“La opacidad que envuelve el modelo público-privado de sanidad lleva a la corrupción”

 

Entrevista relizada por Gemma Garcia Fabrega a Xavier Tarragón profesional sanitario, activista por una sanidad pública y sindicalista.

 

La atención sanitaria que tenemos más cerca, en todos los sentidos, es la primaria. Recientemente, las profesionales que la hacen posible (médicas, enfermeras y administrativas) convocaron una huelga inédita en Cataluña, después de quejas reiteradas sin respuestas. Más allá, cuando iniciamos el circuito sanitario, se evidencia una “opción claramente ideológica”, según Xavi Tarragón: el modelo público-privado.

Tarragón lo conoce bien. Nos sumergimos, partiendo de una mirada sobre la salud que la Organización Mundial de la Salud define como bienestar físico, mental y social y no sólo a la ausencia de dolencias

Xavi Tarragón es auxiliar de enfermería en el Servicio de Cirugía Vascular del Hospital del Mar, miembro de la Plataforma de Afectados por el ICAM y delegado sindical de CATAC-CTS/IAC que junto a la central sindical CGT son los dos sindicatos que hacen frente común en este centro hospitalario.

Recientemente ha habido una huelga inédita de la atención primaria. ¿La puerta de entrada al sistema sanitario condiciona el funcionamiento del resto?

Hay estudios que avalan de forma clarísima que una primaria fortalecida, apoderada y potente repercute de forma muy positiva en todo el sistema nacional de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que un 25% del presupuesto sanitario tendría que ir destinado a la primaria, pero en Cataluña estamos entre un 14%y un 15%. Con el acuerdo que ha aceptado el sindicado Médicos de Cataluña llegaríamos solo al 15 y pico. Con una primaria fuerte evitaríamos todos los problemas derivados de la sobre medicación –no hace mucho se publicaron estudios que señalan que el abuso es una causa importante de muerte–, de la sobreexposición a la diagnosis por imagen y de la iatrogenia que se puede sufrir en el hospital. Creemos que hay motivos de peso para apostar por la atención primaria y, por lo tanto, cambiar el porcentaje de recursos que se  destinen del total del presupuesto. Concretamente, la plataforma Rebelión Primaria y el espacio Fòrum Català d’Atenció Primària (FoCAP) hablan de intentar llegar a un 20% y, a medio plazo, al 25%. Ahora estamos lejos del ideal.

Incluso, si nos ponemos las gafas neoliberales, ¿la atención primaria es “rentable”?

Desde el punto de vista economicista del pensamiento neoliberal, sabemos que también supondría un ahorro económico grande, porque una primaria fuerte es el primer paso para no llegar al segundo nivel, el de hospitalización, donde ahora mismo se destina la mayoría del gasto: medicamentos, tecnología...Bajo su prisma, sería un ahorro importante.

Cíclicamente, los profesionales de la sanidad denuncian el colapso de urgencias. ¿Apostar por la primaria también los aligeraría?

Nos encontramos casos de gente que para la primera visita con el médico de cabecera puede tardar hasta dos meses. Con especialistas, muchísimo más. Entonces, es normal que la persona que se encuentra mal, pero a quien asignan una visita con mucho retraso, acuda a urgencias, donde a menudo se le dice que  hace mal uso. Esta dinámica contribuye a colapsar un sistema de por sí saturado. Por otro lado, a las urgencias de los hospitales hacen falta más recursos. Todavía hay camas cerradas en la pública y, si se activaran, la descongestionaríamos. El año pasado se abrieron unas nuevas urgencias en el Hospital de Mar, porque las que había eran lamentables: cuatro personas en un box de manera sistemática o gente por los pasillos. Las nuevas urgencias estaban presupuestadas desde hacía mucho tiempo, pero la crisis las había paralizado. Finalmente se consiguió acabar las obras el año pasado, y a pesar de que ahora la gente que acude está en una situación más digna, no resuelve el problema, porque falta personal y no hay suficientes camas en planta para poder drenar. El Hospital de Mar, por la población que alcanza, ha quedado pequeño.

Una de las denuncias principales que se hace desde el sector es la carencia de profesionales. ¿Cómo afectan las cargas de trabajo sobre la salud, también de las trabajadoras?

