La puesta en libertad de Puigdemont, Die Linke y el Partido Alternativa por Alemania, de corte neonazi

 

La Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein ha dejado en libertad a Carles Puigdemont considerando que no ha cometido el delito de rebelión del que le acusa el Tribunal Supremo de España, a pesar de que la fiscalía alemana pidió entregarle a la justicia española por rebelión, sedición, desobediencia y malversación de fondos públicos. De tal modo, ahora la justicia española no podrá juzgarlo más que por malversación de caudales públicos. No cabe duda de que los que se hallan encarcelados en España se maldecirán por no haber huido a tiempo, ya que en nuestro país no han servido para conseguir su libertad ni las algaradas ni los cortes de carreteras ni los incendios de neumáticos y otras tropelías semejantes con las que los autodenominados Comités de Defensa de la República, a semejanza de las acciones de la kale borroka vasca, están obsequiando a la ciudadanía catalana, que ya se ha ganado el Premio Nobel de la Paciencia.

En este dividirse la sociedad catalana y la madrileña y la española entra ahora también una parte de la alemana. Dietmar Bartsch, presidente del grupo parlamentario en el Bundestag (Cámara Baja alemana), con otros de Die Linke, el partido de la izquierda alemana, se ha pronunciado diciendo que Puigdemont está siendo perseguido políticamente y que no se debe entregar a España, que sigue teniendo estructuras franquistas.

Indudablemente, la dictadura franquista fue la que consiguió convertir a más catalanes al independentismo. No sé cuantos siglos deberán transcurrir hasta que los análisis políticos y sociales que se hacen en nuestro país se vean liberados de la inmensa carga del franquismo, que todavía es responsable de que 150.000 víctimas estén abandonadas en las cunetas y en los campos de España sin que los “demócratas” gobernantes se dignen proceder a su exhumación y homenaje. Se entiende, sin duda, la amargura y la irritación de los descendientes de las víctimas.

Pero los dirigentes de los partidos tienen la obligación de saber distinguir. No es aceptable que difundan la teoría de que los independentistas catalanes son perseguidos por sus ideas y que los encarcelados son presos políticos. En primer lugar deberían reflexionar sobre la contradicción de que los representantes de ERC, Junts per Catalunya y las CUP puedan estar todos los días en los programas de televisión y de radio, en los podiums del Parlamento y de los Ayuntamientos, en conferencias y asambleas públicas defendiendo el ideario independentista impunemente, y sin embargo aseguren que vivimos bajo una dictadura y que son represaliados políticos. Menos aún es aceptable que los provocadores de los CDR corten el tráfico en las ciudades y en las carreteras, impidan circulan en las autopistas, levanten las barreras de los peajes, quemen neumáticos, se sienten en las vías de los trenes, y ni sean apaleados ni detenidos ni procesados ni encarcelados ni juzgados ni condenados.

No sé si los dirigentes de Die Linke aceptarían y defenderían que en su país las facciones extremistas actuaran de la misma forma, pero de lo que sí estoy segura es de que ni el gobierno central alemán ni los de los lander consentirían que tal cosa sucediera. Esa Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein tan comprensiva con Puigdemont, de haberse comportado algún político en Alemania como lo ha hecho él en España, estaría en prisión esperando juicio por alta traición. Y en Francia, donde la Constitución prohíbe cualquier movimiento secesionista,  desde luego el conflicto catalán que está enquistado desde hace casi diez años habría sido reprimido en diez días con la intervención de la Guardia Nacional y el encarcelamiento de todos los dirigentes, cómplices y encubridores. Y no parece que en Francia se viva el síndrome del franquismo.

Pero lo más decepcionante es comprobar que la izquierda tanto catalana como española y ahora alemana, además de los poderes judiciales de Bélgica y de Alemania –se dice que no se le detuvo en Finlandia porque el gobierno no quería dejarse involucrar en un caso que entendían tan confuso- se ha dejado hipnotizar por el perverso discurso del independentismo, por el único motivo de que se enfrenta al poder central.

