La política exterior y la posición de Brasil en el mundo

"Brasil está condenado a ser, por tiempo indefinido, un satélite de Estados Unidos."

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"La geografía es la política de las Naciones".
Napoleón (1769-1821)

"Brasil está condenado a ser, por tiempo indefinido, un satélite de Estados Unidos."
Raul Fernandes, Ministro de Relaciones Exteriores – (26/08/1954 a 12/11/1955)

 

1. La política exterior y la posición de Brasil en el mundo se transformaron radicalmente desde la posesión de Michel Temer, resultado del golpe de Estado político/mediático/judicial en 2016.

 

2. A juzgar por las declaraciones del presidente electo, de familiares y de sus ministros designados, ese cambio de política y de posición deberá acentuarse en la gestión del Presidente Jair Bolsonaro, a partir de 2019, debido a su visión del mundo y de la sociedad brasileña.

 

3. La justificación para ese cambio radical se basaba en críticas a la política exterior del Partido de los Trabajadores -PT-, en especial del Gobierno de Lula, de que:

 

a. era ideológica y privilegiaba las relaciones con gobiernos de “izquierda”, no democráticos;

b. descuidaba las relaciones con los países occidentales desarrollados;

c. implicaba a Brasil, con perjuicio para su imagen, en temas en los que no tenía interés directo ni poder suficiente para influir;

d. no daba suficiente atención a los intereses comerciales y económicos de Brasil;

e. contrariaba importantes intereses norteamericanos en América del Sur;

f. no creaba un ambiente receptivo a los capitales multinacionales.

 

4. La política exterior del Gobierno de Rousseff, acusada de exhibir similares características, fue afectada por el cambio en el escenario internacional y por el desarrollo de la crisis política interna, a partir de las manifestaciones de 2013 y, en especial tras su reelección, así como por la visión de la Presidenta acerca de las prioridades de su gobierno.  Algunas iniciativas, como la inclusión de Venezuela en el Mercosur, la creación del Banco de los BRICS, el programa Ciencia sin Fronteras y el Más Médicos generaron reacción y, en el área militar, el programa de fortalecimiento de las industrias de defensa fue de gran importancia.

 

5. La confrontación aquí es entre la política exterior definida por el Presidente Lula, y ejecutada por el Canciller Celso Amorim, con la asistencia del Profesor Marco Aurelio García y del Embajador Samuel Pinheiro Guimarães, y la política exterior del período Temer, a partir de 2016.

 

6. La política exterior de Temer, en gran medida, retoma la política del Mariscal Castelo Branco, del Presidente Fernando Collor y del Presidente Fernando Henrique, con las circunstancias de cada período, pero con la misma orientación general común de alineamiento con la política norteamericana.

 

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7. Las características de Brasil, de naturaleza permanente, son:

 

a. extraordinarias disparidades internas;

b. notables vulnerabilidades externas de naturaleza política, económica, tecnológica, militar e ideológica;

c. gran potencial de desarrollo;

d. localización en América del Sur, con notables disparidades con respecto a los vecinos; extensas fronteras terrestres; largo litoral en el Atlántico Sur, frente a 23 Estados de África Occidental;

e. la ubicación en la zona estratégica más importante para los Estados Unidos de América, la mayor potencia política, militar, económica, tecnológica e ideológica actual, que ejerce una política imperial.

 

8. Así, si la definición y ejecución de la política exterior no se fundamenta en esas características y, por el contrario, se construye sobre ideas preconcebidas o que ignoran tales características, difícilmente ésta tendrá éxito.

 

9. Las disparidades internas pueden ser sintetizadas en los índices de concentración de riqueza e ingresos, como revela la distancia entre los brasileños que ganan más de 320 mil reales al mes, que suman 6.200, y los 53 millones de brasileños que reciben la Bolsa Familia.  Las demás disparidades se derivan y se relacionan en sus causas y efectos.  Estas disparidades nos diferencian radicalmente de los países desarrollados y nos acercan a los países subdesarrollados, en la situación real y en la búsqueda de soluciones.

 

10. La vulnerabilidad política deriva del hecho de que Brasil no es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y está obligado a cumplir sus decisiones; la militar, por la ausencia de poder disuasorio; la económica, por el desequilibrio estructural en el balance de cuentas corrientes; la tecnológica, por la baja capacidad de generar nuevas tecnologías; la ideológica, por la fuerte penetración externa cultural y de información.

 

11. El enorme potencial brasileño de desarrollo deriva de la extensión de tierras y de la fertilidad (corregida) del suelo y, en cuanto al subsuelo, de la significativa gama de recursos minerales, incluyendo el pre-sal (petróleo); del potencial del gigantesco mercado interno; de la capacidad productiva instalada y de la capacidad de atracción y generación de capital.

 

12. El número de Estados vecinos de frontera, en la región y en el África Occidental; las disparidades de tamaño y de potencial en relación con ellos; el origen y la evolución histórica distinta; los resentimientos, fruto de conflictos del pasado entre los Estados en la región, hacen que la posición de Brasil sea muy delicada en sus relaciones bilaterales y regionales.

