Marx y la tendencia a las crisis de sobreproducción

Baja de la tasa de ganancia y sobreproducción

 

 

En una entrada anterior (aquí) presenté la teoría de la crisis de Engels. La causa principal de la crisis, según Engels, es el impulso del capital a la sobreproducción y a la sobreacumulación. En esta nota muestro que Marx sostuvo la misma teoría.

 Para eso tomaré como referencia principal los borradores publicados como tomo II de Teorías de la plusvalía. En el capítulo 17 del mismo, que lleva por título “Teoría de la acumulación de Ricardo y crítica de ella (La naturaleza misma del capital conduce a las crisis)” encontramos los escritos más extensos de Marx sobre las crisis capitalistas. Ampliaré con referencias principalmente a El Capital.

El punto de partida, la naturaleza del capital

El punto de partida de la explicación de las crisis es el impulso del capital a aumentar la producción, el hecho de que a medida que se desarrolla modo de producción capitalista la escala de la producción se determina cada vez menos por la demanda directa. Marx escribe: “1) Cada uno de los capitales actúa en una escala que no se determina por la demanda individual (encargos, necesidades privadas), sino por el esfuerzo de realizar tanto trabajo, y en consecuencia tanto sobretrabajo como sea posible, y de producir la mayor cantidad posible de mercancías con determinado capital. 2) Cada capital se esfuerza por captar la mayor parte posible del mercado y por suplantar a sus competidores y excluirlos del mercado; competencia de capitales” (pp. 415-6, t. 2; Teorías…, énfasis añadido).

Poco más adelante: “El criterio de esta expansión de la producción es el capital mismo, el nivel existente de las condiciones de la producción, y el deseo ilimitado de los capitalistas de enriquecerse y ampliar su capital, pero en modo alguno el consumo, que desde el comienzo resulta inhibido, ya que la mayoría de la población, los trabajadores, solo pueden ampliar su consumo dentro de límites muy estrechos, en tanto que la demanda de trabajo, aunque crece en términos absolutos, disminuye en términos relativos, en la misma medida en que se desarrolla el capital” (pp. 422-3, ibid.; énfasis añadido). Más adelante insiste con la idea: la producción se lleva a cabo sin relación con los límites de consumo existentes, sino que la limita el propio capital. Esto es, la producción se lleva a cabo sin relación con los límites de la demanda. Se puede decir, por supuesto, que la demanda está limitada por la producción, en el sentido que no se puede consumir más de lo que se produce. Pero la producción no determina la demanda, ya que la primera tiende a independizarse de la segunda (p. 445, ibid.; énfasis añadido).También: “… la naturaleza de la producción capitalista consiste en producir sin tener en cuenta los límites del mercado” (p. 446, ibid.).

La misma idea encontramos en tomo 1 de El Capital: “Como fanático de la valorización del valor, el capitalista constriñe implacablemente a la humanidad a producir por producir, y por consiguiente, a desarrollar las fuerzas productivas sociales…. El capitalista solo es respetable en cuanto personificación del capital. En cuanto tal, comparte con el atesorador el afán absoluto de enriquecerse. Pero lo que en este se manifiesta como manía individual, es en el capitalista el efecto del mecanismo social, en el que el capitalista no es más que una rueda del engranaje. Por lo demás, el desarrollo de la producción capitalista vuelve necesario un incremento continuo del capital invertido en una empresa industrial, y la competencia impone a cada capitalista individual, como leyes coercitivas externas, las leyes inmanentes del modo de producción capitalista. Lo constriñe a expandir continuamente su capital para conservarlo, y no es posible expandirlo  sino por medio de la acumulación progresiva” (pp. 731-32, t. 1; énfasis agregado).

También en el tomo 2: “Al desarrollarse la producción capitalista, la escala de la producción se determina en grado cada vez menor por la demanda directa del producto y en grado cada vez mayor por el volumen del capital del que dispone el capitalista individual, por la tendencia de su capital a valorizarse y la necesidad de que su proceso de producción sea continuo y se extienda. Con ello crece necesariamente en cada ramo particular de producción la masa de productos que se encuentra como mercancías en el mercado o que busca salida. Crece la masa de capital fijada durante más o menos tiempo bajo la forma de capital mercantil. Se acrecienta, pues, el acopio de mercancías” (pp. 171-72, t. 2; énfasis añadido). Y en el tomo 3: “… el proceso capitalista de producción consiste esencialmente en la producción de plusvalía… Nunca hay que olvidar que la producción de este plusvalor  -y la reconversión de una parte del mismo en capital, o sea, la acumulación, constituye una parte integrante de esta producción de plusvalor- es el objetivo directo y el motivo determinante de la producción capitalista” (pp. 312-3, t. 3).