Con una visión cortísima defienden a los personajes que han protagonizado el enfrentamiento contra el Estado español, como si esos fueran y hubieran sido esforzados héroes de la independencia, como los resistentes saharauis y palestinos. Con una estúpida ignorancia salen a apoyar a los gobernantes catalanes que pertenecen a la burguesía que más beneficios ha obtenido en el curso de su historia, tanto de los chantajes que continuamente ha realizado a los gobernantes centrales, como después en su complicidad con el franquismo y que a partir de la democracia han utilizado para aumentar su patrimonio los poderes que se les concedieron desde las elecciones de 1980.

El pujolismo que se instauró en Cataluña y ha sido omnímodo durante más de treinta años, significa la corrupción institucionalizada. Con sus porcentajes impuestos a las empresas para financiar su partido, ganar las campañas electorales, imponer una educación doctrinaria, mantener medios de comunicación que son únicamente correas de transmisión de su ideología,  no solo ha llenado los bolsillos de sus fieles, los ha situado en los cargos y en las empresas financiadas por la Generalitat, les ha dado las prebendas, los periódicos y las televisiones, los doctorados y las cátedras universitarias, sino que además, ahora, los ha elevado a la categoría de mártires por la lucha revolucionaria.

Puigdemont, Mas y Turull, representantes de la burguesía catalana más corrompida

Carles Puigdemont, el héroe de la independencia de Cataluña que ha pagado su rebeldía con unos días en la cárcel alemana y muchos paseos por la Europa desarrollada, desde 1980 en que Jordi Pujol ganó las elecciones autonómicas estuvo en la órbita de Convergencia, con cuyo apoyo trabajó en varios periódicos subvencionados por la Generalitat. El diario El Punt, donde acabó siendo redactor jefe, la revista Presència,​ Catalonia Today, un periódico catalán en inglés que contribuyó a impulsar gracias a subvenciones públicas otorgadas, que se llevaron cientos de miles de euros. Diputado del Parlament, concejal, alcalde de Girona con Convergencia. Toda su carrera al amparo del partido de Jordi Pujol, hasta que los procesos de corrupción  que llevó a la disolución CDC, cambió el nombre por Partido democrático de Cataluña.

Artur Mas, de una familia burguesa relacionada con la industria textil de Sabadell y con la industria metalúrgica del Pueblo Nuevo, se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona. Con 26 años ingresó en Convergencia Democrática y entró en la Generalitat en el Departamento de Turismo de la mano de su protector Jordi Pujol. Fue jefe del Servicio de Firas y Director General de Promoción Comercial. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Barcelona y diputado en el Parlament de Cataluña, Consejero de Política Territorial y Obras Públicas, Consejero de Economía y Finanzas, Primer Consejero de la Generalidad de Cataluña, todos con Jordi Pujol. Desde 1987 hasta 2013 ostentó trece cargos que fueron desde el escaño de diputado a la Presidencia de la Generalitat. Cuando se debatía en el Parlament el hundimiento de las casas del barrio del Carmel, Maragall le acusó de que su partido cobraba el 3% de comisiones de todas las construcciones que se realizaban en Cataluña y la única respuesta de Mas fue decir que a partir de aquel momento no contara con él para la reforma del Estatut que planteaba. Los procesos por ese 3%, convertido muchas veces en el 5 y hasta el 10% todavía se están sustanciando en la justicia catalana. El único premio que consta en su curriculum es el que le concedió el Estado de Israel, al que tanto él como Jordi Pujol admiran públicamente.

Jordi Turull, el último que tenía que haber sido presidente de la Generalitat sino lo hubieran frustrado los parlamentarios de la CUP, ha sido criado bajo el manto protector de CiU, cuando este partido lo era y lo tenía todo en Cataluña. En 1983, es decir tres años después de que Jordi Pujol ganara las elecciones autonómicas, ingresó en las Juventudes de Convergencia Democrática de Cataluña, el partido creado por Jordi Pujol y financiado por la burguesía católica. De concejal de su pueblo, Parets, (Barcelona), pasó a diputado de la Diputación, Director General de INCAVOL, Instituto Catalán del Voluntariado, cargo que mantuvo hasta el año[  2.000,​ una organización institucional dedicada a la interesante tarea de instruir, organizar y agitar a los cachorros del pujolismo. Y desde 2006, ininterrumpidamente, diputado en el Parlament de Cataluña, donde desde diversos cargos ha apoyado la declaración de independencia.

