La izquierda morcillona

inSurGente.- "Durante la limpieza étnica cometida por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición (institución controlada directamente por la monarquía castellana) contra el pueblo hebreo en 1492, a los sospechosos se les obligaba a comer morcilla sabiendo que para los judíos es un alimento prohibido por estar elaborada con sangre de cerdo. Si no oponían resistencia a la humillante prueba y la ingerían, se les aceptaba como católicos y se les permitía vivir con los mismos derechos y deberes que los demás súbditos de los reinos de Castilla y Aragón. El ruin método de selección sigue vigente en todo su esplendor quinientos diecisiete años después. Ahora es otro tribunal, el Tribunal Supremo de las Españas, siempre al servicio del Estado, el que priva de derechos a quienes no traguen, bien embutida, la morcilla de la condena de la violencia política... de ETA. (...)"


La izquierda morcillona

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.">Durante la limpieza étnica cometida por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición (institución controlada directamente por la monarquía castellana) contra el pueblo hebreo en 1492, a los sospechosos se les obligaba a comer morcilla sabiendo que para los judíos es un alimento prohibido por estar elaborada con sangre de cerdo. Si no oponían resistencia a la humillante prueba y la ingerían, se les aceptaba como católicos y se les permitía vivir con los mismos derechos y deberes que los demás súbditos de los reinos de Castilla y Aragón.

El ruin método de selección sigue vigente en todo su esplendor quinientos diecisiete años después. Ahora es otro tribunal, el Tribunal Supremo de las Españas, siempre al servicio del Estado, el que priva de derechos a quienes no traguen, bien embutida, la morcilla de la condena de la violencia política... de ETA.

Se puede exprimir el sudor y la sangre de los hombres y mujeres trabajadores y ser demócrata, se puede mirar a otro lado mientras decenas de miles de africanos perecen ahogados en el estrecho de Gibraltar y ser demócrata, se puede matar iraquíes y afganos y ser demócrata, se puede haber sido cómplice de la criminal dictadura franquista y ser demócrata, se puede destrozar a mazazos una herriko taberna y ser demócrata, se puede aplaudir el terrorismo de Estado y ser demócrata, incluso se puede ser el jefe máximo de los GAL y ser el paradigma mismo de la democracia.

Pero las cosas no serían así si no fuera por esa izquierda morcillona, arte y parte del sistema, que admite en su boca lo que quienes deciden el destino de las subvenciones le quieran meter. Salvando las distancias geográficas y temporales, y gracias al dúctil y agradecido estómago de esa gente de extremo centro, hoy el Che Guevara estaría cumpliendo una condena de cuarenta años en cualquier cárcel de máxima seguridad de Castilla o Andalucía.


A diferencia de los tragaldabas, Iniciativa Internacionalista, candidatura legalizada en la rueda de la fortuna judicial, ha dejado claro que rechaza y condena la violencia política "en un Estado democrático". En un Estado democrático, o sea. Si alguien le preguntase, seguro que ETA estaría de acuerdo.

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