Naturalmente, ese impulso a la ampliación constante de la producción “constituye la base intrínseca para los fenómenos que aparecen en la crisis” (p. 422, t. 2, Teorías…). Se trata de crisis de sobreproducción general, no una crisis parcial por desproporción, o ajustes entre ramas (p., 446, ibid.). Esto se debe a que la acumulación en constante ampliación significa que el capital invertido en la producción crece en forma continuada, se acumulan perfeccionamientos técnicos, se desarrolla de manera acumulativa la capacidad productiva, todo lo cual “exige un mercado en constante ampliación” (p. 448, ibid.). Sin embargo, “el mercado se amplía con más lentitud que la producción; o sea, que en el ciclo por el cual pasa el capital durante su reproducción llega un momento en que el mercado aparece como demasiado estrecho para la producción. Esto ocurre al final del ciclo. Pero solo significa: el mercado está abarrotado. La superproducción se manifiesta. Si la expansión del mercado hubiese seguido el ritmo de la ampliación de la producción, no habría ni abarrotamiento ni sobreproducción” (pp. 448-9, ibid.; énfasis añadido). Poco más adelante explica que la barrera para el desarrollo de las fuerzas productivas es la sobreproducción de mercancías, y la imposibilidad de realizar sus valores. “[Ricardo] no puede admitir que ese modo de producción burgués contenga una barrera para el libre desarrollo de las fuerzas productivas, una barrera que aparece en la superficie de las crisis, y en especial, en la sobreproducción, fenómeno básico de las crisis” (p. 451, ibid.; énfasis añadido).

También en Teorías, pero en el tomo 3: “En cada industria, cada uno de los capitalistas produce en proporción a su capital, no importa cuales fueren las necesidades de la sociedad y, en especial, no importa cuál sea la oferta de los capitalistas competidores en la misma industria” (100-1, t. 3). “La sobreproducción, el sistema de crédito, etcétera, son medios con los cuales la producción capitalista trata de derribar sus propias barreras y producir por encima de sus propios límites” (p. 102, ibid.).

Propio del capitalismo

En contraste con lo que ocurría en la Antigüedad, el impulso a la sobreproducción es característico del modo de producción capitalista. En el régimen esclavista, por ejemplo, la masa de los productores se veía limitada a los medios de subsistencia básicos, y por lo tanto estaba excluida de la riqueza. Pero no había sobreproducción ya que “a los antiguos jamás se les ocurrió convertir el sobreproducto en capital. O, por lo menos, solo en forma muy limitada” (p. 452, ibid.). Es el mismo argumento con el que Engels demuestra, en el Anti-Dühring, que el consumo limitado de las masas trabajadoras –un fenómeno común a toda sociedad dividida en clase- no puede ser la explicación de las crisis de sobreproducción.

Marx explica entonces que en la Antigüedad había sobreconsumo de los ricos (que “en los últimos períodos de Roma y Grecia se convirtió en extravagancia demencial”) pero no sobreproducción. La acumulación de riqueza era por atesoramiento; y se usaba gran parte del sobreproducto para gastos improductivos. La sobreproducción es un fenómeno moderno, del capitalismo: “El desarrollo incondicional de las fuerza productivas, y por lo tanto la producción en masa, sobre la base de una masa de productores que se encuentran encerrados dentro de los límites de los medios de subsistencia necesarios, por un lado, y por el otro la barrera erigida por la ganancia de los capitalistas, [constituyen] la base de la sobreproducción moderna” (p. 452, ibid.).

La sobreproducción de mercancías es sobreproducción de capital (ya que el capital mismo está compuesto de mercancías). Y la sobreproducción de capital es la sobreproducción de valor destinada a producir plusvalía; o, desde el punto de vista material, es sobreproducción de mercancías destinadas a la reproducción, esto es, “a la reproducción en escala demasiado ampliada, que es lo mismo que la sobreproducción pura y simple” (456, t. 2, ibid.). Lo cual significa que “se ha producido demasiado con vistas al enriquecimiento”.

Más adelante, enfatiza que la sobreproducción es un fenómeno específico del capitalismo: “La sobreproducción está condicionada de modo específico por la ley general de la producción capitalista: producir hasta el límite establecido por las fuerzas productivas, es decir, explotar el máximo volumen de trabajo con el volumen dado de capital, sin tener en cuenta los límites reales del mercado o de las necesidades respaldada por la capacidad de pago; y esto se lleva a cabo por medio de una continua expansión de la reproducción y la acumulación, y entonces, por una constante reconversión de la renta en capital, en tanto que por otro lado, la masa de los productores se mantiene apegada al nivel medio de necesidades y tiene que mantenerse apegada a él de acuerdo con la naturaleza de la producción capitalista” (p. 457, t. 2, ibid.).