Mano derecha de los dirigentes convergentes, ha vivido siempre de las instituciones públicas, ha disfrutado de la independencia ideológica que le garantiza nuestra Constitución, y ha dedicado su tiempo, siempre pagado, a resquebrajar la unión y la solidaridad de los catalanes con el resto de españoles. El fue uno de los que ideó, organizó y realizó el asedio a la sede de la Consellería de Hacienda el 17 de septiembre de 2017, la propaganda y organización del referéndum del 1 de octubre, las manifestaciones y algaradas que han jalonado estos meses la vida de los catalanes, llevadas a cabo por los “voluntarios” de los que él se ocupó y financió a través de INCAVOL durante varios años, y como los anteriores citados ha conseguido romper la convivencia bastante pacífica que habíamos mantenido durante tres cuartos siglos entre los independentistas, los nacionalistas, los catalanistas, los españolistas y los internacionalistas. Todos juntos han conseguido destruir el movimiento obrero, el movimiento feminista, el movimiento estudiantil, el movimiento vecinal, objetivos ideales de la burguesía y que persiguió obsesivamente el “honorable” Jordi Pujol.

Este supuesto líder subversivo, en el año 2014, una vez que la Audiencia Nacional absolvió a los veinte acusados del asedio al Parlament catalán en el año 2011,  que era por aquel entonces el portavoz y presidente del grupo parlamentario de CiU, impulsó el recurso del fallo en el Tribunal Supremo, junto a la Generalitat y a la propia Fiscalía. ​ Finalmente, el Tribunal Supremo desdijo a la Audiencia Nacional y condenó a ocho de los 20 procesados a tres años de prisión. Asimismo, Turull, fue uno de los testigos clave durante el juicio​. En declaraciones a los medios de comunicación dijo que los indignados habían intentado un “golpe de Estado encubierto” y que la jornada fue un “festín de los violentos contra todo lo que veían con corbata”.

Todos estos prohombres del independentismo catalán, representan a una parte de la burguesía catalana, la más corrompida por su cercanía al poder del que han obtenido buenos frutos desde la juventud. A estos hombres y a otros, cuyas biografías son muy semejantes, son a los que defienden arriscadamente, Esquerra Republicana de Catalunya, los revolucionarios de la CUP, los Comités de Defensa de la República, Die Linke, y, lo que es la contradicción de los tiempos actuales, el partido Alternativa por Alemania de corte neonazi, el de los Verdaderos Finlandeses, ultraconservador, el Partido Nacional Británico que promocionó el Brexit, el Frente Nacional de Marie Le Pen, que han felicitado a los independentistas catalanes, e incluso alguno ha ido a visitar a Puigdemont.  En Alemania se encontraron los de Die Linke con los de Alternativa.

Tiempos convulsos estos en que los fascismos y los populismos avanzan en las sociedades europeas, y en que las izquierdas desnortadas en una huída hacia delante sin saber analizar con lucidez las situaciones ni los objetivos que hay que defender, pretenden sumarse al carro de las movilizaciones populares, como si la sola concentración de multitudes en las calles fueran la marca de garantía de lo verdadero y transformador olvidando  el clamor social que llevó a Hitler al poder, mantuvo a Mussolini 23 años en la dictadura, eligió a Fujimori en Perú, y que en la actualidad los partidos de extrema derecha tienen cada vez más partidarios en Europa lo que ha permitido​ la presidencia de Trump en EEUU.

Tiempos oscuros estos en que habrá que seguir cantando como decía Bertold Brecht.

Madrid, 5 de abril 2018.

Lidia Falcón O´Neill, Abogada y escritora. Presidenta del Partido Feminista

https://www.cronicapopular.es/2018/04/la-puesta-en-libertad-de-puigdemont-die-linke-y-el-partido-alternativa-por-alemania-de-corte-neonazi/

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