Elecciones 10 N, elija a su verdugo

 

Resulta que como no se han puesto de acuerdo, vuelven a llamarnos para que vayamos a eso que llaman urnas. Sí, a esa cosa de cristal, como si así ya todo fuera y parezca transparente y en la que no sé quién, en tu nombre, introducirá tu papel con unos nombres escritos de imprenta. Y si no vas a ese nuevo altar con esa cosa de cristal, no serás un ciudadano de pro, te quedarás en un desaborío personaje al margen de lo correctamente establecido.

Es muy importante votar, pero no importa qué y a quién votas, lo importante, lo esencial es votar y eso se ha establecido como dogma. Nada de contenidos, solo palabrería barata repetida hasta la náusea.

Previamente, claro, se supone que tú, que usted, es una persona instruida e informada, que sabe lo que hace. Pero se olvida, todos nos olvidamos de qué formación e información disponemos y de dónde nos viene.  Por algo los medios están en manos de entidades muy concretas sin importar que sean deficitarios. Por algo la información es todo un poder que condiciona tanto la formación como la información que tenemos y que recibimos. Aun así, nos creemos bien informados cuando la triste realidad lo que realmente estamos es muy bien manipulados.

Por supuesto que cada día nos empapamos de información, pero de la que tienen a bien darnos, información que nada tiene que ver con la que nos puede interesar. Tenemos y recibimos la información que nos quieren dar. Todo lo recibimos de los que ostentan el poder económico del que todos dependemos para vivir.

Se vota, votamos, los que votan, a unas siglas y a unos personajes producto de las imágenes de los medios de comunicación. Aparecen un día en la pantalla de cualquier televisión y nos sueltan un discurso de ida y vuelta que lo mismo sirve para cualquier cosa que para la contraria. Dicen, hablan y hablan, pero las palabras se las lleva el viento y hasta luego. No importa lo que digan ni lo que hagan nadie puede pedirles cuentas ni siquiera tienen la obligación de darlas. Con nuestro papel impreso los hemos convertido en nuestros señores y amos, al tiempo que nos declaramos sus siervos. ¿Exagerado? A juzgar por los hechos no lo parece, su principal misión es seguir incrementado la brecha social en la que, no casualmente, ellos están del otro lado. Echen cuentas y verán.

Todos, unos y otros, de una manera o de otra, con más o menos crudeza defienden el sistema y de este modo contribuyen a perpetuarlo, al tiempo que ellos mismos se perpetúan en el poder y en el sistema. Sueldo seguro, que no es poco, a nuestra costa, evidente.

El poder y el sistema va bien, a ellos les va bien, y por eso tanto ellos como el sistema goza de una gran solidez.

Tú, usted, sea un buen ciudadano al uso, participe, vote, no importa a quién, el caso es que esto se mantenga a flote y ante la pertinaz crisis, más la que se aproxima, nos pille con el deber de la participación cuatrienal hecha con nuestra colaboración y consentimiento expreso, porque así, por lo menos, sarna con gusto no pica.

Hasta la próxima en la que de nuevo volveremos -volverán- con el mismo cuento y con la misma historia. No está mal y no te quejes, podrás cumplir de nuevo con el deber de ciudadano de pro para renovar con tu voto a los mismos o similares, y volverás a reelegir a tu verdugo, porque para otro menester ni te quieren ni te necesitan.

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