Utopía, de Leo Bassi

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«Utopía» es el nuevo espectáculo de Leo Bassi. Se trata de un texto crítico con nuestra sociedad y que nos llama a actuar. La obra comienza con la aparición de Bassi llevando su cabeza dentro de una caja de cartón y lanzando una advertencia a los espectadores de derechas que pueden haber acudido a ver la función sin saber muy bien con qué se van a encontrar. Les dice que sus ideas peligran, capaces de dar un vuelco debido a la vehemencia con la que él expondrá sus convicciones, todas ellas izquierdista, y que aún están a tiempo de abandonar la sala. También nos avisa que se trata de un guión en construcción, en el que están todas las ideas plasmadas, pero al que falta rodaje.

Prevenidos ya todos, se convierte en un ciego anticapitalista que celebra la crisis actual bebiendo cava. Con dicha excusa nos cuenta los antecendentes de la propia crisis, para insinuarnos delicadamente que los banqueros se han estado riendo de nosotros. Sabemos que la derecha conserva -mira hacia atrás- y la izquierda mira hacia delante -progresa-. Ante este panorama, con el derrumbe de la ideología «neocon», es el momento de reaccionar; pero, ¿quién puede decir algo?, ¿dónde está el mensaje de la izquierda? Se ha perdido por el camino a la vez que las utopías socialistas. Bassi repasa la historia del siglo XIX, el momento de la ilustración y la curiosidad, para escarbar bajo tierra intentando recuperar con ilusión un pequeño hilo desde el que volver a tirar y tramar una revolución lúdica-social. Reivindica las utopías como necesidad, a la manera de las zanahorias atadas a un palo que nos lleven a hacer el mejor trayecto posible para la especie humana.

Excepcionales son las perlas sacadas del libro de Aznar «Cartas a un joven español» o los inventos para que las manifestaciones sean efectivas, ya que en nuestra sociedad son los medios de comunicación los que alteran la perspectiva social, magnificando o minimizando todo impacto según les convenga.

Hasta aquí un frontal intento de hacernos recapacitar. Llega el momento de la transformación ante el público para convertirse en un payaso blanco que tiene la inteligencia. Con algún toque circense final y mucha ternura nos pide que tengamos esperanza; que la historia es más larga de lo que podemos imaginar, desde los hombres y mujeres que pintaban en las cuevas paleolíticas; que nuestros actos tienen implicaciones lejanas, como efectos mariposa; que construyamos nuevas utopías para que puedan ser llamas ardientes con las que otras generaciones inicien las hogueras de las que surgirá el cambio social.

En resumen, cumple su objetivo y nos propone utopías frente a apatías.

Nota: La vida de Leo Bassi suele tratar de utilizar el simbolismo, pero remangándose para aplicarlo directamente sobre la realidad. En el 2004 organizó un acto ejemplar en la ciudad de Nápoles. Para acabar con la inabarcable basura que poblaba las calles de esta ciudad, en un solo día organizó un ejército de operarios para limpiarlas. Posteriormente, Bassi se encargó de empaquetar cuidadosamente toda la inmundicia en la central de correos de Nápoles y enviarles unos regalos a unos ilustres y muy estimados personajes: Berlusconi, Blair, Aznar, Bush y Sharon recibieron en sus domicilios particulares tan peculiares presente

Función del 22 de febrero de 2009 Teatro Alfil, Madrid

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