 

13. La ubicación geográfica de Brasil en la principal zona estratégica para Estados Unidos, sus dimensiones y potencial, y la política estadounidense de impedir o dificultar la emergencia de potencias regionales que puedan rivalizar con su influencia, hacen necesaria firmeza, prudencia y perseverancia en la aplicación de la política externa.

 

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14. Debido a las características de Brasil, los objetivos de la política exterior deben ser:

 

a. mantener las mejores relaciones con todos los Estados vecinos de América del Sur;

b. crear y fortalecer gradualmente un sistema de seguridad político/militar en América del Sur y el Atlántico Sur;

c. crear y fortalecer un sistema disuasorio de defensa nacional;

d. establecer vínculos y programas de cooperación política y económica con grandes Estados, como Estados Unidos, China, Rusia, India, Francia y Alemania;

e. contribuir, activa e imparcialmente, a la solución de crisis internacionales;

f. participar activamente en conferencias internacionales sobre temas universales como medio ambiente, pobreza, raza, género, etc.;

g. cooperar con países subdesarrollados en proyectos de desarrollo, sin imponer “condicionalidades” políticas o económicas;

h. diversificar, en cuanto a productos, destinos y orígenes, su comercio internacional;

i. abrir nuevos territorios para la acción de las empresas brasileñas;

j. promover la revisión de los sistemas de decisión de los organismos económicos internacionales para obtener condiciones de mejor participación de Brasil;

k. conquistar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

 

15. Fue por no orientarse por estos objetivos y por buscar una alineación unilateral, sin reciprocidad, con la política exterior estadounidense, que la política exterior de Temer no ha obtenido resultados positivos y la imagen y la posición de Brasil se encuentran afectadas negativamente.

 

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16. En el gobierno del Presidente Lula, Brasil siguió rigurosamente los principios de no intervención y de respeto a la autodeterminación, inscritos en la Carta de la ONU y en la Constitución de 1988.  Así, fue posible mantener al mismo tiempo excelentes relaciones con Colombia y Venezuela; con Perú y Ecuador; con Bolivia, Perú y Chile; con Argentina y Uruguay; a pesar de las divergencias de posición y de crisis entre esos países en diversos momentos.

 

17. En el período de Michel Temer, Brasil se unió a los países de la Alianza del Pacífico y a los países del Grupo de Lima contra Venezuela, infringiendo los principios de autodeterminación y de no intervención, generando desconfianzas y resentimientos, en el esfuerzo de complacer a los Estados Unidos en su campaña para derrocar al gobierno de Venezuela.

 

18. Bajo la conducción de Lula, Brasil buscó crear un sistema de seguridad político/militar en América del Sur, que fue la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y su Consejo de Defensa, foro exclusivamente suramericano para resolver divergencias entre los Estados de la región y promover la cooperación en general, pero en especial en el área de defensa, como el proyecto del avión de transporte KC 390.

 

19. En el gobierno de Temer, Brasil llegó a retirarse de UNASUR, y pasó a privilegiar a la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde la influencia norteamericana es extraordinaria; promovió la venta de Embraer a Boeing y asistió al vaciamiento de la Escuela Suramericana de Defensa de la UNASUR en Quito.

 

20. Bajo el Presidente Lula, Brasil pudo crear un sistema de disuasión, con el programa de transferencia de tecnología y construcción del submarino nuclear con Francia y la adquisición y producción en Brasil de cazas Gripen suecos.  Los programas militares estratégicos registraron un aumento significativo de recursos presupuestarios.

 

21. En la gestión de Michel Temer, se redujeron los recursos para los programas estratégicos militares (cibernética, espacial, nuclear) y se condenó, sin pruebas, al Almirante Othon Pinheiro da Silva, responsable del programa nuclear, a 43 años de prisión.

 

22. En el gobierno de Lula, Brasil mantuvo excelentes relaciones con Estados Unidos y con sus Presidentes, se acercó a China y Rusia, colaboró activamente para crear el BRICS, formó el IBAS con la India y Sudáfrica; se acercó a Francia, con el proyecto del submarino nuclear y la acción conjunta en la iniciativa de la Campaña contra el Hambre; y con Alemania, Japón e India formó el G-4 para articular la reforma de la Carta de la ONU y permitir su futuro ingreso en el Consejo de Seguridad como miembro permanente.

 

23. Con Michel Temer, Brasil pasó a tener una política no sólo externa, sino una política general de gobierno para atender las reivindicaciones de Estados Unidos, como el cambio del régimen del pre-sal y las licitaciones de áreas del pre-sal, la reducción de Petrobrás a una pequeña empresa, no integrada, con la ayuda del Poder Judicial, de la Operación Lava Jato; de acceso a la base de Alcántara y de apertura de todos los sectores de la economía al capital extranjero.

