Del diario digital “Misión Verdad”

Momentos decisivos ocurren actualmente en la nación andina y, específicamente, en su centro político: La Paz. Luego de tres semanas de enfrentamientos y choques violentos promovidos por la oposición en distintas zonas del país, el golpe parece haber llegado a su punto de mayor ebullición.w

1.RENUNCIAS (Y DIVERGENCIAS) DE FUNCIONARIOS DEL MAS

En las últimas horas trascendió a los medios de comunicación que los dirigentes del partido MAS William Cervantes (alcalde de Potosí), Juan Carlos Cejas (gobernador de Potosí), Iván Arciénega (alcalde de Sucre) y Orlando Careaga (senador de Potosí), han renunciado a sus respectivos cargos.

El caso que más destacó por el impacto simbólico que le otorgaron hábilmente los medios, fue el del alcalde William Cervantes. Luego de firmar su renuncia en una bandera se unió a una caravana de manifestantes opositores, remarcando que el abandono de su cargo iba acompañado del apoyo al golpe. Por contraste, medios locales también afirman que los potosinos Cejas y Cervantes fueron obligados bajo amenaza a sus familias.

Por su parte, el senador del partido MAS, René Joaquino, pidió a Evo Morales que llamara a «nuevas elecciones y la renovación de los vocales del Tribunal Supremo Electoral para frenar la crisis política en el país», en un ejercicio de coincidencia con el reclamo del dirigente opositor Carlos Mesa.

Por otro lado, el embajador de Bolivia en Francia, general Gonzalo Durán, presentó su renuncia al cargo para hacer un llamado a la «pacificación del país».

El socavamiento de las bases de apoyo de Evo Morales (por voluntad o coacción), tanto en la estructura interna del MAS como en las capas dirigentes de los movimientos sociales, ha sido una de las líneas de acción del golpe. Los ataques, asaltos y persecuciones a funcionarios del partido de gobierno que están al frente de diversas instituciones locales y departamentales, confirman que el objetivo de estimular defecciones es estratégico.

Lógicamente, en un escenario de tensión y confrontación como el que atraviesa Bolivia, estas defecciones son susceptibles de ser magnificadas en su impacto. Sin embargo, más allá de la exageración que corre a cuenta de los medios afiliados a la agenda golpista, estas defecciones son minoritarias. Y no sólo lo son por su composición netamente numérica, sino porque no se han dado en instancias de poder decisivas que puedan socavar la posición de Evo Morales como referente político del MAS.

2. COMUNICADO DE LAS FUERZAS ARMADAS: INSTITUCIONALISMO FRENTE AL GOLPE

Las Fuerzas Armadas (FFAA) de Bolivia emitieron un comunicado donde resaltaron su posición institucional y de defensa de la Constitución Política del Estado, frente a la «convulsión social en la que está sumida nuestra amada Bolivia».

«Los actuales problemas generados en el ámbito político deben ser solucionados antes de llegar a momentos irreversibles», indicó el comunicado de la institución castrense posicionándose como árbitro del conflicto a favor de la Constitución y las leyes.

Una de las principales exigencias de Luis Fernando Camacho, el adinerado santacruceño que dirige el golpe en primera línea, consistía en que las FFAA apoyarán su reclamo de derrocar a Evo Morales por la fuerza.

El comunicado, que fue en una línea contraria a la del dirigente opositor, marca un hecho de contención para los operadores de la desestabilización.

Y es que, sin una fractura de la institucionalidad boliviana o de sus ejes de poder duro, la capacidad operativa del golpe, al igual que la viabilidad de los reclamos de Camacho, se verán obstaculizadas, viéndose obligado a recurrir a mayores niveles de violencia para forzar el quiebre.

Aunque Camacho intentó darle la vuelta al comunicado agradeciendo la «neutralidad» de la institución, la posición de las FFAA ha estado muy por debajo de sus expectativas. Las FFAA no han desconocido a Evo Morales y apuestan por una negociación política, dos aspectos que suenan a derrota para el santacruceño que se encuentra en La Paz esperando el «desenlance».

3. EVO INVITA AL DIÁLOGO, CARLOS MESA LO RECHAZA

Durante un discurso desde un hangar de la Fuerza Aérea, el presidente boliviano convocó a una mesa de diálogo con la oposición para alcanzar la «pacificación del país».

Envalentonado y con suma rapidez, el dirigente Carlos Mesa rechazó la iniciativa y reforzó su reclamo harto conocido. En la carrera por la conducción de la oposición, Mesa ha sido desplazado por un agresivo Luis Camacho, quien ha copado la agenda informativa con sus altisonantes declaraciones.

