"Sin movilización social es imposible transformar este sistema desde la raíz"

Entrevista a Esther Vivas, candidata de Izquierda Anticapitalista al Parlamento Europeo

Globalízate entrevista a Esther Vivas, activista contra la globalización capitalista y candidata de Izquierda Anticapitalista al Parlamento Europeo.

1. ¿Qué es Izquierda Anticapitalista y cuales son sus objetivos?

Izquierda Anticapitalista somos una organización política anticapitalista, feminista, ecologista... que defendemos un cambio radical del sistema que ponga en el centro de la política y la economía las necesidades de las personas y el respeto al medio ambiente. Consideramos que el sistema capitalista no se puede reformar y que es necesario “cambiar el mundo de base”. Frente a los discursos de “refundación” y “moralización” del capitalismo, defendidos por los líderes del G20, es necesario plantear que otro capitalismo es imposible y que este sistema ha demostrado su total incapacidad para garantizar la cobertura de las necesidades básicas de la mayor parte de la población mundial y su total incompatibilidad con el mantenimiento del ecosistema.

2. El hecho de presentarse a las elecciones europeas, ¿Es empezar la casa por el tejado o un ejercicio de responsabilidad?

Desde Izquierda Anticapitalista venimos trabajando desde hace años en múltiples campañas y movimientos, ya que consideramos que sin movilización social es imposible transformar a este sistema desde la raíz. Sin lucha en la calle no hay cambio posible. Pero en paralelo a nuestro compromiso con las luchas, consideramos que el contexto actual obliga a dar pasos adelante en la construcción de una alternativa anticapitalista con un fuerte compromiso con los movimientos de base, sino el riesgo es que el profundo malestar existente frente al modelo económico imperante se transforme en desánimo, cinismo o simpatías por alternativas reaccionarias.

Es necesario una izquierda que rompa con las políticas social-liberales de gestión del sistema. Una izquierda que recupere una práctica política ligada a las luchas, impulsada por gente joven, por mujeres, por inmigrantes, en definitiva, por aquellos que sufrimos en primera persona las consecuencias de la globalización capitalista, de la privatización, del expolio. Creemos que es necesario empezar a construir un referente político y consideramos que nuestra iniciativa de plantear una candidatura anticapitalista a las elecciones europeas es un primer paso en esta dirección. No contraponemos nuestra candidatura a las europeas a otras experiencias políticas o iniciativas de tipo local, al contrario, forman parte de una misma lógica, la de la búsqueda de una alternativa a lo existente.

3. ¿Por qué no se ha logrado una candidatura unitaria de la izquierda radical?

Pensamos que el acuerdo con otras organizaciones políticas debe de ser fruto de procesos que se construyen “desde abajo” y en el tiempo, fruto de una confluencia real en las luchas sociales, cosa que no se ha dado de forma suficiente hasta ahora. No creemos en acuerdos electorales por arriba ni “en frío”. Por este motivo, no hemos planteado una candidatura conjunta con otras organizaciones, pero sí una iniciativa abierta a todas aquellas personas con las que compartimos objetivos y luchas en la práctica. El nuevo referente político a construir no debe de ser resultado simplemente de una suma de siglas, sino de la convergencia entre lo mejor de la tradición obrera, de los nuevos movimientos sociales y de la incorporación de nuevas generaciones de militantes, sólo así podremos construir una auténtica izquierda ligada a las luchas y a los movimientos de base. El gran reto histórico es organizar políticamente a muchos de las y los activistas activos socialmente pero que permanecen escépticos acerca de la posibilidad de construir una alternativa política.

4. ¿Existe alguna línea que separe el éxito del fracaso de IA en las elecciones europeas?

Para nosotros, el haber llegado hasta aquí, el haber recogido más de 18 mil firmas en pocos meses (cuando la Junta Electoral Central exigía 15 mil para poder presentarse), el haber generado una dinámica de movilización en todo el Estado con la creación de unos cuarenta comités de apoyo, integrados por gente muy diversa tanto de Izquierda Anticapitalista como de distintos colectivos sociales ya es todo un éxito. Esperamos, así mismo, conseguir un resultado en los comicios europeos que aporte ilusión para seguir construyendo un proyecto político anticapitalista que hoy consideramos más necesario que nunca.

5. ¿Cómo calificaría la situación actual de Izquierda Unida?

A pesar del cambio de coordinador, hay un continuismo total con el equipo de dirección anterior. No hay renovación y siguen los mismos que han llevado a Izquierda Unida a la situación actual. Sus compromisos gubernamentales en Catalunya y hasta hace poco en Euskadi demuestran que su voluntad de ser un partido de lucha carece de credibilidad. Se trata de una organización sin vida política interna y sin presencia en las movilizaciones, que no aparece como un instrumento útil para defender los intereses de los sectores populares ni para ayudar a la transformación de la sociedad. Hacer un cambio cosmético y de imagen no basta a estas alturas.

