La "ciencia" al servicio de la represión

Un estudio forense demuestra que uno de cada tres tiroteos es un método de suicidio que consiste en provocar a las Fuerzas de Seguridad para que sea la policía la que apriete el gatillo

Hace un par de centurias surgieron disciplinas científicas como la antropología, de cuya mano, también, aparecieron nuevas formas para justificar la dominación, la explotación y la supremacía de un pueblo sobre otro. Distintas tesis "científicas" sirvieron para justificar la dominación de Inglaterra en la India o China, de Francia en el África y hasta de España en América.

Con el paso del tiempo, el dominio y la opresión se hicieron más sutiles. Otras teorías llegaron para justificar por medio de la ciencia la dominación de una clase sobre el resto de la población, o para fundamentar cómo una clase, condición social o etnia podía ser el enemigo de toda una nación. Cesare Lombroso fue uno de los primeros antropólogos que intentó hacer una incursión seria en el mundo de la criminología. Políticamente comprometido con ideales que en el siglo XX se alinearían en la izquierda, su teoría antropológica encajó mucho mejor en el nazismo, a pesar de su condición de judío.

Para Lombroso (y para todos los que lo reprodujeron), quien reuniera determinadas características físicas estaba condenado a la depravación y a la delincuencia. Así, tener las orejas de cierta forma, la frente estrecha o el arco superciliar prominente, era prueba de estar predispuesto al crimen sin remedio.

"En realidad, para los criminales natos adultos no hay muchos remedios: es necesario o bien secuestrarlos para siempre, en los casos de los incorregibles, o suprimirlos, cuando su incorregibilidad los torna demasiado peligrosos", escribía Lombroso en 1893. Nada muy distinto de las justificaciones que se darían sobre el exterminio de 7.000.000 de judíos, gitanos, homosexuales y comunistas en los campos de concentración nazis, o de los 30.000 desaparecidos en los centros clandestinos de detención argentinos.

Pero la ciencia sigue avanzando. El 18 de febrero se pudo leer en la agencia de noticias EUROPA PRESS:

"WASHINGTON: Más de un tercio de los tiroteos con la Policía en EE.UU. responden a un deseo suicida.

Un estudio forense ha demostrado que uno de cada tres tiroteos en los que se ven envueltos los agentes de Policía de Estados Unidos son lo considerado un 'Suicide by Cop'. Es decir, un método de suicidio que consiste en provocar a las Fuerzas de Seguridad para que sean éstas las que aprieten el gatillo. El estudio ha sido realizado por el policía y psicólogo forense Kris Mohandie, que ha utilizado para ello la mayor muestra de sucesos de tiroteos que se recuerda para un estudio publicado por el Journal of Forensic Sciences y recogido por Europa Press.

Entre los materiales que utilizo estaban informes de la Policía, testimonios, historial criminal de los implicados, fotografías, cintas de vídeo y análisis externos de los sucesos. Las conclusiones son que al menos en un 36 por ciento de los casos, los tiroteos se produjeron por un caso de 'Suicide by Cop', terminología utilizada para definir aquellos suicidas que provocan un altercado para que sea un agente de la Policía el que dispare. Un 50 por ciento de los sujetos envueltos en estos casos acabó muerto o herido por disparos de la Policía estadounidense.

El estudio también confirma que dichos suicidas son capaces de amenazar, herir e incluso matar a otras personas en ese intento de cometer esta modalidad de suicidio; de hecho, existe una posibilidad entre tres de que terceros se vean implicados en los hechos. En estos casos, la efectividad del 'Suicide by Cop' es casi indiscutible, ya que un 97 por ciento de los suicidas que capturan rehenes acaban muertos o heridos".

La nota termina con un fuerte consejo para jueces y fiscales:

"Los investigadores que han llevado a cabo el estudio señalan que este tipo de comportamientos suicidas deberían tenerse en cuenta a partir de ahora a la hora de investigar lo ocurrido en un tiroteo en el que se vea envuelto un agente de Policía".

Como vemos, cuando se trata de justificar la represión y el exterminio de los trabajadores y el pueblo, todo sirve: las armas, las leyes, los medios... y la ciencia
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