Baja de la tasa de ganancia y sobreproducción

A su vez, la sobreproducción es exacerbada por la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Es que la baja de la tasa de ganancia, vinculada a la acumulación del capital, “provoca necesariamente una lucha competitiva” (p. 329, t. 3, El Capital). Esta es acompañada por aumentos salariales transitorios, lo que lleva a una disminución temporaria de la tasa de ganancia. Y también empuja a la sobreproducción de mercancías: “Otro tanto se manifiesta en la sobreproducción de mercancías, en al abarrotamiento de los mercados. Puesto que el fin del capital no es la satisfacción de las necesidades, sino la producción de ganancias, y puesto que solo logra esta finalidad en virtud de métodos que regulan el volumen de la producción con arreglo a la escala de la producción y no a la inversa, debe producirse constantemente una escisión entre las restringidas dimensiones del consumo sobre bases capitalistas y una producción que tiende constantemente a superar esa barrera que le es inmanente. Por lo demás, el capital se compone de mercancías, y por ello la sobreproducción de capital implica sobreproducción de mercancías” (p. 329, t. 3, El Capital).

Esto es, la caída de la tasa de ganancia, por aumento de la composición del capital, exacerba el impulso a producir más y más, y la lucha por plusvalías extraordinarias mediante el cambio tecnológico, y la reducción de los costos de producción. Pero cuando las nuevas tecnologías se generalizan, bajan los precios, se exacerba la lucha competitiva, tiende a elevarse la parte de capital constante invertida en relación al capital variable, y baja la tasa de ganancia. Lo cual explica que la baja de la tasa de ganancia no sea sinónimo del debilitamiento de la acumulación. En este respecto Marx cita aprobatoriamente a Richard Jones, quien señalaba que “una baja tasa de ganancia se halla comúnmente acompañada por una rápida tasa de acumulación” (p. 340, ibid.). Por el contrario, aumentan los “alicientes y posibilidades de acumular”. Las razones: 1) crece la sobrepoblación relativa (lo que representa más masa explotable); 2) con el aumento de la productividad del trabajo aumenta la masa de valores de uso representados por el mismo valor de cambio, “es decir, los elementos materiales del capital”; 3) se multiplican los ramos de producción; 4) se desarrolla el sistema de crédito; 5) crecen las necesidades “y el afán de enriquecerse”; 6) “creciente inversión masiva de capital fijo”. En otros términos, y el punto merece subrayarse una vez más, en el enfoque de Marx la baja de la tasa de ganancia no debilita el impulso a la sobreproducción, a la sobreinversión o sobreacumulación del capital.

Conexión con el Anti-Dühring y con textos tempranos

La teoría de la crisis que recorre estos textos de Marx es la misma que encontramos en el Anti-Dühring, de Engels, que hemos analizado en la anterior entrada, ya referida. Pero también conecta con textos tempranos. Por ejemplo, en El Manifiesto Comunista Marx y Engels sostienen que con las crisis se extiende “la epidemia de la sobreproducción”. Es la crisis por exceso de producción, característica del capitalismo. Ocurre cuando la sociedad tiene “demasiados medios de subsistencia, demasiada industria, demasiado comercio”, cuando se ha producido por encima de lo que el mercado puede absorber. Entonces se paraliza la producción y caen las ventas. ¿Cómo supera la crisis la burguesía? Por un lado, destruyendo fuerzas productivas; por el otro abriendo nuevos  mercados y la explotación más intensa de los antiguos. Lo cual prepara crisis “más formidables y más generales”, al tiempo que “disminuyen los medios para prevenirlas”. O sea, la dinámica es crisis de sobreproducción → destrucción de fuerzas productivas → conquista de nuevos mercados y profundización de los ya existentes → desarrollo de la producción → nueva crisis de sobreproducción, y por ende para la formación del mercado mundial.

En el mismo sentido, en el “Discurso sobre el libre cambio” Marx decía: “Cuanto más aumenta el capital productivo, tanto más obligado se ve a producir para un mercado cuyas necesidades no conoce, tanto más precede la producción al consumo, tanto más tiende la oferta a aumentar la demanda y, por consiguiente, las crisis son cada vez más intensas y más frecuentes. Pero toda crisis, a su vez, acelera la centralización de capitales y hace crecer las filas del proletariado”.