Por ende, la invitación del presidente Evo Morales fue para Carlos Mesa una oportunidad: sólo así podía mostrarse fuerte e incólume con respecto a sus exigencias.

La lógica de trabar lo más posible cualquier salida negociada se refuerza y los operadores del golpe colocan todas sus esperanzas en que un choque catastrófico en La Paz, donde según su cálculo las FFAA terminarían asumiendo una postura de rechazo a Evo Morales, logre formalizar el cambio de régimen violento, cerrando en un mismo impulso el cuadro de disputas internas en la oposición.

4. TOMA VIOLENTA Y ASEDIO A BOLIVIA TV : EL CERCO MEDIÁTICO EN LA PRÁCTICA

Grupos violentos y manifestantes de la oposición tomaron las instalaciones de la estatal Bolivia TV. Sus trabajadores fueron obligados a abandonar sus puestos de trabajo, interrumpiendo así la cobertura del medio de comunicación.

Esta acción implica no sólo una violación a derechos elementales de la población boliviana, sino la creación de un monopolio del relato a la fuerza: mediante este blackout informativo, los medios privados afiliados al golpe seguirán imponiendo una narrativa favorable a la desestabilización, pero ahora sin que una de las principales alternativas comunicacionales transmita desde el terreno.

Se trata de un apagón informativo de fuentes públicas de la nación boliviana y un control brutal sobre los flujos informativos que emanan desde el campo de batalla. Siendo más que palpable la desesperación por cristalizar el golpe en las últimas horas, esta acción muestra su utilidad y sentido de momento: los grupos de choque que buscan asaltar el palacio presidencial para finalizar la operación, cuentan con la impunidad absoluta que a cada acción de violencia extrema le darán los medios occidentales.

Pero esta maniobra de cerco mediático también tiene rasgos de reseteo cultural: un momento definitorio para la historia boliviana busca ser narrado, a totalidad, bajo la óptica del poder occidental que ha auspiciado esta operación de cambio de régimen.

Cada crimen, cada acto de violencia extrema, cada persecución o linchamiento por motivos raciales o políticos, a partir de ahora, intentará ser borrado del registro histórico y cultural de la nación boliviana, favoreciendo cínicamente la mirada del poderoso que asesinó y destruyó. Estamos en presencia, muy probablemente, de un nuevo capítulo de «La guerra del Golfo no ha tenido lugar», siguiendo el título de la obra de Jean Baudrillard, donde analiza cómo la lógica del espectáculo ha borrado a la realidad misma.

5. MÁS VIOLENCIA, MÁS PERSECUCIÓN: GOLPE Y CONTRAGOLPE EN LA PAZ

La casas del gobernador de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, militante del partido MAS, y de Esther Morales, hermana del presidente, fueron quemadas por grupos violentos. Esta acción tampoco ha sido espontánea. La presidenta del Comité Cívico Femenino de Cochabamba, Claudia Flores, llamó a asediar las viviendas de los dirigentes del partido de gobierno, develando que se trata de una línea de acción

Aplicando la misma lógica de persecución, odio y linchamiento político, fue secuestrado el presidente de la Cámara de Diputados del Congreso boliviano, Víctor Borda.

En paralelo, manifestantes enardecidos amarraron a un árbol al director de la radio de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, José Aramayo. Esta atmósfera se ha trasladado a La Paz, lugar de definición del cambio de régimen.

Frente a un palacio presidencial desprotegido, la oposición ha invitado a recrudecer la violencia buscando focalizar todo su frente armado en La Paz; Evo Morales, en respuesta, ha convocado a movimientos sociales para defender la soberanía del país mientras mantiene la cohesión de las FFAA. La gente ha respondido y se ha movilizado a la capital para contener el golpe, lo que la oposición ve como un desafío que debe ser solventado subiéndole el volumen a una confrontación que ya, en este punto, tiene evidentes rasgos armados.

La situación de golpe y contragolpe en La Paz será decisiva para la correlación de fuerzas de los próximos días, pero serán los ejes de poder duro (la policía, las FFAA, la OEA) quienes determinarán si un corte abrupto hace girar la situación, o si, en cambio, la violencia se estabiliza sólo para enturbiar cualquier esfuerzo de negociación luego del «DIA D».

La situación está demasiado abierta como para hacer un pronóstico fiable. Y quizás la única premisa válida en este momento yace en una lección que en Venezuela hemos aprendido desde hace mucho tiempo, tras resistir varias operaciones de cambio de régimen: el proceso se defiende en la calle.

https://observatoriocrisis.com/2019/11/10/que-esta-pasando-en-bolivia-por-el-momento-no-hay-pronostico-fiable/