La lucha de la izquierda (neoliberal progresista)

 

No parecía que la política española pudiera empeorar, pero por algo se dice que todo es posible, es más, hasta se podría asegurar con rotundidad que solo estamos en el principio del espectáculo que la tal izquierda nos está ofreciendo en vivo y en directo.

Para concretar y a juzgar por lo que está en juego y a la luz del día no pasa de ser una lucha de sillones, de puestos, algo que bien se comprende, y no solo por los jornales que están en juego sino por lo que viene detrás con eso de las puertas giratorias, empresas semipúblicas y demás canogías reservadas para los agraciados por las urnas de una democracia representativa que consiste en elegir a quien te va a llevar al huerto o dicho más claramente, de elegir a tu verdugo, dicho suavemente porque las propuestas de unos y de otros son nefastas para todo lo que se refiere a las prestaciones sociales, laborales, políticas y del resto de los derechos de lo que podría ser un país medianamente decente.

El imperio del fraude, de la evasión fiscal, de la economía sumergida y de la corrupción de sus (nuestros) políticos se pasa de la raya, y eso que los chanchullos que se descubren se deben más a carambolas que a las auditorías que se debieran realizar, pero se ve que no ven lo que debieran, o sin duda son parte del problema. Problema que tendrían que resolver los juzgados por dejación de funciones.

El año se acaba como comenzó, una lucha a muerte por los sillones y por los puestos. De contenidos ni se habla, para qué, si la cosa va de trepadores.

Pero que no se hable de contenidos no quiere decir que no se estén fraguando más recortes sociales, recortes que nos dejarán peor de lo que nadie pueda imaginar.

Ahora resulta que un partido que dice llamarse ERC (Esquerra Republicana de Cataluña), es decir de izquierda y republicana amenaza con dejar pasmado al propio PP y con el culo al aire con su propuesta sobre las privatizaciones de todos los servicios sociales, desde la enseñanza hasta la propia Seguridad Social. Y no es broma, se trata de la Ley Pere Aragonés, vicepresidente del Gobierno y destacado elemento de ERC.

Los desacuerdos con el resto de los partidos que dicen pretender formar gobierno se deben a una apuesta para ver quién es más neoliberal, conjugando todo ello con ser progresista y democrático, otra cosa no hay.

Que la formación del gobierno esté en manos, entre otros, de ERC, el partido que más ha apostado y realizado los citados recortes, cuando precisamente es Cataluña la comunidad que más allá ha ido en la degradación de la Seguridad Social y en las privatizaciones, nos da idea de lo que podemos esperar del nuevo gobierno. Así es que Cataluña tiene el menor presupuesto en Sanidad Pública per cápita del país, lidera las listas de espera y ocupa el puesto 14 de entre las 17 comunidades en cuanto a la calidad de la atención sanitaria.

Los despropósitos no vienen solos. La Asamblea de Naciones Unidas (193 países) acaba de reconocer al Gobierno de Nicolás Maduro como legítimo representante de Venezuela, rechazando las pretensiones del golpista Guaidó y, al mismo tiempo, poniendo en ridículo a los payasos (otra expresión no se me ocurre) de personajes como Don Pedro Sánchez al que le faltó tiempo para reconocerlo como Presidente, lo mismo que el resto de la sagrada izquierda de Unidas Podemos, ERC, etc., que callaron y otorgaron pero que ahora están dispuestos a compartir mesa y mantel, y nunca mejor dicho, con el Sr. Sánchez. Es de lo más lógico, los proyectos sociales, a la hora de la verdad, serán neoliberales y a las órdenes de Bruselas.

El surtido de la puesta en escena no tiene desperdicio, va de presos políticos, juicios especiales ante tantos aforados, cuando en realidad es una lucha por la hegemonía por gobernar con el único requisito de cumplir con el poder político conforme al modelo plutocrático. La mayor aberración al tenor de las realidades que el abanico que los políticos ofrecen es que sí debieran estar en “prisión” pero por la traición a los derechos humanos (desahucios, pobreza,…) y a las prestaciones sociales y laborales a los que dicen representar, todo ello en favor de una oligarquía tan podre de dinero como de corrupción.

Algunos se dicen exiliados políticos, nada menos, pero resulta que se refugian precisamente en la cueva del lobo, Bruselas, la capital del neoliberalismo, eso sí, manteniendo nómina y demás regalías propias da la casta de los políticos profesionales.

Hay otros muchos asuntos sangrantes, pero quedémonos para mejor entendernos, que la guerra no va más allá de una lucha entre neoliberales que se dicen, para más inri, progresistas y de izquierda pero que solo pretenden liderar el modelo, es decir, rentabilizarlo en beneficio propio.

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