El lado oscuro del 3'5%



Quienes se dedican a las matemáticas llevan varias semanas en una febril actividad. El éxito de Gene Sharp en el desmembramiento de la ex-Yugoslavia, de forma especial en Serbia, es ya casi historia. Ríos y ríos de tinta han corrido desde entonces y ha sido la derecha tradicional (la nueva es la supuesta izquierda) quien más empeño ha puesto en llevar a la práctica eso de la lucha no violenta... aunque no son los casos de Bolivia ahora o antes en Venezuela. Y en Hong Kong.

Sin descartar del todo esa teoría, ahora se da un paso más. Y la casa matriz sigue estando donde siempre ha estado, en EEUU. Si Sharp lo hizo desde Massachusetts, ahora el relevo lo ha cogido Harvard de la mano de Erica Chenoweth -que se define como discípula de Sharp aunque tambien dice que las fuentes en las que se basa para establecer su teoría de los porcentajes son Gandhi, la abolicionista Sojourner Truth, la sufragista Susan Anthony y el archiconocido Martin Luther King, estos tres estadounidenses, por supuesto- y que se ha puesto a hacer números llegando a la conclusión de que si el 3'5% de la población de un país se involucra en las movilizaciones "por la libertad", de una forma pacífica y no violenta, se garantiza el cambio político de un país. Lo más curioso no es que se hagan matemáticas con esta historia, sino que se pone un énfasis especial en desmontar el argumento de que la resistencia violenta se deba a factores estructurales como la pobreza, por ejemplo.

Como esto es difícil de sostener, establece una comparación entre diferentes casos de cambios políticos, "de régimen", dice ella, en el mundo -de forma especial desde 1989- llegando a la conclusión de que la proporción es del 53% de casos en los que la resistencia no violenta ha tenido resultados frente al 26% en los que lo ha sido la violenta y en el resto de casos no triunfó ni una ni otra. En el primer caso pone como ejemplo a Serbia, Filipinas y Georgia, por ejemplo, y en el segundo a Timor Este como paradigma. Y, por supuesto, ni una palabra del apoyo internacional a una forma u otra (que a veces es la misma, como ocurrió en Serbia y en Kosovo, llegando a los bombardeos en defensa del "cambio de régimen").

Así que en Chile ya pueden poner a hacer cuentas: si hay 18 millones de habitantes, el 3'5% serían 600.000 personas las que constituirían la vanguardia, así que a conseguirlas movilizadas permanentemente y ni gobierno, ni ejército pinochetista, ni carabineros podrán hacer nada. A parte de matar, torturar, violar, mutilar, herir y detener, se entiende. Porque Chenowteh está convencida que una movilización sostenida de este porcentaje de personas provocará "cambios en la lealtad entre los antiguos partidarios del gobierno, incluidos los miembros del establecimiento militar".

Situada el personaje y establecido de qué va la cosa -sin entrar en detalles de omisiones clamorosas de su estudio como Nepal, por ejemplo, o el hecho de que en la misma Filipinas todavía hay una fuerte insurgencia armada- os diré que yo he llegado a esta mujer investigando un poco la revuelta de Hong Kong.

 Es sabido que cualquier estupidez de EEUU es seguida con delectación en muchas partes del mundo y por mucha gente que todavía sigue creyendo en los cuentos de hadas. Una vez conocí a una persona, de un país latinoamericano, que decía que la riqueza de una ciudad se veía por su número de rascacielos. Y lo decía en serio. Pues en Hong Kong hay ni más ni menos que 355 rascacielos de más de 150 metros de altura y ni me molesto en deciros cuántos están por debajo de ellos pero sí que Hong Kong tiene más rascacielos que cualquier otra metrópoli del mundo. Siguiendo tan simple argumento, propio de los "liberales", no es extraña la fascinación con Hong Kong como ejemplo del éxito del "mercado libre". Y todavía los simples siguen diciendo que Hong Kong es "una combinación exitosa de libertad política y económica".

No voy a recordaros lo que ya comenté de cómo las mafias económicas y financieras controlan la Región Administrativa Especial desde que Gran Bretaña, la anterior colonizadora, la devolvió a China en 1997 aunque estableciendo que se mantendría un estatus especial para el capitalismo durante 50 años, aceptado por China con aquello de "un país, dos sistemas". Alguien se ha referido a Hong Kong como una plutocracia que absorbe el jugo de sus súbditos. No le falta razón.

En Hong Kong los niveles de pobreza son escalofriantes, mucho más que en cualquier otro lugar del mundo. Se dice que HK es uno de los lugares donde hay una mejor educación escolar y es cierto, pero se oculta convenientemente que ha sido incrementada notablemente desde su devolución a China. Como también se oculta que en HK hay toda una generación de personas analfabetas o prácticamente analfabetas que, precisamente por ello y como consecuencia del colonialismo británico, apenas tienen acceso a puestos de trabajo y viven de los subsidios gubernamentales. Minucias para quienes defienden el "libre mercado".

