El Tribunal Supremo dicta cárcel para el Alcalde y para el Jefe de Urbanismo del Ayuntamiento de Andratx

Para el Alcalde, cuatro años de cárcel y 60.000 euros de multa y, para el Jefe de Urbanismo, tres años y medio y 27.000 euros de multa.

El juicio celebrado en la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha sido, entre otros delitos, por:

- Delitos sobre la ordenación del territorio.
- Bienes jurídicos protegidos.
- Autoría y cooperación necesaria.
- Agravante de prevalimiento del carácter público del sujeto activo.

Sorprende la osadía y el descaro con el que actuaban los condenados.

Sorprende también que, dado el número de implicados, no haya sido considerado por el tribunal como "asociación" para delinquir, con el agravante que ello hubiera supuesto.

Más sorprendente es aún la ineficacia (o inexistencia) de los organismos encargados de la supervisión de las actividades municipales que, ante hechos tan graves, los bienes públicos quedan a mereced de delincuentes como los ahora condenados.

En el Ayuntamiento de Andratx (Mallorca) se ha producido un grave delito que implica directamente a una buena parte del mismo, sin embargo años después, no parece se haya abierto una "inspección" para eliminar cualquier duda o sospecha de que no se hayan cometido otras irregularidades o delitos.

Ver la sentencia del la Sala de lo Penal del TS.

( http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200912/28/espana/20091228elpepunac_1_Pes_PDF.doc )

*****************

El gallinero del pavo de Andratx

El ex alcalde de Andratx, Eugenio Hidalgo, ingresó en prisión. El Tribunal Supremo ha confirmado la condena con una dura resolución que conviene leer por lo bien que retrata el ladrillazo español y sus miserias. Lo mejor está en los detalles, en los hechos probados que narra la entretenida sentencia.

En el año 2002, Hidalgo se compró un terrenito barato, que para eso estaba protegido como rústico, para construirse un chalecito. Como la ley impide tal atropello, Hidalgo primero se asesoró bien. Aconsejado por su jefe del Área de Urbanismo, solicitó un permiso para ampliar un almacén agrícola “para guardar gallinas y otras aves” debido al “incremento de la explotación” de la finca. A pesar de que Hidalgo nunca se ha dedicado a la agricultura ni a la ganadería, su concejal de Urbanismo autorizó la obra; y el almacén agrícola creció hasta convertirse en una vivienda de 129 metros cuadrados con dos porches exteriores, sala de estar, comedor, cocina, dos dormitorios y un baño completo. Para que las gallinas y otras aves estuviesen más cómodas, Hidalgo también instaló electricidad, teléfono, una barbacoa y dos antenas parabólicas.

Tras varias tropelías más y unas cuantas denuncias que Hidalgo y su jefe de Urbanismo se dedicaron a parar desde el Ayuntamiento, el caso acabó en los juzgados. Pero Hidalgo se adelantó a los inspectores. Sacó un frigorífico, una cama y varios muebles más del ‘almacén’, y en su lugar puso unos bidones con pienso; llenó el suelo de paja y colocó una jaula con pollos en el salón, tapando la toma de teléfono y de televisión. También recurrió a una última carta: ordenó a los funcionarios municipales que reabriesen todos los expedientes urbanísticos de la oposición. Inexplicablemente, su truco no funcionó. No se lo creyeron ni las gallinas.

Público

Top