6. El hecho de que sean dos mujeres las que encabezan la candidatura de IA, ¿significa algo?

Es resultado de la visibilidad que han ido ganando las mujeres en el seno de los movimientos sociales. No hemos necesitado cuotas para ello. Si durante años las mujeres hemos tenido un papel muy activo pero “invisble” en organizaciones políticas y sociales, poco a poco vamos revirtiendo esta tendencia aunque aún queda mucho trabajo por hacer desde una perspectiva feminista y antipatriarcal. De hecho, nuestra lista está integrada fundamentalmente por personas muy vinculadas a las luchas sociales y ajenas a la política profesional. Se trata de otra manera de “hacer política”.

7. Las perspectivas de los anticapitalistas son mucho más positivas en Francia que en España. ¿Existe alguna razón?

La situación de la izquierda política y social en Francia está a años luz de la que se vive en el Estado español. Francia ha sido una refererencia internacional en las resistencias al neoliberalismo. Desde las huelgas de noviembre y diciembre de 1995 contra la reforma de la seguridad social, se ha vivido en este un país una larga serie de episodios de movilización de masas que han permitido acumular fuerzas progresivamente. Al mismo tiempo, la izquierda anticapitalista francesa resistió mucho mejor que la española los años de reflujo, pudo aguantar en los momentos más difíciles cuando el pensamiento neoliberal era incuestionable y, por tanto, estuvo en una mejor posición de partida cuando las luchas sociales remontaron de nuevo a mediados de los noventa, jugando un papel dinamizador importante de las mismas. La combinación de ambos factores explica la fortaleza actual de la izquierda anticapitalista en Francia.

La experiencia del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Francia, integrado por unos diez mil activistas, con una intención de voto casi del 10% en las próximas elecciones europeas y con un portavoz que conecta con amplias capas sociales, pone encima de la mesa de que es posible construir un referente político amplio, integrado por activistas procedentes de distintas trayectorias militantes y con una capacidad real de conexión con diversos sectores sociales.

Para nosotros, el NPA es una experiencia a tener en cuenta, un estímulo, pero no un modelo a copiar. En cada país las vías para la construcción de una alternativa van a ser distintas. Se trata de tomar lo mejor de las diversas experiencias existentes en Europa, ver que tienen de particular y de general, y en base a ello seguir avanzando en la construcción de una alternativa anticapitalista en el Estado español vinculada a la izquierda anticapitalista europea. Hoy más que nunca el internacionalismo es una necesidad estratégica de primer orden y un rasgo distintivo de nuestro proyecto.

8. ¿Cuáles son las propuestas de IA para responder a la crisis económica, social y ambiental que vivimos?

Hoy en día nos encontramos ante una crisis sistémica del capitalismo que tiene múltiples facetas: ecológica, financiera, social, energética, alimentaria... Una crisis que en definitiva la están pagando los sectores populares, las y los trabajadores.

Hemos superado ya la cifra de cuatro millones de personas en paro y más de medio millón no cobra ningún tipo de prestación por desempleo. Frente a la ofensiva patronal contra las y los trabajadores, con un número creciente de expedientes de regulación de empleo y despidos masivos, es necesario prohibir los despidos y exigir que los empresarios paguen las deudas contraídas en los sectores en crisis a través de su patrimonio personal y familiar. Así mismo, exigimos la reducción de la semana laboral a 35 horas sin reducción de salario, su compatibilidad con la vida laboral y familiar o personal, y un salario mínimo de 1.200 euros.

Queremos unos servicios 100 % públicos. Se deben de paralizar los procesos de privatización de la sanidad, educación, gestión del agua, pensiones, y recuperar para el sector público aquellos que han sido privatizados.

Frente a la crisis financiera, reivindicamos una banca pública bajo control social, que se den prioridad a los préstamos para cubrir necesidades sociales y ambientales con tipos de interés mínimos, a la vez que nos oponemos a la inyección de dinero público para salvar a los bancos.

En relación con el cambio climático y a la crisis energética, es necesario la reapropiación pública del sector energético que tiene que ser considerado como un servicio público planificado democráticamente, a partir del cual ir abandonando progresivamente las energías no renovables y avanzar hacia un modelo de producción, distribución y consumo basado fundamentalmente en la energía solar. Así mismo, debería de establecerse el compromiso de la Unión Europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % para 2020 con respecto a los niveles de 1990 y el cierre de todas las centrales nucleares.

9. Uno de los puntos fuertes de IA es su cercanía a los movimientos sociales, ¿Seguirá así si IA consigue un gran éxito electoral?

Nuestro compromiso político está en las luchas y en los movimientos sociales y ésta es la razón de ser de nuestra organización, por lo tanto no concebimos una acción política de izquierdas sino es mediante un férreo compromiso con aquellos que luchamos “desde abajo y a la izquierda”. Un buen resultado en las próximas elecciones europeas solo puede significar un paso adelante en la construcción de un proyecto político anticapitalista que forzosamente debe de incorporar a amplios sectores sociales y activistas.


Globalízate da las gracias a Esther Vivas por su disposición a realizar esta entrevista.

http://www.globalizate.org/eevivas140509.html
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