Sobre la jubilación obligatoria de los médicos

 
 
Lne (Cartas)

Permítaseme dar mi opinión sobre el controvertido asunto de la jubilación de los facultativos especialistas de área (FEA, o sea, médicos) de los hospitales del Principado.

En primer lugar, debo presentarme: soy Jesús Menéndez Hevia, médico especialista en Medicina Interna, Neumología y Medicina Intensiva (este último título, pendiente de confirmar) y especialista universitario en Gestión Logística y Sanitaria. Hasta el 10 de octubre de 2008 fui jefe de la uvi y de la unidad de ventilación mecánica domiciliaria (de referencia autonómica) del Instituto Nacional de Silicosis, cargos de los que me jubilé voluntariamente. En 1996 fui nombrado subdirector médico del HUCA y director de Silicosis.

Hace unas semanas la Consejería de Salud hizo públicos una serie de datos sobre la jubilación de los FEA a los 65 años, por decreto. Pienso que es un grave error, y me baso en mis conocimientos, mi experiencia y mi formación. Resulta fácil criticar sin aportar. Éste no es el caso.

Quienes vayan a cumplir 65 años pueden acogerse a la jubilación voluntaria, como yo lo hice, o pedir la prolongación hasta los 70 años. Y usted, señor consejero de Salud, tiene los suficientes medios para decidir si procede o no la prolongación. No creo que haga falta especificar, pero los lectores deben saber que hay una unidad de evaluación y que las gerencias pueden convocar a la comisión mixta y evaluar al que pide la prolongación. El resultado puede ser el siguiente:

a) Es «eficiente». Es decir, a pesar de su antigüedad y de su carrera profesional, que incrementa los costes, es eficiente por su experiencia, sus conocimientos, su entrega y su habilidad diagnóstica. Alcanza y casi siempre supera los objetivos asignados.

b) Es «ineficiente». Porque apenas cumple los horarios, es asiduo de las cafeterías y en el horario de actividad, tanto asistencial (si es adjunto) como de gestión (si es jefe), no alcanza, ni de lejos, los objetivos asignados.

Señor consejero, no use el «decretazo», utilice sus herramientas y, si lo desea, me tiene a su entera disposición. En caso contrario, me tendrá dispuesto a debatir con usted donde quiera y cuando quiera en los aspectos asistencial y de gestión.

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