Las revoluciones mundiales del 68

Cincuenta años después

 

Los cincuenta años del 68 son re y con-memorados con multitud de publicaciones. Muchas de ellas intentan analizar los acontecimientos de la época. El balance de esos intentos, algunos exhaustivos, parece pobre en cuanto a resultados para la teoría política.  No puede ser de otra manera pues los abordan de manera aislada y sin el recurso a una teoría histórica-social consistente.

Esa teoría existe y nos permite leer y entender bastante mejor los acontecimientos, sus consecuencias y el periodo histórico en que nos encontramos. Esta teoría encuentra su principal concreción en El Sistema-mundo basado en una economía-mundo capitalista de Inmanuel Wallerstein. El mismo autor ha hablado y escrito sobre las revoluciones mundiales del 68, de ahí el título de este artículo.

La ausencia de esta perspectiva en lo que he podido escuchar y leer me lleva a escribir estas líneas.

Bajo este título se agrupan los acontecimientos desarrollados en muchos lugares del mundo de 1966 a 1970.

El movimiento de jóvenes de la revolución cultural china impulsada por Mao Tse Tung atrajo la atención del mundo y en particular de la juventud.

La escalada de la ofensiva militar estadounidense en Vietnam durante el mandato del presidente Johnson, en la cual se arrojaron más bombas -el espantoso napalm- que en toda la segunda guerra mundial, multiplicó los horrores de esta guerra que se introducían diariamente por la televisión en los hogares americanos y en cualquier parte del mundo. La crudeza y crueldad de las imágenes dañó profundamente la imagen épica de los americanos como liberadores del mundo tras la guerra contra la Alemania nazi y el Japón y desmintió ante el mundo entero la pregonada política de paz americana.

El presidente Eisenhower, en su discurso de despedida al pueblo americano en 1961, advirtió a este sobre la amenaza que el poder del Complejo industrial-militar representaba para la democracia y la libertad del mismo Gobierno americano. Esta advertencia encontró una primera justificación en el impune asesinato del presidente Kennedy. En octubre de 1963 Kennedy pidió en secreto al Pentágono que elaborara planes para una retirada del Vietnam, mientras en público planteaba que la guerra debía continuar, en Noviembre fue asesinado.       

La decidida resistencia del pueblo vietnamita, en particular la ofensiva del Tet en Enero del 68 con 14.000 soldados americanos muertos, revalorizó la caracterización que Mao hizo del imperialismo americano como “un tigre de papel”. Este sencillo nombre “tigre de papel”, aparentemente ingenuo, contribuyó decisivamente en el paso de la parálisis ante el horror de la guerra a la movilización de la juventud contra el mismo y sus causas.

Se precipitó entonces un profundo malestar y decepción en pueblos del “tercer mundo” y en la juventud del “baby boom” en Occidente. Después de un largo periodo de extraordinario crecimiento económico posterior a la segunda guerra mundial se hizo evidente que el mundo no se había transformado a pesar de que muchos movimientos de liberación nacional habían llegado al gobierno en sus países, en el Este de Europa gobernaban los partidos comunistas y en Occidente los partidos socialdemócratas, a su vez los comunistas participaban en muchos gobiernos locales en Europa.

El movimiento iniciado en universidades americanas se generalizó: EEUU, Japón, la primavera de Praga, Polonia, Alemania, Italia, Francia, países de Asia, África y Latinoamérica, especialmente en Méjico con la inolvidable matanza de casi 400 estudiantes por el ejército en Tlatelolco … En cada lugar tomó características particulares según los damnificados por el estado de cosas: impedimentos al desarrollo en los países del “tercer mundo”, consecuencias directas de la guerra de Vietnam, segregación racial, minorías discriminadas por su sexualidad, reivindicaciones obreras y sindicales, estudiantes contra el autoritarismo académico y político, las mujeres y una renovación del feminismo sufragista…

A pesar de las particularidades locales de las protestas y revueltas un hilo conductor resulta evidente gracias al análisis de I. Wallerstein. 

El 68 constituyó un movimiento por un lado contra la hegemonía estadounidense surgida de la segunda guerra mundial y la aquiescencia de la Unión soviética y por otro lado contra la “Vieja Política”.   

La “guerra fría” se evidencia como una gran comedia: la retórica de lucha ideológica entre dos sistemas ocultaba sencillamente el reparto del mundo entre las dos superpotencias efectuado en Yalta y constituyó el gran engaño del siglo XX.

La “Vieja política” así llamada por I. Wallerstein consistía en la promesa de que el mundo cambiaría cuando los partidos de izquierda y antisistema, centralizados y jerarquizados, alcanzaran el poder mediante los gobiernos y entonces las exigencias de cada minoría serían reconocidas y resueltas.   

¿Qué balance se puede hacer de este movimiento mundial, qué cambió y qué no?

Sin duda se operaron cambios notorios, no solo en las costumbres sino también en la política, respecto a las cuestiones de sexo y raza. Se operaron cambios fundamentalmente en los movimientos sociales que a partir de entonces ya no esperan a que los partidos políticos se hagan cargo de sus exigencias. Así lo demuestran los movimientos campesinos, obreros, ecologistas, de las minorías sexuales, feministas...  

A nivel ideológico se ha efectuado un cambio radical en la geocultura universal liberal centrista, gran estabilizador oculto del sistema pues prometía que con la alternancia entre derechas e izquierdas en los gobiernos el mundo cambiaría. Esta geocultura sencillamente ha desaparecido del mapa y las posiciones políticas se han radicalizado. Los movimientos antisistema no pasan por los partidos políticos sino por el “altermundismo” del Foro social mundial. La estrategia ideológica de la acumulación de capital desde los años 70 ya no pasa por el liberalismo centrista, pasa por el “neoliberalismo” que por su brutal extremismo cuenta con muy pocas simpatías hoy entre los pueblos del mundo.

Lo que no cambió es evidente, el sistema-mundo basado en una economía-mundo capitalista se encontraba aun consistente, ningún sistema entra en crisis por voluntad humana, solamente puede entrar en crisis por su propio agotamiento y sin duda ese no era el caso del 68.   

¿En qué momento de su existencia se encuentra el sistema-mundo basado en una economía-mundo capitalista?

Cita del libro Análisis de sistemas de I. Wallerstein :

    ...los sistemas históricos tienen vidas. Alcanzan la existencia en algún punto del tiempo y del espacio, por razones y de maneras que podemos analizar. Si sobreviven a los dolores del nacimiento, siguen entonces su vida histórica dentro del marco y las constricciones de las estructuras que los constituyen, siguiendo sus ritmos cíclicos y atrapados en sus tendencias seculares. Estas tendencias seculares, inevitablemente se aproximan a las asíntotas que agravan considerablemente las contradicciones internas del sistema: esto es, el sistema encuentra problemas que no puede resolver, y esto causa lo que podemos llamar crisis sistémica.

Nos encontramos en una de estas crisis sistémicas. Después de quinientos años de existencia el sistema-mundo basado en una economía-mundo capitalista se aproxima velozmente a su final. Este asunto, siendo el fundamental, no puede ser desarrollado en estas reflexiones.

Solamente en la lógica de este contexto histórico, estructural y sistémico Wallerstein puede caracterizar las revoluciones del 68 como el inicio de una larga transición hacia otro sistema, rasgo más definitorio y útil de sus reflexiones sobre el 68.

Sirvan estas líneas apresuradas como invitación a leer a I. Wallerstein.

Eduardo Fernández Sánchez, Psiquiatra y Psicoanalista

Top