Una guerra contra Irán no acabará bien para los agresores

On the eve of the renewed sanctions by US, an Iranian protester burns a dollar banknote during a demonstration outside the former US embassy in the Iranian capital Tehran on 4 November 2018 [ATTA KENARE/AFP/Getty Images]

Un manifestante iraní quema un billete de un dólar durante una manifestación frente a la antigua embajada estadounidense en la capital iraní de Teherán


Ya estamos otra vez. La sombra de la guerra se vuelve a proyectar sobre el golfo Pérsico. Tras haber destruido Irak hace más de una década, Estados Unidos amenaza ahora con hacer lo mismo con Irán.

La escalada de acontecimientos en las últimas semanas es francamente alarmante, pero una invasión militar de Irán no acabará como acabó la de Irak. Aunque nunca se sometió al propio Irak como país, la guerra de agresión liderada por Estados Unidos y Reino Unido mató a más de un millón de personas. También provocó una brutal guerra civil sectaria que destrozó a país durante años y el nacimiento del ISIS/Daesh, el llamado Estado Islámico. Además, el líder iraquí Sadam Husséin cayó con bastante facilidad.

El gobierno de Irán no caerá con la misma facilidad que cayó el de Irak en 2003. Estados Unidos y sus títeres, clientes y aliados regionales lo saben. De modo que no parece que Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos estén haciendo campaña a favor de una invasión a gran escala que probablemente derroten fácilmente las importantes fuerzas armadas de Irán, sino que parece que se inclinan más por una campaña de bombardeos por tierra y mar en la que no haya soldados sobre el terreno, lo que provocaría que volvieran a casa demasiados ataúdes. Los bombardeos indiscriminados debilitarían a Irán y sus fuerzas armadas.

En su condición de gran potencia regional Irán es un país que desde 1979 se ha negado a someterse a los dictados de la hegemonía estadounidense. Sus políticas interna y externa son independientes, lo que resulta odioso a la potencia imperialista y sus clientes. Esto explica las verdaderas razones de la hostilidad estadounidense.

Aunque Estados Unidos y sus aliados ya están en guerra contra Irán por otros medios (terrorismo, guerra cibernética y unas sanciones brutales), por el momento no han emprendido un ataque militar directo. ¿Por qué? Pues bien, Irán tiene una capacidad militar creíble y la capacidad de emprender ataques contra Estados Unidos y sus aliados en toda la zona.

Gracias a la beligerancia de Washington, hay tanta tensión que no costaría mucho desencadenar una serie de acontecimientos que lleven a una guerra a gran escala en la región. En efecto, los estadounidenses, en gran medida vía los intereses israelíes y en nombre de ellos, están presionando a Irán en este sentido, casi a pesar de ellos mismos.

En 2015 Estados Unidos y cinco otras grandes potencias mundiales llegaron a un acuerdo con Teherán para frenar las sanciones a Irán a cambio de que este país limitara su programa de energía nuclear. A Israel nunca le hizo gracia el acuerdo y desde entonces ha presionado mucho, a través de sus grupos de presión en Estados Unidos, para que se ponga fin al “Plan de Acción Integral Conjunto”. Por ejemplo, detrás de ello están grupos de presión proisraelíes asociados con el multimillonario antipalestino de extrema derecha Sheldon Adelson. No es casual que Adelson fuera también el principal donante de Trump, y él y su mujer también donaran el año pasado más de 55 millones de dólares a las campañas electorales del Congreso republicano.

Israel está presionando ahora en todos los frentes a favor de una guerra contra Irán. La muy elemental “inteligencia” estadounidense que se supone demostró que Irán estaba detrás de los recientes ataques a los petroleros en el golfo de Omán, justo a la salida del golfo Pérsico, se ha visto complementada por la igual de elemental “inteligencia” británica acerca de otra supuesta trama relacionada con Irán en las últimas semanas.

Según un reportaje del Telegraph, agencias de espionaje británicas afirman que en 2015 capturaron en secreto a un presunto agente que almacenaba “materiales explosivos” en el noroeste de Londres como parte de “un complot internacional de Hizbolá para sentar las bases de futuros ataques”. Irán arma y financia a Hizbolá de Líbano.

El reportaje se basa en una información de “una fuente de inteligencia británica”. Aunque tienen cuidado de no nombrar a Israel, afirma que el M15 actuó basándose “en un chivatazo de un gobierno extranjero”. La prensa israelí afirmó que, en efecto, este gobierno era Israel.

En particular, el reportaje no afirma que los materiales se hubieran almacenado para llevar a cabo ataques en Gran Bretaña, aunque parece querer dar esa impresión. Es muy poco probable que Hizbolá lo haga. Además de ser un partido político que durante mucho tiempo ha formado parte del gobierno del Líbano, Hizbolá es un movimiento de resistencia armada dedicado a luchar contra la ocupación israelí, en el Líbano y en Palestina. Aunque ha intervenido para reforzar el gobierno de Bashar Al-Assad en la vecina Siria (partidario de Hizbolá desde hace mucho tiempo), Londres no está dentro de su habitual escenario de operaciones.

Hay muchas cosas que no cuadran en el reportaje del Telegraph. El titular afirma que el supuesto agente de Hizbolá (que, por cierto, fue puesto finalmente en libertad sin cargos) almacenaba “explosivos”, pero en el texto nos enteramos de que en realidad eran “materiales explosivos”, es decir, “miles de bolsas de hielo desechables”. Se afirmaba que estas bolsas contenían un ingrediente que también tienen las bombas caseras.

Amal Saad-Ghorayeb, una profesora libanesa y experta en Hizbola, lo ha puesto en duda. ¿Por qué Hizbolá, se preguntaba, “una de las fuerzas militares más poderosas [de Oriente Próximo], que tiene misiles dirigidos de precisión u otras armas convencionales avanzadas, se iba a contentar con bombas caseras?”.

De hecho, parece rocambolesco todo el relato del reportaje (es decir, que políticos británicos encubrieron esta supuesta conspiración para proteger el entonces reciente acuerdo nuclear iraní). Parece que el objetivo de publicar el relato, que se basa en fuentes del MI5 y el Mossad israelí, era aumentar la presión sobre Irán y de ahí que el titular califique a Hizbolá de “terroristas vinculados a Irán”.

Por el bien de todas las partes concernidas, lo mejor es evitar una guerra con Irán. A juzgar por la pasada experiencia de intervenciones militares de occidente, no acabará bien para los agresores.

Fuente: http://www.middleeastmonitor.com/20190619-war-against-iran-will-not-end-well-for-the-aggressors/

Foto: En vísperas de las nuevas sanciones por parte de EE. UU., el 4 de noviembre de 2018 [ATTA KENARE / AFP / Getty Images]

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=257651

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