Ahora que termina el año, parece oportuna una mirada hacia atrás

No viene mal reflexionar sobre las motivaciones que nos empujan a escribir. El escribir no es tarea fácil. Por lo menos para mí. Solo se da cuenta de su dificultad, el que escribe. Hay que tener cosas que decir y ganas de transmitirlas. Obviamente, hoy, cosas de interés para los que estamos ocupados y preocupados por la polis no faltan. Y luego, encontrar las palabras adecuadas para contarlas. 

Mis artículos son producto de la observación de la realidad política, social, económica y cultural; de mis conocimientos históricos al haberme dedicado vocacionalmente a la enseñanza de esta disciplina en mi vida profesional, lo que te permite tener una perspectiva amplia en el intento de entender el problemático mundo actual y, por supuesto, de las lecturas de sociólogos, historiadores, economistas y politólogos; y de la prensa escrita y digital. De todo lo que sale del teclado de mi ordenador estoy plenamente convencido. Nunca he dicho lo contrario de lo que pensaba. Por supuesto, es mi visión personal. No pretendo agradar. Si a alguno le molesta lo que escribo, pues, ¡Qué le vamos hacer! Ni convencer a nadie. Pero sí fomentar el espíritu crítico. Espíritu crítico hoy cada vez más necesario. Si no andamos despiertos desde el poder nos venderán unos relatos tan bien construidos, que llegaremos a asumirlos como los únicos posibles y así votaremos a nuestros propios verdugos. Ya lo estamos haciendo. Como muy bien lo dice Juan Antonio Molina, con el que gustosamente comparto artículos en este medio, en su artículo La responsabilidad de la izquierda en el ascenso de la extrema derecha. ¡Qué bien lo dice y qué contundencia! Por ello, no me resisto a citarlo: En alguna otra ocasión he recordado que alguien tan poco sospechoso de afiliación izquierdista como Emilio Romero, ínclito falangista director del diario “Pueblo”, afirmó que la derecha, para ganar unas elecciones tenía que mentir y la izquierda, sin embargo, no. Simplemente porque la derecha defendía los intereses de doscientas familias y eso no daba votos suficientes. Es evidente que no hay once millones de banqueros que se beneficien de la reforma financiera ni once millones de grandes empresarios que se beneficien de la reforma laboral. 

Deseo mucha paz, mucha justicia y mucha felicidad a todos mis lectores, sin los cuales mis artículos no tendrían sentido, y también a mis conciudadanos, y recomendándoles a todos unas palabras de Adam Smith: "Sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos; reprimir nuestro egoísmo y practicar nuestras inclinaciones benevolentes; esto constituye la perfección de la naturaleza humana". 

En este medio he publicado este año 2018 más de 50 artículos sobre temas diversos.

La cuestión de Cataluña ha sido el que más me ha ocupado y preocupado. Han sido siete artículos, cuyos títulos son muy explícitos y clarificadores. / El diálogo transforma, desarma y humaniza./ / Hagan algo, por favor, todos, políticos, medios. No echen más leña al fuego, por réditos electorales o aumentar los lectores./ / Shefarad: Haz que sean seguros los puentes del diálogo./ / Sumergidos en un océano de banderas./ / Contentarse con una victoria cuando se podría alcanzar un pacto demuestra muy poca ambición política./ / Ni un simple gesto hacia el independentismo./ / Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible./

