Santigo a su paso por la provincia, que también han recibido la distinción de patriminio de la humanidad. Todo ello constituirá el núcleo de la candidatura de la ciudad para optar a ser capital de la cultura europea en 2016.


El primer firmante de este artículo fue designado director del Consorcio, mientras que el Sr. D. Enrique Plaza Fernández-Villa (ingeniero industrial) era nombrado presidente de la Comisión Ejecutiva, con funciones de gerencia, la representación legal del Consorcio y con la compleja tarea de coordinar y controlar tanto la construcción del edificio como de su equipamiento científico. El edificio ya está terminado, con los naturales retrasos que siempre suceden en las obras públicas. Los equipamientos más importantes ya están en sus respectivos laboratorios, aunque la mayoría aún no están operativos. Su Majestad la Reina Dª Sofía tuvo la gentileza de inaugurar el edificio el pasado día de 7 de julio, aprovechando su visita a los yacimientos de la Sierra de Atapuerca.

 

En apariencia, y cara a la opinión pública, todo se ha desarrollado con normalidad en el proceso de construcción, equipamiento y funcionamiento del día a día en el CENIEH. Nada más lejos de la realidad. Desde hace más de tres años, el presidente la Comisión Ejecutiva ha ejercido una interferencia en las decisiones que correspondían a los investigadores del centro, y en particular en la posibilidad de realizar planes de estructuración científica. Quizás su exceso de celo y su personal (y equivocado) punto de vista sobre la ciencia le llevaron a intentar controlar el CENIEH en todas sus facetas, incluidas las científicas. A pesar de las reiteradas advertencias por parte del director ante las administraciones correspondientes y el esfuerzo de estas para conseguir la normalidad, todo ha seguido igual o incluso peor. El enfrentamiento no se limitó a la dirección, sino que se extendió a todos los científicos y técnicos del CENIEH, al punto de que en septiembre de 2008 el primer firmante de este artículo pasó un tiempo en un hospital de Burgos por sospecha de posible ictus y permanece desde entonces con tratamiento médico. Este ninguneo al director y otros miembros del centro está bien tipificado por las leyes que regulan la vida laboral y tiene consecuencias predecibles, como el deseo de abandonar el puesto de trabajo. El coordinador del Programa de Geología, el Dr. Diego Angelucci, decidió abandonar el CENIEH, siendo la primera víctima de esta situación. Otros miembros del CENIEH no han querido alzar su voz contra la injusticia del trato recibido por miedo a posibles represalias.

 

La mayoría de las decisiones importantes del CENIEH se toman de manera unilateral y personalista por parte del presidente de la Comisión Ejecutiva, ignorando los criterios científicos que deberían tenerse en cuenta en un centro de investigación. Por supuesto, la cosmética del centro ha primado sobre las necesidades reales de un centro que pretende ser de excelencia. Así, y desde hace meses, se han paralizado de manera unilateral las compras del equipamiento complementario para el funcionamiento de los laboratorios, a la par que se montaba una sala de reuniones más bien propia de una multinacional. El colmo de esta situación grotesca se ha producido durante este mes de julio, tras la inauguración del edificio. Algunos de los miembros del CENIEH ya trabajan con normalidad en el nuevo edificio, que carece de licencia de primera ocupación y de un plan de evacuación y seguridad, que la ley exige en los edificos públicos y privados. Por el CENIEH han pasado en estas circunstancias 3.535 personas durante las jornadas de puertas abiertas organizadas por el presidente de la Comisión Ejecutiva. Por descontado, y como es habitual, el director del CENIEH no tenía conocimiento de la situación del centro en materia de seguridad y prevención.

 

Todos los miembros del CENIEH anhelan una situación de normalidad para desarrollar su trabajo sin sobresaltos. Las administraciones muestran su buena voluntad para terminar con esta situación, pero, de manera incomprensible, la decisión no termina de llegar. El CENIEH está en peligro de convertirse en un centro vulgar y desprestigiado antes siquiera de empezar su andadura. Todo el proyecto en torno a los yacimientos de Atapuerca se resentirá si esto llega a suceder.


Lamentamos profundamente tener que recurrir a los medios de comunicación para reclamar nuestros derechos. Somos científicos vocacionales que no aspiramos a otra cosa que servir a la sociedad con nuestro trabajo. Queremos situar nuestro país en la vanguardia de la investigación, pero hemos tenido la desgracia de tropezarnos con un personaje peculiar e ineficaz en su trabajo, incapaz de compartir con nosotros el deseo y el orgullo de construir un país moderno, líder en el ámbito de la evolución humana.

 

José María Bermúdez de Castro es Profesor de Investigación del CSIC y director del Consorcio CENIEH

Alfredo Pérez González es Catedrático en excedencia de la UCM y asesor a Dirección del CENIEH

Josep María Parés es Coordinador del programa de Geocronología del CENIEH

Ilustración de Miguel Ordóñez

Top