Llegó la hora de frenar las guaperías de Trump

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Después del criticado lenguaje atroz y prosaico usado por Donald Trump para amenazar a Irán con un golpe militar, parece que llegó la hora de atajar su gobierno que se proyecta como un híbrido nazi-sionista, y frenar sus guaperías de barrio.

 

La administración Trump no puede continuar su chantaje aunque sea solo un subterfugio para desviar la atención de su política doméstica como opinan algunos de sus críticos, ni seguir regando gasolina por el mundo con una antorcha encendida en la mano.

 

Es hora de que Trump y su tropa se comporten como estadistas, respeten la dignidad de su propio país y del Estado que representan, hablen el lenguaje de las personas civilizadas y no los gruñidos de hordas para enfatizar una política del miedo que ya no les funciona tan bien.

 

La aplicación en las relaciones internacionales de ese recurso detestable y cobarde –instigar el miedo- es una repetición de la política que aplicaron en la campaña electoral más sucia que recuerde la historia de la Unión, en las acciones anti inmigratorias, y la que ya usaron también sin éxito contra Corea del Norte, y desarrollan ahora frente a China mediante una guerra comercial proteccionista que le tiene parados de punta los pelos a Europa.

 

Es un miedo para confundir a sus conciudadanos y hacerles creer que están amenazados desde el exterior para justificar nuevas y descabelladas aventuras, incluidas las militares.

 

Estados Unidos es el país más agresor de los siglos XX y XXI, y un dato curioso: después de los colonialistas europeos, es la nación que ha guerreado más lejos de sus costas, lo cual no deja dudas de su carácter hegemónico y de conquista, y un mentís rotundo a su degradada propaganda justificativa de “amenazas a la seguridad nacional”.

 

Otro hecho interesante. A Estados Unidos no se le conoce históricamente ninguna guerra ganada, y aunque fue el que mejor salió de la segunda conflagración mundial porque no sufrió en absoluto sus embates, no fue el vencedor de la contienda belicista contra el nazi-fascismo aunque Hollywood se la atribuya. En cambio, fue el que más aprovechó la derrota hitleriana.

 

Las amenazas a Irán lanzadas por Trump y su paquidérmico secretario de Estado, Mike Pompeo, han sido muy criticadas en importantes círculos políticos y económicos de los propios Estados Unidos donde las han calificado de lo peor y más indigno de la diplomacia norteamericana.

 

Trump tuiteó: Al presidente iraní Rouhani: nunca jamás amenace a Estados Unidos o sufrirá consecuencias que muy pocos han sufrido antes en toda la historia. Y añadió de forma grosera: Estados Unidos no soportará más sus demenciales palabras de violencia y muerte.

 

Pompeo redondeó la cavernícola idea: Estados Unidos está llevando a cabo una campaña de presión diplomática contra Irán. No tenemos miedo de enfrentar al régimen (de Teherán) a su más alto nivel y apoyamos las protestas contra el Gobierno y sus líderes y funcionarios.

 

Benjamin Netanyahu usó el mismo guion de sus colegas norteamericanos y también en lenguaje procaz de guapo de esquina reclamó al canciller ruso, Sérguei Lavrov, el fin de la presencia de Irán en Siria, incluidos todos sus misiles de largo alcance, sus sistemas de defensa aérea y poner fin a la producción de misiles guiados de precisión.

 

Por supuesto que Teherán refuta la campaña propagandística contra la presencia de asesores en Siria que se funda en una petición de Damasco para potenciar su lucha contra los grupos terroristas, entre ellos el Estado Islámico (Daesh, en árabe).

 

Teherán respondió serena, racionalmente y sin aspavientos a las acusaciones y amenazas de Trump, Pompeo y Netanyahu y la Casa Blanca y los sionistas deberían tomar su advertencia muy en serio de lo que sucederá si las amenazas militares se concretan.

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/194311
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