A raíz de la crisis, las cargas son exageradas. Hace poco, un compañero de primaria enseñaba una foto de su agenda donde se veían seis, siete y hasta ocho visitas programadas para la misma hora. Otras, con un margen de dos minutos. En cuanto a la primaria, esto te carga anímicamente porque ves que no puedes atender las personas y tienes que hacer un sobreesfuerzo con tu tiempo, puesto que no cuentan cómo horas extras.

En cuanto a la atención hospitalaria, también se sufre pero de manera diferente, porque, con la mal llamada crisis, donde se ha menguado más presupuesto es en la primaria. Me gustaría incidir también que los residentes son garantes que el sistema funcione. Es decir, los estudiantes de medicina que están empezando a trabajar muchas veces se responsabilizan de tareas que no tendrían que asumir, para que quien tiene plaza propia (adjunto) no haga tantas guardias y para evitar contratar más médicos. Tendrían que estar allí para aprender, pero están asumiendo mucho. De hecho, en Granada ya ha habido movilizaciones para denunciarlo, en  Madrid se están planteando hacer huelga y es posible que aquí también haya movimientos. Se acaban haciendo guardias de 24 horas. ¿Te gustaría que alguien te tuviera que operar cuándo lleva diecisiete horas trabajando? Todo esto pone sobre la mesa que se tiene que cuestionar todo el modelo...

¿Cuáles son las ratios de personal?

Para poner un ejemplo, en el Centro Fòrum –dedicado a la salud mental y sociosanitaria y que forma parte del Consorcio Mar Parc de Salud–, por la noche hay un enfermero para más de cincuenta pacientes. Te quejas a recursos humanos y te dicen que no hay más dinero. En el Hospital de Mar, donde hasta el año pasado había las antiguas urgencias y que ahora solo asume urgencias de  traumatología y cirugía, a menudo hay una auxiliar por más de 35 pacientes. He visto profesionales llorando, desesperadas. Hay mucha carga de trabajo.

Hablamos de atención primaria, de urgencias y de hospitales. Para reformular el modelo de salud, también hay que posar el foco en los condicionantes sociales?

La esperanza de vida en la Barcelona más empobrecida es hasta once años inferior que en la rica. Basándonos nuevamente en el imaginario neoliberal, si hiciéramos frente a los determinantes sociales, a la larga supondría un ahorro brutal para el sistema de salud. Ahora mismo, quién más uso hace del sistema son las personas más empobrecidas, porque no tienen acceso a una alimentación adecuada o no tienen los hábitos o las posibilidades de cuidarse tanto. La Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) ya lo dice en sus estudios: el principal factor de la salud son los determinantes sociales. El sistema sanitario representa el 14% y los determinantes más de un 30%. Aun así, impera una lógica hospitalocéntrica y de individualización de la dolencia: tú eres el responsable de tu salud.

La existencia de las desigualdades sociales y un modelo con carencia de personal conduce inevitablemente hacia un exceso de medicalización?

La gerente del Parque de Salud Mar, en una exposición que hizo, explicaba que la tendencia era un incremento muy bestia en el gasto farmacológico. Y aquí hay que denunciar la connivencia de la industria farmacéutica con según qué médicos. A partir del momento que obtienes el título, la formación ya está en manos de las farmacéuticas, que pagan jornadas donde aprendes los beneficios magníficos que tiene el medicamento concreto, que financian estudios y cursos. Esto no es altruista. La lógica que se impone es que se tiene que medicalizar la persona, y todo esto va sumando, efectivamente, a la carencia de personal: no puedes atender como querrías aquella persona para paliar su mal en aquel momento y se pasa rápidamente a la pastilla. El modelo conduce a la medicalización, que se agudiza en el ámbito de la salud mental.

Todo esto en el marco de un modelo de cohabitación público-privada. ¿Cómo se ha consolidado?

Desde que en 1981 se produjo la transferencia de competencias del Estado en Cataluña, se ha legislado para facilitar esta connivencia, este modelo mixto. Ya veníamos de una colaboración público-privada y era mucho más sencillo continuar así que revertir la situación y comprar la titularidad de los centros. Con la aprobación de la ley de ordenación sanitaria de Cataluña (LOSC), en 1990, se pone sobre la mesa la división entre compradores y proveedores. Hasta entonces era el Institut Català de la Salut (ICS) el que proveía la sanidad al Departamento, y allí donde no llegaba compraba servicios a privados. Pero a partir de entonces, el garante de garantizar la sanidad pública a los ciudadanos es el CatSalut, y el ICS pasa a ser un proveedor más; entra dentro del sistema sanitario integral de utilización pública de Cataluña (SISCAT), donde hay empresas públicas, consorcios y sociedades mercantiles. La LOSC permite el afán de lucro dentro de la sanidad y, a pesar de que el escrito es ambiguo, las élites políticas, sanitarias y financieras hicieron su interpretación y asumieron este discurso. Con la crisis, ha menguado el presupuesto hacia aquello público y, en cambio, ha incrementado en aquello privado. Ahora se está intentando revertir mínimamente. En estos momentos, la atención primaria pública del ICS representa alrededor del 70% y el resto es concertado. En el caso de la hospitalaria es a la inversa: aproximadamente el 75% es concertada y el resto público.

