Salida a la crisis. ¿Repunte o caida?

- La crisis actual combina una crisis sanitaria y una crisis económica a escala mundial. Y la interacción entre estas dos dimensiones de la crisis puede desencadenar un ciclo específico que alterne frenazos y aceleraciones que en medio de una trayectoria recesiva.

- Esta es la hipótesis que examinamos en esta contribución.

 

Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión 1/.

El difícil ajuste del des-confinamiento

Actualmente, las medidas de confinamiento afectan a casi 2700 millones de trabajadores y trabajadoras, es decir alrededor del 81% de la mano de obra mundial 2/: esta crisis no se parece a ninguna otra. El efecto de paralizar una buena parte de la actividad económica se multiplica por sus efectos indirectos y pone en marcha un ciclo infernal. Sin embargo, obviamente, el confinamiento no puede ser total, ni prolongarse indefinidamente so pena de socavar las condiciones mismas de subsistencia de la población. Esta importante retroalimentación (feedback) lleva a la necesidad de un arbitraje difícil< 3/.

Frente a este dilema real, podemos distinguir tres tipos de reacciones de los Estados en base a la clasificación propuesta por Jérôme Baschet: “el minimalismo sanitario liberal-darwinista; la atenuación implementada por los Estados bien preparados y dotados con poderosos recursos materiales y técnicos; las medidas de confinamiento generalizado, implementadas de manera más o menos autoritaria” 4/.

La primera orientación minimalista fue inicialmente la de Boris Johnson o Donald Trump. También se planteo en Holanda y, lo que es menos conocido, en México, en relación al cual resulta esclarecedor un pequeño desvío. En efecto, su presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pudo blandir imágenes religiosas como el mejor baluarte contra el virus 5/. Fue el 18 de marzo. Pero esta deriva de AMLO también fue política. Cuando fue alcalde de la capital, entre 2000 y 2005, obtuvo un fuerte apoyo popular gracias a sus programas sociales 6/. Pero es este mismo AMLO quien, desde el 1 de enero, suprimió el programa Seguro Popular que hasta entonces proporcionaba protección social a personas sin cobertura sanitaria y lo reemplazó por e l fantasmal Instituto de salud para el bienestar. El contraste es grande con la posición de la dirección zapatista que dos días antes de esta famosa conferencia del presidente, había declarado la alerta roja en los territorios rebeldes e invitado a “los pueblos del mundo a medir la gravedad de la enfermedad y a adoptar medidas de salud excepcionales, sin abandonar las luchas en curso” 7/.

Sin embargo, la línea “liberal-darwinista” fue abandonada progresivamente frente a la realidad y ya no seguida prácticamente nadie, excepto Trump (tras bambalinas) y Jair Bolsonaro, que, asumiendo toda la responsabilidad, acaba de despedir a su ministro de sanidad, Luiz Henrique Mandetta. En ambos casos, la crisis ha conducido a un conflicto entre el poder federal y algunos de los Estados. Por lo tanto, en la práctica la que se impone en la mayoría de los países es una política de confinamiento.

Obviamente, a priori esta es la forma más efectiva de reducir las posibilidades de transmisión, como lo ilustra esta viñeta de un epidemiólogo muy casero. A la izquierda, cada persona infectada infecta a otras tres según la evaluación de la tasa de reproducción inicial (Ro) del virus. A la derecha, el confinamiento bloquea la propagación.


Obviamente, este mecanismo de atenuación depende de lo que dure el confinamiento, como pudo explicar Angela Merkel en una intervención muy pedagógica 8/. Pero el confinamiento no puede mantenerse durante demasiado tiempo, por razones que no solo se refieren al imperativo económico, sino también sociales, en todos los sentidos del término. Sin embargo, al mismo tiempo, todavía hay muchas incertidumbres sobre el modo exacto de transmisión del virus, sobre la proporción de personas infectadas pero asintomáticas, sobre la efectividad de las pruebas, sobre la posibilidad de reinfecciones, etc. Un internauta diseñó un cuadro bastante divertido (ver recuadro).

Las aporías del confinamiento 9/

    1. No puedes salir de casa, pero si tienes que hacerlo, puedes.
    2. Las mascarillas son inútiles, pero tal vez deberías usar una, puede salvarte. Puede que no sirvan para nada, pero también podrían ser obligatorias.
    3. Las tiendas están cerradas, excepto las que están abiertas.
    4. Este virus es mortal pero no realmente terrible, excepto que podrías morir de él, o podrías haberlo tenido sin ni siquiera saberlo.
    5. Los guantes no ayudarán, pero sin embargo pueden usarse.
    6. Todo el mundo debería quedarse en casa, pero sí se puede salir a hacer ejercicio, salvo que puedas correr un riesgo, a menos que nadie más haga ejercicio en el lugar donde te encuentras.
    7. El supermercado está bien abastecido, pero faltan muchas cosas, excepto por la mañana. A veces.
    8. El virus no tiene ningún efecto en los niños, excepto en los afectados.
    9. Tendrás muchos síntomas si te enfermas, pero puedes estar enfermo sin síntomas o tener síntomas sin estar enfermo.
    10. Se puede comer inmediatamente la comida distribuida a cada por un restaurante, pero descontaminad vuestros alimentos afuera durante tres horas.
    11. Estás a salvo si te mantienes a una distancia de un metro de los demás, siempre que estas personas sean extrañas. Está prohibido ver a tus amigos desde una distancia segura.
    12. El virus permanece activo en diferentes superficies durante dos horas; no, cuatro; no, seis; no, ¿tal vez días? Pero se precisa un ambiente húmedo. Pero también un ambiente seco.
    13. Contamos el número de muertes, pero no sabemos cuántas personas están infectadas porque solo evaluamos a las personas que casi estaban muertas para determinar si es de eso de lo que van a morir.
    14. No tenemos un tratamiento, pero puede haber uno que funcione, a menos que tomemos la dosis incorrecta. No hay ninguna forma de saberlo.
    15. Deberíamos permanecer encerrados hasta que el virus desaparezca, pero esto solo retrasará la inmunidad colectiva, lo que requiere abandonar vuestro hogar. Así que salid con moderación.

Dadas estas incertidumbres, es posible imaginar una sucesión de fases de re/desconfinamiento, como se ilustra en el siguiente esquema, que proviene del Imperial College 10/.

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