Crisis cada vez más mundiales

Como se afirma en el pasaje que citamos de El Manifiesto Comunista, la burguesía sale de las crisis expandiendo los mercados, conquistando e incorporando bajo el mando del capital nuevas regiones y países. Se trata, de nuevo, de una tendencia inherente al capital, propia de la necesidad de expandirse para sostener la lucha competitiva y aumentar la valorización del capital adelantado. En los Grundrisse escribe Marx: “Así como el capital, pues, tiene por un lado la tendencia a crear siempre más plustrabajo, tiene también la tendencia integradora a crear más puntos de intercambio; vale decir… la tendencia a crear más plustrabajo como integración de sí misma; en el fondo, a propagar la producción basada sobre el capital… La tendencia a crear el mercado mundial está dada directamente en la idea misma del capital. Todo límite se le presenta como una barrera a salvar” (p. 360, t. 1).

Tendencia a la sobreproducción y crisis, e impulso a la creación del mercado mundial, y a crisis cada vez más mundiales, son dos caras de la misma moneda.

Teorías marxistas de la crisis y el enfoque estancacionista

La explicación de Marx (y de Engels) de las crisis por sobreproducción no ha sido, por lo general, bien recibida entre los marxistas. Algunos marxistas (como Itoh, Cleaver) afirmaron que Marx abandonó esa explicación –para reemplazarla por la teoría de la crisis “por lucha de clases” o “reducción del ejército de desocupado”. Pero los textos que citamos pertenecen a la obra madura, y no parecen apoyar esa tesis. Otros muchos marxistas –y esta es la idea más generalizada- plantean que Marx no presentó nunca una teoría más o menos elaborada de las crisis, y que es una tarea pendiente.

Es cierto que no hay una exposición sistemática, pero una y otra vez, en diversos pasajes, encontramos el mismo enfoque: impulso a producir por encima de la demanda, sobreproducción, caída de precios y ganancias, parálisis de la producción, etcétera. En este esquema básico se articulan otras instancias, entre ellas el crédito en tanto palanca de acumulación y de sobreproducción. Sin embargo, lo que enfatizo ahora es que los textos de Marx en que explica la crisis por la tendencia a la sobreproducción tendieron a ser relegados. ¿Cuál es la razón? ¿Acaso el fenómeno de la sobreproducción no se verifica? La respuesta es que sí se verifica, como veremos en futuras entradas. Por el momento mencionemos la crisis de 2008-2009: producción de viviendas, empujada por el crédito, que terminó en gigantesca sobreproducción, caída de los precios y las ganancias, crisis del sistema crediticio que arrastró al resto de la economía. Episodios de este tipo se ven una y otra vez a lo largo de la historia del capitalismo. Sin embargo, la teoría de la crisis por sobreproducción, de Marx y Engels fue más bien relegada. De nuevo, ¿cuál fue el problema?

Mi respuesta provisoria es: las explicaciones de las crisis se elaboraron dentro de un enfoque teórico estancacionista. Esto es, prevaleció la tesis de que el capitalismo, al menos desde la Primera Guerra, tiende al estancamiento. O a experimentar crisis de tipo crónico (duran décadas, hasta más de medio siglo). Las razones que se adujeron fueron varias: que los monopolios estancan el progreso tecnológico; que la debilidad del consumo de las masas trabajadoras hace imposible la realización del producto; que la hegemonía del capital financiero sobre el industrial frena el desarrollo de las fuerzas productivas; que la caída secular de la tasa de ganancia llegó a un punto en el que el estancamiento se ha convertido en la norma.

Sea cual sea la versión estancacionista, la sobreproducción “a lo Marx y Engels” no encaja en ella. Obsérvese que incluso se pasó por alto la idea de Marx de que la caída tendencial de la tasa de ganancia va acompañada del aumento de la acumulación. Y no me estoy refiriendo a un texto desconocido, sino a uno de los más leídos y citados, referido a la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Con el agregado de que la tesis de Marx tiene el apoyo de una amplia evidencia empírica (como mostraré en una próxima entrada).

En definitiva, pienso que estamos ante un problema de encuadre teórico, que incluso cambia los problemas y preguntas fundamentales que nos planteamos. Como lo expresé en alguna entrada anterior, si la situación normal del capitalismo contemporáneo (o desde inicios del siglo XX) es el estancamiento, y la crisis, el problema es explicar por qué hay períodos de desarrollo de las fuerzas productivas, de la acumulación de capital y el mercado. Las respuestas de los teóricos del estancamiento giran entonces en torno a “las condiciones excepcionales” que las posibilitaron; o, tal vez más generalizada, se afirma que el crecimiento “es ficticio”, “es mero crecimiento de deudas”, y similares. En cambio, si la tendencia del capital es a la ampliación de la producción a la manera que lo describen Marx, o Engels, el problema a explicar es por qué ese desarrollo de las fuerzas productivas termina en crisis de sobreproducción, que cada vez tienen un carácter más mundializado.

https://rolandoastarita.blog/

Top