Huawei, América Latina y trumpismo (1/2)

Disputas Hegemónicas

 

La orden ejecutiva que Donald Trumpemitió en marzo del año pasado, para impedir que Broadcom siguiera adelante con sus planes de adquirir Qualcomm, se convirtió en el primer acto de intervención del actual gobierno estadounidense en el marco del escenario de la tecnología 5G.

La Junta de Innovación de Defensa, un comité asesor federal del Secretario de Defensa de Estados Unidos, publicó un informe a principios de abril en el que analizaba el ecosistema global 5G; y en donde, además de hacer patentes los beneficios que tendrá esta nueva red en los procesos industriales, al unificar las redes, informó que permitirá el despliegue de nuevos tipos de armas.

 

El documento identificó las desventajas a las que se enfrenta Estados Unidos debido a que la mayoría de los países han adoptado la frecuencia por debajo de 6GHz, para el despliegue del 5G, por lo que se está convirtiendo en el estándar global. Hecho preocupante para EE.UU, porque las empresas estadounidenses han apostado por las frecuencia entre 24 y 100 GHz, mientras que las orientales han optado por las medianas y bajas frecuencias por debajo de 6Ghz. A esto se le suma la promoción que ha dado China a las mismas frecuencias en su iniciativa La Franja y la Ruta, para unificar estándares y desplegar su tecnología; siendo evidente que en su apuesta por la independencia tecnológica, el dominio de los mercados internacionales, sea sólo un pasó más para su consolidación hegemónica. El gran terror de la OTAN de cara al siglo XXI.

 

La idea de la influencia geopolítica a gran escala ha generado un temor justificable en EE.UU, si se comprende el núcleo de esta disputa. El documento también sugirió que el Pentágono anime a otras agencias gubernamentales a incentivar a la industria a «adoptar una red común de 5G para el despliegue de sub-6», por ejemplo, con incentivos fiscales y préstamos con una tasa baja de interés. La sentencia del informe es que no es suficiente el prohibir los equipos 5G en el mercado estadounidense, ni siquiera en los mercados de sus aliados estratégicos.

 

En Estados Unidos, de nueva cuenta, el Comité sobre el Peligro Presente: China, formado a finales de marzo del presente año, reunió el pasado 2 de Mayo a políticos y expertos en el Capitolio para discutir temas como la tecnología de comunicaciones de quinta generación (5G), el robo de propiedad intelectual (PI), la naturaleza del régimen chino y el apoyo financiero de Estados Unidos.

 

El representante republicano por Pensilvania, Scott Perry, utilizó la batalla de Gettysburg para ejemplificar la importancia que tiene las comunicaciones en el contexto de una guerra, al hacer mención de lo que representó para Robert E. Lee el tener información errónea sobre el número y las capacidades de las fuerzas de la Unión. Explicó, que si los chinos controlan este escenario, la batalla ha terminado.

 

En el encuentro, Perry afirmó que, además de la guerra comercial, el gobierno debería aprovechar otras medidas para frenar a China. Brian Kennedy, presidente del Comité, matizó sobre la diferencia entre el gobierno y su pueblo al decir:

 

La gente se parece mucho a nosotros: trabajadora, decente y dispuesta a hacer sacrificios. Pero están gobernados por el Partido Comunista Chino, y es totalmente despiadado. Su capacidad para hacer cosas es insuperable, porque están dispuestos a matar, y están dispuestos a intimidar. Nosotros, los estadounidenses, cuando observamos la China de hoy, no la entendemos.

 

Es evidente la miopía que causa el trumpismo, inclusive en políticos de altos cargos. ¿Acaso han olvidado las guerras que ha promovido el país de las barras y las estrellas tan solo en este siglo? ¿Será que el nuevo eje del mal ahora es apuntalado por el Partido Comunista Chino? Por el momento, parece que la reproducción del pensamiento único, a través de los distintos medios de información occidentales, seguirá siendo el arma mediática en esta conflagración de amplio espectro.

 

Emili Blasco, en su artículo «La geopolítica vuelve al patio trasero de Estados Unidos», hace mención de la entrada de China a centroamérica al señalar que el Comando Sur estadounidense lleva más de un año insistiendo en su alerta por las inversiones asiaticas en torno al Canal de Panamá, donde compañías provenientes del país oriental ya han invertido grandes sumas de dinero y siguen con esa dinámica.

 

Lo que llama la atención son las tres visitas, en menos de dos años, de Juan Carlos Varela, el expresidente panameño, a China. A partir de este acercamiento en 2017, Panamá fué el primer invitado latinoamericano para el megaproyecto chino La Franja y la Ruta, y considerado como sede de la cumbre empresarial de China, América Latina y el Caribe, conocida como China-LAC 2019.

 

Otros hechos que avala este acercamiento estratégico son los eventos realizados el 1 y 2 de Abril, en Guanghzhou y Hong Kong, respectivamente, en el marco del Panamá Invest and Fest 2019. Impulsado por una alianza del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) y la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP). Alli, se hizo patente la visión de ponderar a Panamá, al explotar su posición geográfica, para la circulación aérea y marítima, ya que esta conectividad facilita el movimiento de productos, vehículos, personas y, sobre todo, de un escenario que está siendo intensamente disputado: las telecomunicaciones; siendo Panamá la conexión del Norte y Sur del continente.

 

Los anteriores ejemplos dan razón a las acciones que ha llevado Donald Trump para presionar a las empresas estadounidenses respecto de la necesidad de que éstas rompan relaciones con Huawei. El Tío Sam tendrá que apresurarse en esta conflagración o lo que seguirán llegando son derrotas en los demás escenarios en disputa.

 

Nos tocará padecer a nosotros, los latinoamericanos, y en especial a México, los estragos y consecuencias de esta guerra irrestricta.

 

Foto: Huawei

https://cemapinternacional.com/2019/06/19/huawei-america-latina-y-trumpismo-1-2/

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