En todos ellos he manifestado y mantenido mi opinión: la única manera de resolver el problema de Cataluña es el diálogo. Y es lo que está intentando Pedro Sánchez. ¡Qué difícil se lo están poniendo!  Como réplica a estos me parece oportuno recordar estas palabras de Manuel Azaña en el Congreso de los Diputados, pronunciadas el 6 de mayo de 1932 en su discurso de defensa del Estatuto de Cataluña. “El patriotismo no es un código de doctrina; el patriotismo es una disposición del ánimo que nos impulsa, como quien cumple un deber, a sacrificarnos en aras del bien común; pero ningún problema político tiene escrita su solución en el código del patriotismo. Delante de un problema político, grave o no grave, pueden ofrecerse dos o más soluciones, y el patriotismo podrá impulsar y acuciar y poner en tensión nuestra capacidad para saber cuál es la solución más acertada; pero una lo será; las demás, no, y aún puede ocurrir que todas sean erróneas. Quiere esto decir, señores diputados, que nadie tiene el derecho de monopolizar el patriotismo, y que nadie tiene el derecho, en una polémica, de decir que su solución es mejor porque es la más patriótica; se necesita que, además de patriótica, sea acertada”.

También me ha preocupado un problema de acuciante actualidad: la crisis de la democracia. Lo traté en el titulado ¿Fin de la democracia? El primer paso hacia el desastre, donde he recurrido a politólogos actuales como Levitsky y Daniel Ziblatt en su libro Cómo mueren las democracias, y Thimoty Snyder, Sobre la tiranía: veinte lecciones que aprender del siglo XX, que reflexionan sobre los peligros actuales para la democracia. Peligros de los que no está libre España, ya que la democracia ha sido la excepción en nuestra historia. Quizá por ello, no ha calado todavía en profundidad en muchos sectores de la sociedad española y de la clase política. En una sociedad impregnada de los valores democráticos le resultaría indigerible el mantenimiento de un Mausoleo de exaltación a un dictador, el mayor genocida de nuestra historia. Mas, todo tiene un porqué. El filósofo Santiago Alba Rico en su artículo Retrocesos, repeticiones, restas, nos dice que él alguna vez para explicar las secuelas culturales del franquismo ha recurrido al historiador tunecino Ibbn Khaldum muerto en 1406, el cual en su Muqqadimah se pregunta: ¿Por qué Dios hizo vagar 40 años a los hebreos por el desierto? Khaldun contesta que fueron necesarios 40 años, toda una generación, para borrar el recuerdo de la esclavitud. En el caso de España fueron necesarios 40 años de Franco para olvidar el recuerdo de la libertad. España entró en la UE y se sumergió en el consumismo con muy poca memoria, y 40 años después de la muerte del dictador, no conserva ninguna raíz con el pasado.  Y un país sin memoria es un país a merced del viento, en el que puede ocurrir cualquier cosa, lo cual es gravísimo a la hora de construir una democracia firme y consolidada. A lo dicho por Santiago Alba añado que este déficit democrático en España quizá puede entenderse por  algunos hechos de nuestra historia, que conviene recordar.  Desde el primer gobierno postabsolutista en 1834 hasta la muerte de Franco en 1975, de los 141 años en 70, el jefe de Gobierno fue un general. Espartero, Narváez, O´Donnell, Prim, Miguel Primo de Rivera, Berenguer, Aznar, Franco, Carrero Blanco… Durante el régimen de Franco 40 de los 114 ministros fueron militares. Entre 4 y 8 militares como promedio hubo en sus gobiernos. Cerca de 1.000 de los 4.000 procuradores en Cortes durante 25 años fueron militares. Para acabar, llegamos a 1981 con Armada, Tejero, Milans del Bosch

Sobre la Memoria Histórica, que tras 40 años de democracia no debería plantear problemas políticos. / No olvidadizos, sino olvidadores./ / La gran oposición a la exhumación de Franco es una prueba indudable de una democracia enferma/ / De Franco todavía no hemos hablado bastante./  

También me ha interesado rescatar y recordar la memoria republicana, olvidada lamentablemente por la izquierda. / Aterrados, desterrados y enterrados./ / La idea de dar libros a los campesinos pobres les parecía inadmisible./ / Somos el cambio, como los republicanos. Somos el espíritu de la II República. Somos el Colegio Madrid de México./