 

24. En el Gobierno del Presidente Lula, Brasil buscó, en articulación con Francia y Alemania, impedir la invasión de Irak en 2003; contribuir a la paz en Palestina, al reconocer al Estado palestino y al mantener buenas relaciones con Israel y con Turquía; negoció con Irán la aceptación de las condiciones occidentales relativas a su programa nuclear.

 

25. Con Temer, Brasil se limitó a una posición tímida y distante en relación a las crisis de Siria e Irán.

 

26. Con el Presidente Lula, Brasil participó activamente en las conferencias mundiales organizadas por las Naciones Unidas y sus Agencias, tales como la de diversidad cultural (Unesco), y del clima y promovió importantes e inéditas conferencias, como las reuniones de países árabes/Suramérica y África/Suramérica; contribuyó a la acción del G-20 financiero y lanzó la Iniciativa Mundial contra el Hambre.

 

27. En el gobierno de Michel Temer, Brasil pasó a participar de forma discreta en las conferencias mundiales, y reuniones importantes, incluso las reuniones del G-20 financiero, con un perfil diplomático bajo y sin presentar propuestas importantes.

 

28. Con Lula, Brasil fortaleció el Mercosur, articuló la expansión del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), la inclusión de Venezuela y Bolivia en el Mercosur e instaló varios proyectos de cooperación en África, como las unidades de la Embrapa en Ghana y de la Fiocruz, en Mozambique.

 

29. Temer no realzó el Mercosur, actuó para suspender a Venezuela del Mercosur, contribuyó a debilitar el bloque, no buscó fortalecer la cooperación con Argentina, incluso con su Gobierno simpático a Brasil, ni con África, donde estuvo sólo en Cabo Verde, para la Conferencia de Países de Lengua Portuguesa, y Sudáfrica, para la Cumbre de los BRICS.

 

30. El Gobierno del Presidente Lula buscó la diversificación del comercio exterior brasileño, promoviendo las exportaciones de productos industriales, en especial hacia América Latina y África y el comercio de Brasil con los países desarrollados alcanzó niveles más elevados.

 

31. En la gestión Temer, no hubo preocupación mayor por la pérdida de participación porcentual de las manufacturas en el total de las exportaciones, con el acentuado proceso de desindustrialización, resultado de una política cambiaria de valorización del real y control de la inflación.

 

32. En el Gobierno Lula, hubo un esfuerzo significativo para apoyar la internacionalización de las grandes empresas de capital brasileño, en competencia con megaempresas multinacionales de ingeniería de construcción, no sólo en África y América Latina, sino también en Estados Unidos y Europa.

 

33. Con Temer, hubo una sujeción del Ejecutivo al arbitrio de la Operación Lava Jato, que no sólo buscó, por medios incluso ilegales, luchar contra la corrupción, sino que en especial apuntó al objetivo político de desmoralizar a los partidos, particularmente al Partido de los Trabajadores y al Presidente Lula, lo que quedó comprobado con la aceptación del juez Sérgio Moro para ocupar el Ministerio de Justicia en el futuro gobierno Bolsonaro.  La actitud de Temer permitió la destrucción y desorganización de grandes empresas brasileñas, lo que no ocurrió en otros países, donde los empresarios culpables son castigados y las empresas preservadas.

 

34. Brasil, en el período de 2003 a 2010, buscó articular con otros países la revisión de los mecanismos de decisión del FMI y del Banco Mundial, a través de la redistribución de cuotas y de poder de voto en esas organizaciones, a las que, además, Brasil apoyó durante la crisis financiera, incluso con un préstamo de 10.000 millones de dólares al Fondo Monetario.

 

35. La lucha política por la revisión del sistema de votos no tuvo continuidad en el Gobierno Temer, incluso debido a la oposición estadounidense y su deseo de alineamiento incondicional con los intereses estadounidenses.

 

36. El objetivo brasileño, de larga data, de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, fue fortalecido en el período Lula, con la creación del G-4 con el que Brasil, en estrecha coordinación con Japón, Alemania, e India, articuló políticamente junto a los demás miembros de la ONU la reforma de los artículos de la Carta.

 

37. El Presidente Michel Temer no dio importancia a este objetivo histórico y central de la política exterior brasileña.

 

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38. Las declaraciones del Presidente electo Jair Bolsonaro, del diputado Eduardo Bolsonaro, del Embajador Ernesto Araújo, designado Ministro de Relaciones Exteriores, y de otros ministros designados, revelan cierto desconocimiento y una visión especial de la complejidad de la política internacional y de los asuntos permanentes que deben orientar la política exterior brasileña.

 

39. La probabilidad de que se agrave la situación de ineficacia de la política exterior y de desprestigio de Brasil en el mundo puede ser muy elevada.

 

40. La realidad, tal vez, se imponga.

 

(Traducción ALAI).

Samuel Pinheiro Guimarães, Secretario General de Itamaraty (2003-2009), Ministro de Asuntos Estratégicos (2009-2010).

Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Brasil: ¿e agora? 18/12/2018
https://www.alainet.org/es/articulo/197373
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