Un mundo nuevo

China, que ha hecho lo posible y lo imposible por mantener la compostura, acaba de anunciar que "comienza a luchar por un mundo nuevo", se acabó la paciencia


Tal vez. O, si queréis, ponedle interrogaciones. Lo cierto es que la guerra que ha lanzado EEUU contra todo y contra todos, desde Venezuela a China, acaba de causar el terremoto final. China, que ha hecho lo posible y lo imposible por mantener la compostura, acaba de anunciar que "comienza a luchar por un mundo nuevo". Se acabó la paciencia. Ahora a lo que vamos a asistir es a una "guerra popular prolongada" en la que se va a desgastar al adversario.

La élite del Partido Comunista chino no está por la labor y quiere mantener la apariencia de que es posible llegar a algún acuerdo en la guerra de los aranceles, pero su militancia, sí, su militancia, no está por mantener esa actitud. No es habitual la crítica a la dirigencia del PCCh, pero ahora aparece cada vez con mayor profusión llegando a pedir un boicot a los bienes y servicios de EEUU que ya se está sintiendo en multinacionales como Apple o Coca-Cola. El hecho de que en los programas estrella de la televisión se hable sin tapujos sobre ello pone de relieve hasta dónde está llegando esta actitud y este malestar.

La arrogancia de EEUU está llevando a China hacia donde la dirigencia del PCCh no quiere llegar: se empieza a cuestionar cada vez con más fuerza el estilo de vida occidental, y es algo que ya está trascendiendo de los ámbitos estudiantiles y universitarios.

La dirección del PCCh no puede dejar de escuchar a su militancia si quiere sobrevivir. Tal vez por ello, ahora está poniendo énfasis en la presencia china fuera de China, uno de los debates más agudos sobre si ello fortalece o no la esencia capitalista de China.

El Taller Central sobre Asuntos Económicos del PCCh ha elaborado un documento bastante esclarecedor de esta estrategia y en el que se afirma que "en la nueva situación, los intereses estatales de China están incorporados no solo a la protección de la integridad territorial y soberana, sino también a la protección del mercado exterior, las inversiones de las empresas, la seguridad de la vida de los ciudadanos chinos y la seguridad del "corredor" [es decir, de la Nueva Ruta de la Seda]. Al mismo tiempo, están siendo encarnados cada vez más en el hecho de que China necesita ganar posiciones en la situación internacional, persiguiendo intereses globales".

O sea, más presencia en la ONU y en todo tipo de organismos internacionales, haciendo valer su peso político, económico y militar haciendo hincapié en que, a diferencia de los países occidentales que utilizan la fuerza militar y la injerencia descarada, los chinos aplican el principio de no injerencia en la política interna de un país. Es el conocido Consenso de Beijing, ya diseñado en los primeros años de este siglo, y que se basa en la no injerencia, en la diplomacia y en la multipolaridad y es con estos mimbres con los que China pretende luchar por un mundo nuevo. Pero ¿cómo se equilibra la presencia cada vez mayor de China en el mundo con el Consenso de Beijing?

Para ello el Taller ofrece una serie de datos que ayudan a comprender mejor estos movimientos. Y lo hace remontándose al último congreso del PCCh (2017) donde se dieron una serie de cifras: es en Asia donde la presencia china es preponderante (68%), seguida de América Latina (12%), Europa (8%), América del Norte (5'4%), África (3'7%) y Oceanía (2'9%). 

Y lo más importante, se afirma que "comparado con la influencia económica e industrial de China, así como la situación comercial del país, China es relativamente débil en inversión en el extranjero, situándose detrás de EEUU y de Alemania, por lo que tiene que convertirse en una fuerza poderosa que afecta la estructura de la economía mundial". Todo sobre las bases ya mencionadas del Consenso de Beijing "para fomentar la aparición de un nuevo tipo  de sistema de gobierno global".

No es la primera vez que se dice, pero sí es la primera vez que se manifiesta la voluntad de ponerlo en marcha sin dilación.

Esto es lo que está intentando parar, o retrasar, EEUU y su guerra comercial a gran escala pero China ya ha dicho que basta. Hasta ahora o lo negaba o no lo manifestaba abiertamente. Ya no hay tapujos. todo está pasando ante nuestros ojos. EEUU sólo tiene una forma de ver el mundo que desaparece y que gobernaba hasta ahora: el chantaje y las amenazas. Eso no da resultado con China, ni con otros menores (ahí está el caso de Corea del Norte o de Irán).

Con este reconocimiento, China dice de forma clara que su modesto aislacionismo y neutralidad estratégica ya forma parte del pasado.

http://elterritoriodellince.blogspot.com/

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