Moratinos vuela a Moscu con un telegrama de Zapatero para Medvédev: El Gobierno apoya de forma "unánime" la entrada de Lukoil en Repsol

El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha reaccionado con enorme celeridad a las exigencias rusas, manifestadas el jueves en Londres por el presidente de Lukoil ante los representantes de los bancos que financiaron la entrada de Sacyr en Repsol. Alekperov, en efecto, reclamó “unanimidad política” dentro del Ejecutivo español para proseguir con la operación. Anteayer lunes, Moratinos volaba por sorpresa a Moscú con un mensaje personal de Zapatero para Medvédev: el Gobierno español solo tiene una opinión, y es que le parece bien la entrada de la rusa en Repso

 

 

 

El folletín Lukoil, que apenas ha vivido sus primeros capítulos, conoció el pasado jueves uno de los hitos importantes de la saga: representantes de Citigroup, Calyon, Santander, Caja Madrid y La Caixa se reunieron en Londres por primera vez de forma oficial con directivos de la petrolera Lukoil, interesada en adquirir hasta el 29,9% de Repsol. Frente a los banqueros hispanos se sentó el mismísimo Vagit Alekperov, presidente y principal accionista de la rusa. El empresario habló en su idioma, e impuso traductor del ruso al inglés

 

La reunión resultó un sorprendente fiasco para los hispanos por su brevedad, menos de media hora, y por la contundencia desplegada por Alekperov en su argumentación: ante las opiniones en contra manifestadas, entre otros, por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, Lukoil necesita seguridades de que en el seno del Gobierno español existe “unanimidad política” -dos palabras que el ruso repitió varias veces- en torno a su entrada en el capital de Repsol, antes de avanzar en el cierre de la operación.

 

Para las fuentes conocedoras de la negociación, la posición del capo ruso tiene todo el sentido: Díganme ustedes con claridad si me dejan comprar; aclárenme qué porcentaje exacto, y finalmente muestren una postura unánime al respecto como Gobierno. “Y no se preocupen ustedes por el tema de las garantías”, añadió el ruso, “que seguro que llegaremos a un acuerdo confortable para todos”. A Moscú parece haberle desconcertado la división existente en el seno del PSOE y del propio Gobierno, del mismo modo que le ha cabreado muchas de las críticas contra Lukoil vertidas en los medios de comunicación españoles.

 

Prácticamente no se entró en nada parecido a una discusión financiera al uso. Alekperov preguntó, no obstante, a los representantes de los bancos que financiaron con un crédito de 5.175 millones de euros la compra del 20% de Repsol por parte de Sacyr, en el que ahora se subrogaría la rusa, si estarían dispuestos a extender esa financiación a 7 años, con dos de carencia, a lo que los aludidos respondieron afirmativamente. Pero el ruso rehusó confirmar el precio definitivo a pagar (se da por sentado que se trata de 26,75 euros acción), así como del porcentaje definitivo a comprar.

 

En espera de esa demostración de “unanimidad política” por parte del Gobierno Zapatero, la reunión terminó en un santiamén, hasta el punto de que los negociadores españoles estaban de vuelta en Barajas al caer la tarde del mismo jueves. No hay ninguna reunión prevista para la semana en curso. No hay agenda. “Ya les avisaremos”. Los rusos se saben en una posición de fuerza, conocedores de la falta de cualquier otra oferta competitiva por ese 20% del capital de Repsol en manos de Sacyr.

 

Los bancos, encantados con las garantías de los rusos

 

Lo sorprendente ha sido la velocidad desplegada por el Ejecutivo Zapatero –supuestamente puesto al corriente de la situación a través de La Caixa-  para despejar cuanto antes las dudas de Moscú y Alekperov. Miguel Ángel Moratinos voló el lunes a Moscú para reunirse con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, a quien, según las fuentes consultadas, transmitió un mensaje personal de Zapatero respecto a la operación: El Gobierno solo tiene una opinión, y es favorable a la misma.

 

La tinta de calamar del viaje para la opinión pública española es que, según Moratinos, se habló de “la voluntad de los dos países de desarrollar lo que puede ser una cooperación en materia energética en los dos sentidos, es decir, empresas españolas aquí en la Federación Rusa y empresas rusas en España”. Más tinta de calamar en versión Moratinos: “Hemos abordado las distintas esferas de cooperación, incluida la energética, pero no hemos hablado de manera específica de lo que es, en este momento, la relación entre unas empresas que están buscando un acuerdo”.

 

En caso de que los rusos se dieran por satisfechos con las seguridades de Moratinos, la negociación podría reabrirse de inmediato. Por parte de la banca, ningún problema: los bancos parecen encantados con la posibilidad de financiar a Lukoil, contando con esas “confortables garantías” (seguramente en forma de cuentas a cobrar) prometidas por los rusos. No les interesa el componente político de este asunto. Sí les importa abandonar cuanto antes el riesgo Sacyr. 

 


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