Rossana

 

Lo sé, me va a caer una buena pero no puedo dejar pasar la muerte de Rossana Rossanda, a quien pude conocer siendo un jovencito. No voy a hablar de lo que fue ni de lo que hizo, investigad por ahí si tenéis interés. Además, supongo que se reiría viendo lo que se publicará sobre ella porque odiaba cualquier liturgia, especialmente si iba sobre ella. Pero para mí siempre será un poco como Rosa Luxemburgo: una mujer de gran inteligencia y con una intransigencia moral plena; siempre con los explotados, con los oprimidos, esos que hoy son llamados con desprecio "perdedores". 

Para mi generación, Rossana fue un poco como Marta Harnecker, tal vez no tan teórica pero sí más activista. Rossana estaba indignada con toda la llamada izquierda no solo en Italia sino en toda Europa. Y decía lo que no todo el mundo se atreve a decir: que la culpa de la degradación reaccionaria en Europa, sobre todo, del auge del fascismo, se debe y recae especialmente en esa pretendida izquierda, por su renuncia a ser izquierda de verdad.

Era muy cuidadosa a la hora de hablar de traición de esa pretendida izquierda, pero no renegaba de esa palabra cuando veía la gravedad del mal que vivimos cuando quienes dicen ser progres y representar a los oprimidos terminan apoyando y avalando las razones de los opresores. Eso, decía, y lo recordaré siempre, "hace más daño que la derecha porque educa en la resignación y destruye la confianza en una mínima posibilidad de que las cosas cambien de verdad".

El destino ha querido que Rossana Rossanda haya muerto el mismo día que Italia celebraba tanto un referéndum como unas elecciones parciales. El referéndum, para reducir el número de parlamentarios pero que, en realidad, termina de hecho con la Constitución italiana y, sobre todo, con el legado de la resistencia antifascista de reconocimiento de derechos sociales y laborales, de control público de la economía, de igualdad y libertad. Es cierto que nunca se aplicaron todos, ni siquiera cuando el Partido Comunista de Italia tenía grandes espacios de poder, pero condicionaba casi todo. Hasta ahora. Desde hoy es más papel mojado que nunca.

Ese referéndum, y que tomen nota aquí en el Estado canalla (más conocido como España) los llamados independentistas, tenía como objetivo reducir el poder de las regiones (división administrativa italiana). Si ya tienen poder ahí, no es necesario que estén tan representados en el Parlamento nacional. Este era el gran argumento. Y la gente se lo ha tragado.

Y junto a él, elecciones parciales en varias de esas regiones donde se ha hecho con el poder el neofascismo y el "progresismo" apenas ha resistido en un par de ellas. Pero lo interesante ha sido que la extrema izquierda de Potere al Popolo (Poder al Pueblo) ha subido un poquito, del 2'4% al 2'7%, especialmente en Nápoles.

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