Menos calorías, y punto

Jupiter.

Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine concluye que a la hora de perder peso, lo único que funciona es reducir calorías, no importa el el método que se siga

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La bollería industrial es de los peores alimentos por su alto contenido calórico.

Un trabajo de la Universidad de Harvard compara por primera vez los resultados de cuatro tipos de regímenes muy populares. La conclusión es que optar por reducir el consumo de grasas o de carbohidratos no influye en el resultado de la dieta a largo plazo

A pocos asuntos les calza mejor el refrán "Cada maestrillo tiene su librillo" que al debate sobre qué dieta es la más eficaz para conseguir una pérdida eficaz y sostenida de peso. Aunque la obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en el mundo desarrollado, la pregunta es cómo lograrlo. Un estudio publicado hoy en The New England Journal of Medicine

concluye que, realmente, no importa. A la hora de perder peso, lo único que funciona es reducir calorías. El método que se siga para lograrlo es accesorio.

El trabajo es el primero que compara cuatro tipos distintos de dietas, incluyendo algunas de las más populares y que se han calificado como milagrosas, en un número importante de participantes (un total de 811) con sobrepeso u obesidad. Los investigadores aseguran también que, a partir del primer año de régimen es dificilísimo continuar perdiendo peso y los malos hábitos alimenticios tienden a volver, con independencia de la dieta que se siga.

En los regímenes que se suelen recomendar en la actualidad predominan dos tendencias: la de primar el consumo de carbohidratos sobre el de grasa, y la opuesta, cuyo ejemplo más conocido es la llamada dieta Atkins.

Cuatro grupos distintos

Los investigadores, dirigidos por el científico de la Universidad de Harvard Frank Sacks, dividieron a los participantes en cuatro grupos, a los que asignaron distintas dietas. El primero consumía un 20% de grasas, un 15% de proteínas (carne y huevos) y un 65% de carbohidratos (pan, pasta y arroz); el segundo, la misma grasa, un 25% de proteínas y un 55% de carbohidratos; el tercero cambiaba por completo la tendencia y debía ingerir un 40% de su dieta diaria en grasas, un 25% en proteínas y un 35% en carbohidratos y, el cuarto, el mismo porcentaje de grasa, un 25% de proteínas y un 35% de hidratos de carbono.

Al contrario que otros estudios, los autores no observaron (al menos, no como parámetro principal) la pérdida de peso a corto plazo cuando los participantes están más motivados sino que compararon el descenso en kilos experimentado dos años después de comenzar el régimen.

A los dos años, la pérdida de no superó los cuatro kilos en ninguno de los grupos que se estudiaron

El 80% de los participantes completó el estudio y la media de pérdida de peso fue de cuatro kilos al finalizar. El primer año, la media había sido de seis kilos, por lo que la ganancia de peso tras un año de dieta fue común a todos los participantes, aunque en ningún caso demasiado elevada. Para el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas Lluis Serra, que destaca la excelencia del grupo investigador, el trabajo es muy interesante porque es uno de los primeros en comparar varios tipos de dieta y, además, desmitifica las dietas que restringen sólo un tipo de alimento.

Serra considera que "las dietas hiperproteícas suponen un negocio, por no decir un fraude" y que "al final, el peso se recupera". También deja claro que los hidratos de carbono "están injustamente valorados" y que es óptimo incluirlos en la dieta "sobre todo si no tienen azúcar añadido y están poco refinados".

Falta de datos

Aunque el experto valora muy positivamente el trabajo, cree que carece de ciertos datos, como el grado de cumplimiento (solo atestiguado por las propias declaraciones de los participantes) y la ingesta de fibra, "que influye en la saciedad". En los mismos términos se expresa el experto de la Universidad VU de Amsterdam Martijn Katan, autor del editorial que acompaña al estudio.

"Es muy importante la encuesta dietética que se ha de hacer a cualquier paciente con obesidad"

Katan resalta la parte menos positiva de éste, la que reseña que la pérdida de peso, al final, no es muy elevada y eso teniendo en cuenta que los participantes en un ensayo clínico de estas características suelen ser "educados, entusiastas y cuidadosamente seleccionados".

La endocrina del Hospital Clínic de Barcelona Lilliam Flores señala que lo más importante de este trabajo es que resalta la importancia de la restricción calórica y advierte que ésta no ha de ser la misma para todos los obesos. "Es muy importante la encuesta dietética que se ha de hacer a cualquier paciente con obesidad". Mediante una entrevista, se averigua cuáles son los puntos flacos del paciente y se decide la restricción calórica. "Con una reducción media de 500 calorías suele ser suficiente". Pero esta restricción no se mantiene eternamente, por lo que la experta concluye: "Cuando la pérdida se estabiliza hay que volver a calcular y reducir de nuevo".

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