Burla en el Teatro Jovellanos de Gijón ¡Noa mensajera de la paz!

Asturbulla

 

 

Dicen algunos que la política no debe de mezclarse con el arte pero sucede que, en este caso, es precisamente la cantante israelí la que está haciendo política con sus canciones y aprovechando sus actuaciones para defender y justificar la ocupación israelí de Palestina. La poca sensibilidad, y la complicidad, de las autoridades municipales del Ayuntamiento de Gijón, del PSOE e IU, permitieron que se celebrara el concierto que resultó ser un homenaje al cinismo cuando la cantante leyó un largo escrito en el que se pronunciaba a favor de la paz, de la no violencia y del diálogo como el que propiciaba, decía, el rey de Jordania Abdalá II o el Presidente de Egipto Hosni Mubarak ¡Vaya dos ejemplos para el diálogo y la democracia cuando los dos son precisamente modelo de dictadura y de connivencia con Israel! ¿Por qué no hablan con Hamas que es el representante legítimo de los palestinos cuyas elecciones fueron controladas y avaladas por la Comunidad Internacional en enero de 2006? ¿Por qué ahora resulta que son terroristas cuando están siendo las víctimas? 

 

Hablar de paz y de diálogo a partir de la violencia que implica la ocupación resulta trágico cuando no una burla y, mucho más, cuando quien pide la paz es el ocupante a la víctima, al damnificado. Es posible que los palestinos aún no hayan aceptado su papel de reos -porque todos lo son-, es posible que no entiendan que se puede vivir en paz bajo una implacable ocupación militar y un férreo bloqueo, es posible también, que no valoren la importancia geoestratégica de su tierra y el doble rasero que les aplica la Comunidad Internacional y un un país como Israel que no cumple ninguna, ni una sola, de un ciento de Resoluciones de NU. Quisiera equivocarme, pero el desafío es sencillo: todos los que se consideran víctimas y todos los defensores le la causa israelí (del sionismo y del apartheid) quedan retados a que citen alguna, una sola, Resolución de Naciones Unidas que sea aceptada y cumplida por Israel. Así de sencillo.

 

Concedamos además a la cantante Noa el beneficio de la duda pero, entonces ¿Por qué no va a cantar a Gaza o a Cisjordania? ¿Para qué y por qué el bloqueo a los palestinos de Gaza o de Cisjordania? ¿Por qué y para qué la ocupación militar de toda Palestina incluyendo Jerusalén? ¿Por qué a cinco millones de palestinos se les niega el derecho al retorno y a los otros cinco a moverse dentro de su propia tierra si no es bajo control militar israelí?

 

El diálogo es la solución, dice la cantante, por eso seguramente el gobierno israelí tiene a una buena parte de la Asamblea Nacional Palestina -incluyendo a su Presidente Asis Duek- y a su Gobierno en la cárcel. Con lo fácil que sería hablar con todos cuando, para ello, bastaría con abrir los verjas de la cárcel.

 

La prensa regional de Asturias recoge las bondades de la cantante y del quinteto instrumental que la acompaña. Con una buena foto en primera plana, como si de una inocente mensajera se tratara, con su vestido blanco a la que sólo le falta una paloma de la paz en cada mano para que la puesta en escena fuera completa, cuando tanto habla de reconciliación y de entendimiento aunque, mientras, a las puertas del teatro dos o tres cientos, o más, personas se manifestaban contra el sionismo, los crímenes de guerra y el apartheid de Israel.

 

Dentro, en el teatro, una persona interrumpió a la cantante, ¡Sionistas asesinos! exclamó e inmediatamente la directora del teatro, Carmen Veiga, fuera de sí, ordenó la fulminante expulsión de la sala del manifestante y varios policías le obligaron a salir. Ya en la misma puerta principal del teatro, le exigieron que se identificara, los policías que lo rodeaban tomaron nota de su identidad, pero a pesar de todo continuaba manteniendo en alto una pancarta en donde se podía ver con toda claridad una foto de Zapatero encabezada con el título de ¡Cómplice!

Mientras, todo el frente del teatro permanecía vallado y protegido por la policía municipal y por la policía nacional. Después de leer varios comunicados, media hora después de iniciado el concierto, los manifestantes plegaron las pancartas y abandonaron la concentración sin más incidentes.

 

Israel, una vez más, con la colaboración de las autoridades municipales, validó el apartheid, el sionismo y los crímenes de guerra. Este ha sido el triunfo de la cantante y para ella fueron los aplausos de público que pagó 35 euros por su entrada y por su inconsciencia, cuando no por su complicidad. Con la información y desinformación adecuada todo es posible, cuesta tiempo y dinero, pero, sin duda, los beneficios obtenidos son mucho mayores aunque la primera víctima es la verdad y los DDHH.

 

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