¿Crees que hay la intención de ceder más espacio al ámbito privado?

Pienso que hay esta intención, pero no lo permitiremos. Toni Comín, como consejero, anunció un proceso de desprivatización, pero solo se hizo efectivo en un solo centro: la Clínica del Vallès, toda su actividad pasó a manos del Parc Taulí de Sabadell. En aquellos momentos, pudimos comprobar que la actividad que hacía la Clínica era hasta un 15% más cara que si lo hubiera hecho el hospital público. Si una empresa tiene que obtener ganancias, tiene que salir más caro, y si no sale más caro –que yo creo que sí–, a expensas de qué es? De las condiciones de trabajo, de la atención, de cargas de trabajo o de ahorro. Como puede esto repercutir en la salud de las usuarias. Dos más dos son cuatro y a mí no me salen los números. Actualmente hay una fragmentación absoluta del modelo. Al Consorci Parc de Salut Mar, la empresa ISS se encarga de la limpieza y tiene las trabajadoras explotadas. A pesar de que hay un pliego de condiciones, después hay incumplimientos: no se cubren bajas o, cuando alguien se jubila, reparten el trabajo y no contratan nadie más. En lugar de ofrecer servicios de radiología, el Consorcio, con el Consorci de Salut i Social de Catalunya (CSSC), ha creado la empresa Imatge Mèdica Intercentres (IMI), que se encarga del radiodiagnóstico, y esto también supone condiciones laborales diferentes dentro del mismo centro. Hay gente de esta área contratada por el PSMar y otras por la empresa, con todas las tensiones que supone. Ahora quieren hacer lo mismo con el banco de sangre. Nos  oponemos frontalmente. Incluso hay una empresa externa que se encarga de cobrar aquellas personas que no disponen de tarjeta sanitaria... International Care Patient Assistance, que antes era Gestitursa, está contratada por el Parc Salut Mar para que cobre a aquella gente que no dispone de tarjeta sanitaria española o europea. Lo primero que hace es pedir 500 euros para que puedas pasar la puerta de urgencias y, después, puede facturar lo que quiera. El 45% de lo que factura a la persona en cuestión se lo queda la empresa y, el resto, el hospital. Se excusan diciendo que si viene un norteamericano o un sueco les pueden cobrar lo  que costaría aquella atención en su país de origen y no lo que cuesta aquí. Y lo más preocupante y perverso es el efecto disuasorio para gente que no dispone de medios, que está en situación administrativa irregular. Presionan para que paguen y ha marchado gente sin ser atendida, cuando tienen pleno derecho a ser atendidas de urgencia. Esto entra dentro de la lógica mercantilista del sistema. En el Hospital de Sant Pau han dejado de contratar esta empresa y ya lo gestionan directamente, y nosotros lo estamos batallando.

¿Barnaclínic en el Hospital Clínico de Barcelona es el paradigma de connivencia publico-privada?

Es una sociedad mercantil que recibe el 100% de capital público para atender el privado y que hace uso de las instalaciones públicas. En teoría paga un dinero, pero es muy difícil controlar que los médicos que trabajan en ambos centros estén haciendo el trabajo por uno o el otro, si están en horario público haciendo actividad privada, si están haciendo uso de las instalaciones públicas fuera de horarios. De hecho, la Sindicatura de Cuentas denunció en un informe de 2017 que se había producido un uso irregular de las instalaciones del Clínico por parte de Barnaclínic en un horario que no le correspondía. Y esto lo acaban sufriendo los usuarios, que tienen que hacer uso de las instalaciones públicas. Quizás la lista de espera se podría reducir mucho más.

No deja de ser contradictorio que a la vez que falten quirófanos y camas, hay que se alquilen a una empresa privada...