Pero detrás de esta retórica está la realidad, y es muy oscura por no decir negra. Las mafias económicas y financieras que controlan HK -por ley impuesta por Gran Bretaña, y aceptada por China para la devolución, tienen la mitad de los escaños del parlamento- se oponen sistemáticamente a cualquier regulación que suponga un aumento del bienestar de la población. De ahí que los salarios lleven 10 años estancados o que el alquiler haya subido un 300% en este tiempo, por mencionar solo dos casos a los que ya hice referencia.

Hay más datos, muchos más. El coeficiente Gini, la medida estándar de la desigualdad social entre los economistas, dice que en HK, en 2018, se situó en el 0'54, es decir, al mismo nivel que en México o en Argentina, por no dar más datos, mientras que el de China es del 0'44. Según este índice, cuanto más cerca del 1 más desigualdad y cuanto más cerca del 0 más igualdad.

Si quienes se acercan por ahí deseando hacer la foto del año se molestasen en mirar a su alrededor verían algo mucho más oscuro que el objetivo de su cámara. La vivienda, por ejemplo, donde el metro cuadrado está en los 20.000 euros. Haced una simple operación y se os pondrán los ojos como platos de lo que cuesta, por ejemplo, un piso o apartamento de 40 metros cuadrados. Durante la colonia británica, más de la tercera parte de la población vivía en condiciones miserables. Con la devolución a China, se comenzaron a construir viviendas públicas para todo ese sector, que pudo acceder a una vivienda más o menos digna gracias a los subsidios gubernamentales. Gracias a ello, en 2016 el 45% de la población vivía en una de estas viviendas. Pero desde entonces no ha habido movimiento alguno, apenas se construye. Eso significa que el resto tiene que recurrir al "mercado libre". Y aquí los precios, como he mencionado, son estratosféricos.

Esta no es una reivindicación de quienes protestan, para nada. Ni una sola mención. Quien sí lo hace, curiosamente, es el gobierno de la Región Administrativa Especial: empieza a dar a conocer datos -que siempre ha tenido, pero que pocas veces ha reconocido- como que 1'35 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza (de una población de 7 millones). Y lo hace para poner a los manifestantes ante sus propias contradicciones porque aquí la crítica por la falta de vivienda iría más hacia las mafias económicas y financieras que contra el gobierno. ¿Por qué? Pues porque las mafias económicas y finaiceras están especulando con esta falta de vivienda subdividiendo los pisos y apartamentos, reduciendo el espacio hasta lo inverosímil.

Una muestra, que no por ello os resultará desconocida seguramente. Es un reportaje de una televisión australiana, para que no se diga.
 
 
 
Eso la vivienda, ¿y el trabajo? Pues la jornada laboral es de 48 horas a 60 horas semanales (se descansa solo el domingo) aunque no hay una regulación de horas establecida por ley. Son las empresas quienes deciden los horarios... y las vacaciones: una semana al año si se ha trabajado todo el año, dos semanas tras nueve años de trabajo en la misma empresa. 
 
¿Alguna protesta de los manifestantes? No la busquéis. La OCDE dijo el año 2015 que HK era el lugar desarrollado donde más se trabajaba, un total de 2.606 horas al año. En México, por volver al ejemplo anterior, son 2.246 mientras que son 1.691 en el Estado canalla, más conocido como España.
 
Si HK es tan rico, la meca del "libre comercio", el modelo que inspiró a los Chicago Boys (que trasladaron a Chile, por cierto, gracias a Pinochet) ¿por qué se trabaja tanto? La respuesta es obvia: por los bajos salarios, el alto costo de vida y la desigualdad social. ¿No es por esto por lo que se protesta en Chile? ¿Y por qué no en HK?
 
Así que aquí tenéis algo de luz sobre el lado oscuro de ese 3'5% con el que sueñan los ideólogos estadounidenses, a quienes les publica sus elucubraciones el Pentágono, y que con tanto éxito se mueven incluso entre la pretendida "izquierda". Porque en Hong Kong, ahora, todo esto se está siguiendo al pie de la letra. Y supongo que en otras partes, también.
 
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Y un recordatorio necesario de la fascistización del mundo occidental y la forma que tienen sus famosos "valores democráticos". Es una votación que se produjo en la ONU el pasado 8 de noviembre sobre una resolución que combate la glorificación del nazismo y neofascismo presentada por Rusia, Argelia, Bolivia, Venezuela, China, Kazajstán, Corea del Norte, Cuba, Laos, Nicaragua, Siria, Uzbekistán, Bielorrusia, Etiopía y Sudáfrica.
 
 
Buscad vuestro país y luego poneos a pensar.
 
http://elterritoriodellince.blogspot.com/
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