Sobre la Transición intocable e inmaculada para establishement, ya que si presentas sus carencias puedes verte sometido a ataques furibundos, siendo acusado de poner en peligro nuestra democracia, que con tanto esfuerzo hemos construido por primera vez en nuestra trágica historia: / Algunas reflexiones inoportunas e intrascendentes sobre nuestra Transición modélica/ /¿Qué celebramos el 12 de octubre?/ / Solo una Constitución reformable es democráticamente legítima./

Sobre el neoliberalismo, del que todavía no hemos hablado bastante: / Neoliberalismo criminal./ /La nueva alma neoliberal, no seas buena persona, sé un cabronazo/  Y  sobre algunas de sus gravísimas secuelas del neoliberalismo: /¿Qué hay detrás del desprestigio y rebaja de los impuestos?/ / Ninguna sociedad, como la nuestra, idolatra y desprecia tanto a la juventud./  / La soledad que uno busca, no se llama soledad; soledad es el vacío que a uno le hacen los demás./  / Este mes he comprado una República…/ / El periodismo ha de poner en calzas prietas al poder./ ./ El hombre  vuelve a no saber qué hacer , porque no sabe qué pensar sobre el mundo./ / El trabajo digno garantiza las pensiones. Pero, ¿habrá trabajo para todos?/ / La cuestión social, si no se aborda, se radicaliza./ / Las jirafas de los cuellos largos./ / Privatizando los servicios públicos, se desmantela el tejido del Estado./

Sobre alternativas políticas al neoliberalismo, que son cada vez más necesarias: / La cuarta socialdemocracia. Dos crisis y una esperanza. / /Socialdemocracia y republicanismo en el pensamiento político de Luis Gómez Llorente./ / Necesitamos otra, una tercera izquierda./

De la xenofobia y el racismo:  / Si somos tan civilizados, alguna vez tendremos que considerar a los inmigrantes como personas./ / Lo peor que puede ocurrir en una democracia es que los racistas se jacten de no serlo./ / La Unión Europea, un auténtica fortaleza racista./

De la corrupción, una de las lacras que parece inevitable en nuestra democracia:

Aznar el incorruptible, dixit; ¡Vae corruptis!/ / ¿Cómo es posible que una clase política incompetente y corrupta  haya surgido de una sociedad tan pura e inmaculada?/

Sobre la desigualdad, que está poniendo en grave peligro la persistencia de la democracia: / Dos propuestas contra la desigualdad: la de Walter Scheidel y la de Norberto Bobbio./  / Las 15 propuestas de Atkinson para combatir la desigualdad./

Sobre nuestra clase política al servicio incondicional de los grandes poderes económicos: ./ España se constituye en Estado social y democrático de derecho / / El gran fracaso de nuestra democracia: la imposibilidad de formas élites con unos mínimos de dignidad./ /Al recibo de la luz no hay quien le meta mano./ / Presidente de las víctimas Alvia 04155: “Tuvimos que ir a Europa para ser tratados como ciudadanos”./ / Derecho a la dignidad, incluso en el morir./ / En manos de miserables, jetas y desalmados…/  Este título parece excesivo, pero ustedes mismos lo pueden valorar , tras la noticia de hoy mismo, Ana Botella y siete concejales condenados por la venta de pisos a fondos buitres.

De política internacional:  /Algunas respuestas al triunfo de Bolsonaro./ / Lawfare, la judicialización de la política en América Latina. /  / Leopoldo López, Nasser Zafzafi, Santiago Ebee, Ramón Esono…/

De la disciplina de la Historia, el artículo dedicado a Josep Fontana: / ¿Para qué sirve la Historia?/

Otros temas: / Iniciado el proceso irreversible hacia el bipartidismo./ / Lengua y poder: la hegemonía del inglés./ /¿Todos los funcionarios son iguales ante la ley?/ /¿Va usted a dimitir? De ninguna manera./

 

https://www.nuevatribuna.es/opinion/candido-marquesan-millan/ahora-termina-ano-parece-oportuna-mirada-atras/20181229102751158745.html
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