El acoso gubernamental a solidarios con Palestina demuestra el carácter estratégico que tiene España para los EEUU

Es significativo la pleitesía que empresas españolas y élites económicas dan a Israel, a un Estado deficitario e inviable que recibe dinero para su viabilidad y para su aparato militar agresivo

 

Kaosenlared

A la izquierda revolucionaria y a los movimientos sociales se les está poniendo en bandeja aclarar el carácter que el imperialismo ha querido aplicar al territorio bajo administración española: una lanzadera estratégica contra los pueblos.

18 de febrero, todos con Israel

El pasado domingo 18 de enero de 2009, la “Asociación de Amistad Hispano-Israelí”, con el apoyo de diferentes sectores de la ultraderecha española y de sus medios de comunicación social, así como entidades y dirigentes de la órbita del gubernamental Partido Socialista, convocaron una concentración a las puertas de la Embajada de Israel para mostrar su apoyo a las operaciones que el Tahal (Ejército de este país) estaba llevando a cabo en la Franja de Gaza, que ha supuesto un saldo de más de 1200 muertos y miles de heridos. En dicha convocatoria se encontraban representantes de la “Asociación de Víctimas del Terrorismo”, la plataforma de Gays y Lesbianas “COLEGAS”, y dirigentes de varios partidos políticos del marco institucional español.

Esta concentración tenía como objetivo igualmente condenar las acciones de la resistencia palestina, a los que los convocantes achacaban la responsabilidad de los bombardeos israelíes sobre colegios, hospitales o campos de refugiados.

Sin embargo y por desgracia, esta fecha ha pasado sin pena ni gloria por la agenda de la izquierda estatal. Tal y como informaba ese mismo día Radio Nacional de España en sus informativos de las 14:00 horas, eran apenas unas decenas de personas las que habían captado el mensaje que se podría desprender de esta operación mediática del sionismo en territorio español. El descomunal despliegue policial para retener la acción pacífica de estas personas, así como las pasadas detenciones y la represión en los últimos días en anteriores convocatorias de apoyo a la resistencia palestina indicaban, con una claridad meridiana, el camino a seguir. Esta convocatoria era el broche final de una serie de mensajes ambiguos que acababan con el desenlace más lógico, y es que las élites políticas españolas de todos los colores mantienen compromisos muy evidentes con el genocidio que el Estado de Israel lleva perpetrando desde hace 60 años en el territorio palestino. Pocos fueron los grupos políticos madrileños que percibieron ese mensaje.

Los antecedentes

El Estado de Israel es en la actualidad una de las mayores potencias económicas del Medio Oriente, con corporaciones económicas que operan en casi todos los países del mundo, y con participaciones monetarias en otras tantas multinacionales. El Histadrut, la central sindical más grande de este territorio, emite bonos de apenas valor real que cotizan en diferentes bolsas europeas y norteamericanas. En definitiva, es una gran sociedad accionarial donde la cuestión étnica o religiosa queda relegada a un mero carácter superestructural. Hasta los judíos negros(los “Falashas”) o los árabes drusos son discriminados en las instituciones israelíes por su color de piel u origen nacional, al igual que en instituciones homólogas de otros países imperialistas. En la práctica, el Estado de Israel no deja de ser una prolongación de las corporaciones económicas norteamericanas, como lo fueron en el pasado las empresas sudafricanas o del Zaire durante la vigencia del Apartheid en el cono sur de África o como lo son otros Estados títeres en el mundo. Y esa sociedad accionarial, también prolonga sus tentáculos en suelo español, quizá hasta llegar al mismo Palacio de la Moncloa.

La reciprocidad hispano-israelí

La actividad económica israelí en suelo español es tan vasta como desconocida. Es muy significativo la pleitesía que las empresas españolas y las élites económicas prestan al Estado de Israel sin que, en principio, haya contrapartidas. Un Estado absolutamente deficitario e inviable que sin embargo goza de todo tipo de inyecciones monetarias para su viabilidad y para el mantenimiento de un aparato militar-industrial claramente agresivo.

Pero no es así. Empresas de seguridad que ofrecen cursos de especialización en Israel, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Policías Autonómicas que reciben instrucción y material israelí, Centro Nacional de Inteligencia modernizado con instructores militares israelíes[1] o la ya conocida cooperación militar hispano-israelí. Esta es la contrapartida que tiene la relación entre ambos Estados, una reciprocidad nada inocente, a saber: la colocación de empresas de capital israelí en suelo español a cambio del apoyo en la represión de la disidencia interna, además de ser el sostén estratégico de las operaciones que los EEUU llevan a cabo en el mundo entero, entre otras, secundar los planes cosméticos que el nuevo presidente norteamericano Barack Hussein Obama quiere llevar adelante para mejorar la imagen internacional de los Estados Unidos, a las cuales el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero ha dado todo su apoyo[2]. Cabe recordar el notable respaldo que las corporaciones israelíes han dado a la candidatura encabezada por Obama, el cual ha mantenido un clamoroso silencio acerca del genocidio en Gaza.

No cabría esperar nada más del gubernamental Partido Socialista, ni de otros actores adláteres (Izquierda Unida, PCE, CCOO, UGT, etc.) que han silenciado sus compromisos con Israel equiparando a su Ejército con el derecho a la resistencia del pueblo palestino.

