Rebaja de las cotizaciones sociales a los empresarios


 


El futuro de las pensiones no estaría comprometido si las administraciones públicas y los gobiernos mostraran una actitud firme en la defensa del sistema público, pero la realidad es que están cediendo a los intereses privados que, por otra parte, sí que tienen garantizada una pensión de por vida por sus elevadas remuneraciones y la disposición de importantes cantidades en fondos privados.

 

Sólo desde el ámbito público se puede garantizar el salario a miles de trabajadores cuando lleguen a la jubilación, una vez de que han cotizado más de tres décadas a la Seguridad Social. Sin embargo, las incógnitas sobre el futuro de las pensiones públicas aumentan, a pesar de que el sistema privado de los fondos de pensiones se encuentran tocados por la crisis. Un informe de la OCDE reconoció hace tan sólo unas semanas que los fondos de pensiones perdieron un 23% de su capitalización por la crisis, mientras que el sistema público se mantiene.

 

Este tema es uno de los fundamentales y está en pleno debate sobre la reforma del mercado laboral. Los empresarios mantienen el acoso para conseguir por un lado que se les reduzca el coste del despido y, a la vez, paguen menos cotizaciones sociales a la Seguridad Social. Ahí es donde la Fundación de Cajas de Ahorro también ha metido baza pidiendo la reducción de cotizaciones, porque la media de ingresos públicos por cotizaciones según el PIB en la UE es del 12,5%. El Estado español lo rebasa por un poco, el 13%. Seis estados de la UE 15 ingresan por encima, y no tienen problemas.

 

Con estas operaciones se quiere premiar, de nuevo, a los empresarios para que se sigan forrando a nuestra cuenta y después nos dirán que no hay dinero en las arcas públicas para mantener el sistema de la Seguridad Social. Es lo que pasó hace tan sólo un año. La FAO se quedó en 4.000 de los 6.000 millones que había pedido para reducir el hambre en el mundo. Los estados dijeron que no había recursos económicos, pero en menos de un año llovieron los millones para socorrer a los especuladores, a los banqueros y a la élite económica que llevaron al mundo a la crisis más importante desde 1929. ¿Pasará lo mismo con nuestras pensiones?

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