Argumentan que no tienen recursos suficientes y que así Barnaclínic paga un dinero, que tampoco se sabe dónde va a parar. Creo que el objetivo final tiene que ser buscar la mejora de la atención del paciente en la pública, y con estas medidas no se va para nada en esta dirección.

A la vez, de cara a las usuarias, ¿abre las puertas a un sistema dual?

Hace unos años salió a la luz el caso de un médico que no quiso operar una paciente por la pública, una intervención que entraba dentro del catálogo, porque la quería atender por la clínica privada donde también trabajaba. Con los médicos  puede haber conflicto de intereses. Pienso que se tendría que impedir a quién trabaja por la pública que pueda hacerlo en la privada. Sabes que por la pública no cobrarás más de lo que cobras y, en cambio, si puedes derivar a la persona a la privada tendrás un “sobresueldo”.

En general, ¿falta transparencia y rendición de cuentas en este modelo público-privado?

Hay una opacidad total. A raíz de la huelga, Médicos de Cataluña publicó los sueldos de gerentes y altos cargos y se ponen al descubierto que los sueldos de la concertada están muy por encima de los sueldos del ICS. No hay ningún control exhaustivo de lo que cobran y como lo cobran. Sin ir más lejos, Olga Pané, gerente del PSMar, de los sueldos conocidos hasta ahora, era la que más cobraba, unos 127.000 euros anuales. A raíz de los datos recogidos por el Sindicato a través de Transparencia, han aflorado cargos que están cobrando más de 200.000 euros. Y después están las entidades sin afán de lucro, que tienen que revertir las ganancias en las instalaciones. Pero quien controla lo que cobran y quien  forma parte?

En el Parc de Salut Mar hay siete u ocho directivos que están por encima de los 100.000 euros. Mirando datos del Portal de la Transparencia hemos descubierto que hay un mando por cada once o doce trabajadores. Es necesario? En el contexto actual de carencia de recursos, no se entiende por qué necesitamos tantos cargos intermedios ni qué funciones tienen. Las EPICs, y especialmente los consorcios, tienen lo que se denomina autonomía de gestión: tienen controles pero hacen un poco lo que quieren. Todas las normativas restrictivas para el personal las aplican y las que son para hacer un retorno y recuperación de condiciones al personal, no.

¿La carencia de transparencia comporta casos de corrupción?

Toda la opacidad que rodea este modelo lleva a casos de corrupción, como Innova, el caso Bagó o el caso Padrosa. Josep Prat tenía innumerables cargos y participó en contrataciones irregulares y permitió salarios injustificados. Ramon Bagó era presidente del Consorcio Sanitario del Maresme y a la vez del Grupo Serhs, los servicios del cual fueron contratados por el Consorcio. Lo hacía a través de una figura que ahora es abogado del Parc de Salut Mar.

¿Cuál es la receta para revertir este modelo y mejorar la atención sanitaria para todo el mundo?

Para empezar, afrontar los determinantes sociales de la salud, y en este sentido yo soy un firme defensor de la renta básica incondicional. Es una herramienta para un reparto algo más justo de la riqueza y para eliminar situaciones de vulnerabilidad acentuadas en determinados barrios. También hay que apostar por una sanidad 100% pública, tanto de titularidad, como de gestión y provisión. El CatSalut es el garante de esta sanidad y hay que evitar la existencia de una red clientelista. Cómo decimos siempre, “una sanidad, un convenio”. Es imprescindible reforzar la atención primaria para evitar males mayores y a la vez abrir todos los recursos públicos que están infrautilizados o no están en funcionamiento, cuando mientras tanto se está contratando la privada o concertada. Y, finalmente, tenemos que incrementar el presupuesto en sanidad. A escala europea, la media está alrededor del 7,1% del PIB, en el Estado Español está alrededor del 6% y en Cataluña, a pesar de que es cierto que no se puede mirar respecto del PIB debido a los problemas de financiación, estamos alrededor del 4,7%. A la larga, todas estas medidas supondrían un ahorro y proporcionarían una mejor salud al conjunto de la ciudadanía.

 

Sindicalista. Profesional sanitario y activista por una sanidad pública.

Fuente:

https://directa.cat/lopacitat-que-envolta-el-model-publico-privat-de-sanitat-porta-a-la-corrupcio/
http://www.sinpermiso.info/textos/la-opacidad-que-envuelve-el-modelo-publico-privado-de-sanidad-lleva-a-la-corrupcion-entrevista
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