La izquierda que necesita reaccionar

La demostración que los grupos empresariales españoles y los partidos oficiales hicieron el pasado domingo 18 de enero era el colofón a una torpe campaña de confusión que pretendía reforzar, de manera velada o de manera expresa, la idea de la legitimidad israelí en su agresión y las responsabilidades de Hamas, sujeto político más destacado en la resistencia palestina.

Decimos una torpe campaña porque en todo momento se ha pretendido encauzar las movilizaciones de solidaridad con la causa árabe (históricamente populares en España) hacia una posición de equidistancia entre ambos fuegos, es decir, entre los misiles y las bombas de fósforo israelíes y los milicianos palestinos.

En todas las ocasiones, la estrategia ha fallado. En casi todo el Estado, se han movilizado ciudadanos árabes y/o de confesión musulmana solidarios con Palestina y por supuesto, nada complacientes con “el pueblo israelí”. En casi todo el Estado, se han constituido plataformas de apoyo a Palestina que han acabado sorteando por la izquierda la ambigüedad de las organizaciones progubernamentales. Y ello ha traído consecuencias.

Solamente en Madrid, tres han sido las personas detenidas por las manifestaciones de apoyo a Palestina. Varias han sido las provocaciones policiales en el curso de estas movilizaciones, así como la represión, que el 11 de enero dejó varios heridos. Esta es la respuesta del Gobierno Español a los que no pasan por el aro del simple mensaje reclamando “paz”, mientras éste es uno de los principales proveedores armamentísticos del Estado sionista.

La demostración de ese fracaso quedaba patente el 17 de enero, cuando el propio Partido Socialista, Izquierda Unida, el PCE y los sindicatos Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores convocaban a una “vigilia silenciosa” por la paz, en sustitución de una manifestación que llevaba varios días convocada. Las fuentes del PSOE reconocían que este cambio venía dado por la necesidad de “rebajar la tensión” tras los disturbios del día 11 frente a la Embajada de Israel. No solo que no fue silenciosa, sino que acabó siendo una amplia manifestación de varios miles de personas que, haciendo caso omiso de las directrices del Partido Socialista, acabó frente a las puertas del Ministerio de Asuntos Exteriores, desbordando las previsiones de la Delegación del Gobierno, que había provisto varias dotaciones de antidisturbios para bloquear los accesos a la antigua “Cárcel de Corte”, hoy sede de la llamada “diplomacia” española. Estaba todo claro. El Partido Socialista, más el PCE e IU quedaban desbordados. El Bloque de Izquierdas por Palestina cosechaba una gran victoria que ponía contra las cuerdas al Gobierno español, que en breve tendría que tomar una decisión en uno u otro sentido. Faltaba una puntilla, que se desarrollaría al día siguiente, durante la concentración de apoyo a Israel, fuertemente respaldada por casi todos los medios de comunicación, a pesar de que poco más de quinientas personas la secundaron (con autobuses llegados desde otras ciudades incluidos).

¿Política ficción?

¿Qué hubiera pasado si el día 18 de enero en vez de ser unas pocas decenas las personas que, tal y como informaba Radio Nacional de España, se concentraban contra el infame apoyo al genocidio en Gaza, hubieran sido dos o tres mil personas las que hubieran bloqueado los accesos a las calles aledañas?. No lo sabemos.

Lo que sí es seguro es que la ausencia de una respuesta social a dicha infamia ha permitido mantener al Gobierno español la ambigüedad que le ha caracterizado desde el principio, facilitando una ulterior postura de legitimación que le siga permitiendo hablar de paz, equiparando al Ejército sionista con la resistencia palestina. Esta ambigüedad es de tal magnitud que mientras el día 17 el PSOE convocaba vigilia por la paz en Palestina, el día 18 era el diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid Juan Antonio Ruiz Castillo quien leía el comunicado de la concentración pro-sionista. Pero era una ambigüedad que a la izquierda madrileña se le puso en bandeja desenmascarar, y a la que solamente respondieron muy pocos grupos políticos de la Comunidad Autónoma.

Un compañero de la Red de Jóvenes Palestinos nos recordaba hace unos días en Guadalajara que la solidaridad con Palestina debía tomar forma activa. Otra compañera de esta misma entidad, nos decía la necesidad que había de enfrentar al sionismo no solo en los territorios palestinos, sino también fuera de ellos. En esta ocasión se nos está brindando la posibilidad de enfrentar el doble carácter del Estado Español: el de aparato represivo contra la disidencia interna así como pieza fundamental de un engranaje mayor de agresión y neocolonialismo. En el caso palestino, enfrentar el hecho de que el Gobierno español es parte activa y pasiva en el genocidio en estos territorios.



[1] Acuerdo sobre Protección de Información Clasificada de 13 de febrero de 1995 .http://www.intelpage.info/ansisrael.htm

[2] Zapatero acepta acoger a los presos de Guantánamo si se lo pide Obama. El Periódico de Catalunya 25/12/08 http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=573706&idseccio_PK=1008

www.kaosenlared.net/noticia/acoso-gubernamental-solidarios-palestina-demuestra-caracter-estrategic
Top