De la “guerra antiterrorista universal y permanente” de Bush a la “guerra interminable” de Obama

Termina primera fase de la farsa electoral en Afganistán que han organizado los EEUU, la Unión Europea y la OTAN, con la complicidad de la “comunidad internacional

 

inSurGente


La “manipulación total” de votaciones inexistentes pero que se reparten la “voluntad de los electores” según diseño previo de la “Oficina de Reconstrucción del Pentágono-Departamento de Estado”, ha hecho en Afganistán un simulacro de la fase de “preparación y relleno de las urnas”. Algunas mesas electorales en Kabul, con ordenadas colas, preparadas para los fotógrafos y periodistas incrustados doblemente: en la muy orgánica Falsimedia y en los servicios de prensa de la OTAN, han recogido el porcentaje mínimo de votos necesarios y de imágines gratificantes para “documentar” las “elecciones libres”.
 

En las crónicas de la valentía de los electores que “han resistido el terror de los talibanes para ejercer el derecho al voto” desaparecen los centenares de soldados y vehículos armados que protegían cada uno de los centros militares disfrazados de colegios electorales.
 

El escenario real desaparece para dar paso a un “estudio abierto de TV” en él que los cámaras y fotógrafos apuntan a donde se les dice y los textos oficiales sobre el proceso electoral son preparados con días de antelación, y ensayados” por las secciones del Estado Mayor de las fuerzas de ocupación.
 

300.000 soldados de la OTAN o de sus “fuerzas auxiliares afganas”, más decenas de miles de “contratados civiles” de las empresas que proporcionan a todos los aliados ejércitos mercenarios no sometidos a ningún código militar ni civil en su “guerra sin fronteras”, y unidades militares completas de países externos a la coalición contratadas como ejércitos mercenarios de uso paramilitar en sus países de origen (el batallón colombiano “incrustado también” en el contingente militar español es uno de los ejemplos más escandalosos), han controlado en zonas muy reducidas la pantomima sangrienta para consumo de las “opiniones públicas occidentales”.
 


Las elecciones bajo ocupación y en guerra abierta contra los invasores repiten punto por punto las que se “celebraron” varias veces en Irak y, más atrás todavía, en la antigua Yugoslavia. Son meras coartadas que encubren y justifican operaciones imperiales de dominio económico y político. Detrás vendrán países reducidos a ruina, economías coloniales y centenares de miles –o millones- de muertos y de “desplazados” en su propia tierra.
 

La guerra de Afganistán, guerra de laboratorio por excelencia, que “finalizó” en una ocupación permanente que parecía consolidada después de las terroríficas acciones militares inmediatamente después del 11-S, se realizó dentro de un diseño estratégico que se correspondía con el de implantación del Imperio: El nuevo siglo norteamericano, en lenguaje publicitario de la oligarquía capitalista de los EEUU.
 

Las “elecciones-instrumento militar” de Afganistán, se enmarcan ahora en el siguiente esquema estratégico:
 

-Control de la producción y la distribución de los recursos estratégicos de la zona del Gran Oriente Medio.

-Presión estratégica sobre los grandes países: Rusia, China, India, Asia suroriental, Japón y también Unión Europea, que son y serán grandes consumidores de energía y que carecen de recursos propios.

-Monopolio de los grandes centros financieros sobre el enorme negocio de la heroína. 

-Generación de una “guerra interminable” –pasar del “modelo agresivo Bush”, al “modelo consensuado Clinton-Obama”, para mantener e incrementar los gastos militares, uno de los factores estructurales que están en el origen de la crisis mundial catastrófica que estamos viviendo.

-“Resolver vía militar la crisis económica en los EEUU”. Al fin y al cabo es el modelo keynesiano con el que “se resolvió” la Gran Depresión.
Esta vez los millones de muertos están siendo y serán totalmente invisibles gracias al “nuevo poder mediático” convertido en instrumento de guerra universal.

-Absorver el “impacto Obama” y continuar con el proyecto de implantación del Imperio, a través de la mediación de la otra gran familia de la oligarquía empresarial, financiera y política de los EEUU: la dinastía Clinton.

-Recuperación de la "buena alianza de manos libres" con la que contaron los EEUU durante la guerra de Yugoslavia, la primera época de la "guerra larga de Irak", y la invasión de Afganistán, con apoyo abierto de la OTAN y marginación absoluta de las Naciones Unidas.



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