Lo importante son los abrazos

Lo importante son los abrazosGaspar Meana

En el Centro Materno-Infantil: política de criminalización de los menores, vistos por la comunidad como problemáticos y no desados. Comienza la xenofobia

Social y Justicia

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Volvemos a editar un artículo de Aurelio Sánchez Fernández (Educador Social asturiano, expedientado y por demás Coordinador de la UPA del Materno de Oviedo) que hoy reproduce el comercio digital titulado "Lo Importante son los abrazos" por su actualidad y como respuesta a las declaraciones de la Consejera de Bienestar Social de Asturias dicendo que hay un problema de "sobreocupación". Se equivoca, pues lo que hay, en verdad, es un problema de mala atención,de desproteccion a los menores y desprecio por los trabajdores y vecinos, originado por los responsables-a diferentes niveles- de la Consejería desde el 2007, tolerada por quienes no lo debieron hacer ( y cobran por ello).

Va dedicado especialmente a:

  • Don Miguel Trevin Lomban -Delegado del Gobierno en Asturias

  • D. Jorge Caldevilla - Coordinador de la Fiscalía del Menor de Asturias

  • Dña Laura González - Consejera de Bienestar Social (2003-07)

  • Dña Pilar Rodriguez/Teresa Ordiz) - Consejeras de Binestar Social (2007-08)

  • Dña Paz Fernández Felgueroso - Procuradora Gral del P. de Asturias (por su silencio)

  • Directoras IAASIFA, Dtor. Observatorio de la Infancia y Jefes (por su fidelidad...al Poder)

  • Ilmo D. Vicente Álvarez Areces - Presidente del Gobierno del P. de Asturias ( por su acierto).

  • Ilmo. D. Jose L. Zapatero -Simplemente Presidente ( por querer encerrar a menores ).

Lo importante son los abrazos


(CENTRO MATERNO-INFANTIL) El resultado de esta política es la criminalización de los menores, que son vistos por la comunidad como adolescentes problemáticos y no desados. Comienza la xenofobia.


J. AURELIO SÁNCHEZ FERNÁNDEZ COORDINADOR DE LA UNIDAD DE PRIMERA ACOGIDA (UPA) DEL CENTRO MATERNO-INFANTIL DE OVIEDO


A finales del anterior milenio y a comienzos del actual llegaron a Asturias los primeros menores no acompañados. Estos menores provenían fundamentalmente del Este de Europa y, ocasionalmente, del Magreb. Tenían en común que no aceptaban la institución y se fugaban de la Unidad de Primera Acogida (UPA). Eran transeúntes, paraban poco en alguna parte y llegaban de forma ocasional a los centros de alojamiento. Paralelamente, las diferentes Consejerías encargadas del asunto de la protección de menores sostenían que era necesario disminuir la presencia de menores en los centros de alojamiento a favor de la creación de formas alternativas de atención a los menores en desprotección, es decir, que se fomentasen los centros de día. Así, los menores asistirían al centro escolar, posteriormente pasarían por el centro de día y pernoctarían en su domicilio.

Se entiendió entonces que la Consejería de Bienestar Social seguiría la línea tendente disminuir las plazas de internamiento y así, poco a poco, desaparecerían los recursos institucionales (integrales) con pérdida de plazas de alojamiento: el Centro Miraflores de Noreña es un ejemplo.

Sin embargo, la presencia cada vez mayor (a partir del 2003) de menores no acompañados en la Unidad de Primera Acogida y de procedencia Magrebí cuestionó la política institucional de desmontaje de recursos (integrales-residenciales) para la atención a menores. La evidencia de desprotección y desamparo de estos menores -no existe ningún adulto que se haga cargo de los mismos- requiere de plazas de alojamiento y una guarda y tutela inmediatas.

Una de las situaciones problemáticas que plantea la llegada de menores no acompañados es que se cuestiona la política institucional de la consejería. La contestación a esta situación de confrontación de necesidades la resuelve, en primer lugar, la consejería negando la mayor: los menores extranjeros magrebíes no llegarán a Asturias, pues es una zona deprimida. La realidad es muy diferente, puesto que llegan y no existen recursos para su atención.
La
segunda contestación viene de parte del Instituto Asturiano de Atención Social a la infancia, Familia y Adolescencia (IAASIFA) y consiste en la contención de los menores en la Unidad de Primera Acogida, con el consabido gasto de fuerzas para el Equipo Educativo y la masificación de la Unidad. El resultado de esta politica, entre la que se encuentra el no facilitar a los menores el acceso a cursos de formación y tenerlos en la Unidad o sus proximidades con los brazos cruzados, es la criminalización de los menores, que son vistos por la comunidad como adolescentes problemáticos y no deseados: comienzan las primeras manifestaciones de xenofobia.

La Consejería, a través del mencionado Instituto y a petición del Equipo Educativo de la UPA realizó una tercera contestación: los menores ya pueden asistir a cursos de formación, pero se les retrasa todo el procedimiento relativo al expediente, obviando la recomendación judicial de tutela inmediata. Se tardan más de dos meses en facilitársela al menor, se demoran las documentaciones necesarias para acceder al mundo laboral, los NIES los facilita la Brigada de Extranjería con cuentagotas, se documenta al menor tarde y mal... En fin, se trata de hacer la vida imposible a los menores para que busquen otros lugares. Es decir, la consejería entra en la política de desmoralización de los menores -los trabajadores hace tiempo que lo están- y así se corta el efecto llamada, si bien esto ya se realizaba en los dos puntos anteriores. Ahora se pone de manifiesto sin ambages.

El resultado es la creación de otra Unidad de Primera Acogida en el Fundoma para desbloquear y desmasificar la Unidad de Primera Acogida del Materno-Infantil, pero sin pasar a los menores a los centros de alojamiento, muchos de ellos con plazas vacantes. Fracasa, por tanto, la Unidad del Fundoma a los pocos meses.

Se puede resumir diciendo que la Consejería no tuvo interés en resolver este problema humanitario de los menores no acompañados y sí en mantener una política de la que se deriva maltrato y exclusión hacia estos menores, con la justificación(?) de que lo mejor era que no hubiera efecto llamada. Tampoco le importó infringir la ley (la estatal y la asturiana y las directrices de las Defensorías del Pueblo. Hay que decir también que a esta política de exclusión se sumaron las instituciones, tanto privadas como públicas, que deberían vigilar por el bien superior de los menores.

Posiblemente, si se realizara un estudio amplio de la situación, llegaríamos a conclusiones inadmisibles pero ciertas. Pongamos un ejemplo: hace cuarenta años, en los Estados Unidos, los negros tenían vetado subir a los autobuses urbanos y ocupar una zona destinada en los mismos a su raza. Los centros de alojamiento de titularidad pública de menores (autobuses) apenas han alojado a menores magrebíes en lo que va de esta década. Éstos han sido destinados a otros recursos donde su presencia es más numerosa: centros privados y zonas destinadas a su mejor atención.

El ejemplo americano tiene un nombre que cualquier persona identificaría. El ejemplo de Asturias, por similitud, debería tener el mismo. Ambos son denunciables y más ocurriendo como viene ocurriendo en la Administración publica asturiana. Abrazos negros, magrebíes..., lo importante son los abrazos.



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