Clero católico español: ¡menudos linces!

Rebelión

Últimamente la Iglesia católica tiene que hacer frente contestaciones muy importantes de la sociedad civil, una sociedad civil muy secularizada que contesta la intromisión de la iglesia en cuestiones de legislación sobre derechos humanos o derechos individuales.

En concreto la Iglesia tiene que hacer frente a los siguientes bloques de asuntos:

-Su concepción sobre la familia y el matrimonio. Aunque la iglesia siempre se ha opuesto a las leyes sobre el matrimonio y la familia que surgen en Europa en el siglo XVIII y XIX en la actualidad esta envuelta en una batalla contra las mujeres y contra el ejercicio libre de la sexualidad, particularmente es dura la cruzada que tiene abierta en contra de los homosexuales.

-Su concepción sobre las pautas demográficas y la planificación de la reproducción. En esta batalla se ha enfrentado dentro del sistema de Naciones Unidas a una gran parte de Estados y de organizaciones internacionales.

-Su concepción retrograda sobre los problemas de la reproducción asistida y la practica de manipulación genética de embriones le enfrenta a los científicos e intenta limitar los avances en estos campos influyendo en las legislaciones nacionales.

-Quiere seguir manteniendo una parte del control educativo en muchos Estados y para ello batalla porque se legisle atendiendo no al derecho de los menores sino al muy discutible derecho de elección educativa de los padres. Las tendencias a la privatización de los servicios públicos en muchos países europeos juegan a favor de las Iglesias.

-Quiere mantener su autonomía organizativa por encima de las leyes civiles con el fin de mantener privilegios de orden socioeconómico y esta autonomía también incluye la violación de los derechos fundamentales de sus propios miembros intentando mantener una especie de patente de corso en la vulneración de los derechos fundamentales de sus miembros.

En España todas estas cuestiones están de permanente actualidad.

Desde la transición política la iglesia ha intentado influir para que la legislación asumiera parte de sus concepciones. Primero en la propia redacción constitucional donde ya estableció una serie de prerrogativas sobre la educación y sobre su autonomía así como sobre el matrimonio, el aborto y las formas familiares que todavía están pesando en nuestra legislación.

Posteriormente la iglesia estuvo muy activa en el denominado Estatuto de centros y en la ley del divorcio. Referido a esta ultima ley la presión de la iglesia fue fortísima y en gran medida consiguió una ley de divorcio muy timorata hasta que afortunadamente se reformó a propuesta del gobierno Zapatero.

El sistema matrimonial en España tiene claramente un marcado carácter canónico y además se mantiene un sistema matrimonial dualista , el matrimonio civil y el matrimonio canónico. Es curioso, además, la discriminación con las religiones minoritarias a las que se les aplica exclusivamente el matrimonio civil. Pero el hecho es que, en España, el matrimonio religioso católico tiene efectos inmediatos civiles. Pero esta idea de la eficacia civil de las resoluciones canónicas en materia matrimonial es hoy un sin sentido.

El hecho de que en España no se haya desarrollado hasta muy recientemente una ley de divorcio más acorde con los tiempos que vivimos tenía solo una explicación y es la influencia e ingerencia de la iglesia y lo mismo ha ocurrido con las discriminaciones que sufrían los homosexuales y lesbianas en el derecho matrimonial.

Un caso paradigmático sobre como influye la iglesia Católica en España sobre la legislación es el asunto del aborto . En España existe una despenalización del aborto en determinados casos y desde sus orígenes la mayoría de los partidos políticos consideraron que era una regulación insuficiente pero, al final, ha sido el denominado movimiento pro-vida y la Iglesia Católica quien ha hecho que se mantenga este insuficiente status quo. Si no, no se explica como el partido socialista con mas de doce años de mayoría absoluta fue incapaz de reformar esta regulación y establecer el aborto como un derecho para las mujeres mediante la regulación de una ley de plazos como existe en una gran parte de Estados europeos. La influencia de la iglesia en una gran cantidad de Estados de tradición católica para imponer sus concepciones sobre el aborto es escandaloso, incluso en países europeos como Irlanda todavía tienen que estar consensuando este asunto con la Iglesia Católica. Además, las posiciones de la Iglesia Católica sobre la contracepción, que prácticamente prohíbe cualquier método, ha influido en el uso libre de los métodos anticonceptivos , incluso en España esto ha ocurrido con la denominada píldora del día después. Incluso campañas publicas sanitarias sobre el uso del condón son contestadas por el episcopado imponiendo, en ocasiones, pautas timoratas a la hora de la realización de estas campañas. Es escandaloso el uso que hace la Santa Sede de su posición privilegiada en la ONU bloqueando conferencias internacionales o provocando debates artificiales para intentar condicionar la acción de Naciones Unidas o sus organismos especializados.

Pero además la iglesia católica en España y, en todo el mundo, hace publicidad en contra de la salud pública y la seguridad sanitaria y estas practicas publicitarias son toleradas por los gobiernos. El culpabilizar a las mujeres que abortan o a los jóvenes que utilizan condones se hace permanentemente en las campañas publicitarias de la iglesia sin que los organismos de salud pública tomen medidas frente a esta publicidad engañosa. Además el hecho de que más de un 30% de los niños y jóvenes estén escolarizados en colegios católicos y sean bombardeados con este tipo de concepciones es algo que, está amparado, según parece, por la llamada libertad religiosa.

La iglesia católica española juega con fuego en su afán provocador. La iglesia española quiere echar un pulso al gobierno y a la sociedad para imponer sus criterios morales sobre la ley. Desde luego, tiene la batalla perdida de antemano. La iglesia sabe que el gobierno no va echar marcha a tras y presentará una ley de plazos y una reforma del código penal para despenalizar el aborto. Si pierden no importa: habrán intentado meter sentimiento de culpa a muchas mujeres que tienen todo el derecho a decidir si quieren continuar o no con un embarazo no deseado. Esta campaña es tan agresiva que el fiscal general del Estado tendría que leer el articulo 525 del Código Penal y aplicarlo. El clero español si que está más protegido que los linces: les protege el vergonzoso Concordato con la Santa Sede del año 1979.

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