El “laboratorio” de Gaza aumenta los beneficios de la industria de la guerra de Israel

 

Gabriel M. Schivone es profesor invitado de la Universidad de Arizona

The Electronic Intifada


Después de examinar el vasto régimen de vigilancia a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos y encontrar a cada paso sistemas israelíes instalad s ahí, el escritor Todd Miller y yo acudimos a investigar Israel en su condición de mayor industria de seguridad nacional del mundo. El volumen de exportaciones per capita de la industria armamentística de Israel es dos veces mayor que el de su homólogo estadounidense y emplea a un porcentaje de trabajadores nacionales dos veces mayor que el de Estados Unidos o Francia, dos de los principales exportadores de armas del mundo.

En nuestro viaje de 2016 no nos costó mucho tiempo centrarnos directamente a algunos de los industriales más emprendedores que nos explicaron cómo trabajaban al tiempo que controlaban una zona apenas igual de grande que Nueva Jersey.

 

El primer día que estuvimos ahí mientras asistíamos a una conferencia anual sobre drones conocimos a Guy Keren, de mediana edad y carismático presidente de una empresa de seguridad nacional israelí llamada iHLS, la empresa que había organizado la conferencia sobre drones.

 

Unos días después nos reunimos con Keren en la nueva sede de iHLS en la ciudad de Raanana situada a orillas del Mediterráneo, conocida por su parque industrial de alta tecnología. Hablamos con él en la sala de conferencias con forma de pecera situada sobre el laboratorio informático de su empresa. Debajo de nosotros grupos de jóvenes tecnólogos se afanaban sobre sus teclados. Keren afirmó que este complejo Kighthouse podía albergar hasta 150 nuevas empresas.

 

Keren explicó que la Franja de Gaza ofrece a Israel (y a iHLS) una ventaja competitiva sobre otros países gracias a las oportunidades de probar en vivo nuevos productos durante todo el año. Israel se ha ganado el apodo de “nación empresa emergente” entre las élites empresariales de todo el mundo.

 

La “placa de Petri” humana

 

Preguntamos a Keren por qué la industria tecnológica israelí tiene ese nivel de producitividad tan impresionante, especialmente en el sector militar. “Porque probamos nuestros sistemas en vivo”, afirmó. “Siempre estamos en una situación de guerra. Si no lo estamos ahora, lo estaremos dentro de un mes”. Keren señaló que “no se trata solo de crear tecnología y tener que esperar años para probar nuestros sistemas. El secreto del éxito del sector de la alta tecnología israelí reside en utilizar la tecnología en situaciones reales más rápido que en cualquier otro país”.

 

Keren no es la primera persona que establece esta relación. En los sectores de la alta tecnología y militar israelíes se considera que Gaza es la placa de Petri humana para mejorar la capacidad de matar y cultivar métodos de pacificación.

 

Cuando Roei Elkabetz, general de brigada del ejército israelí, intervino en una convención de especialistas en tecnología de control de fronteras celebrada en 2012 en El Paso, Texas, expuso en una pantalla una foto del muro, construido por Magal Systems, que aísla Gaza del resto del mundo. “Hemos aprendido mucho de Gaza”, afirmó. “Es un gran laboratorio”.

 

La experta danesa Leila Stockmarr ha asistido al mismo tipo de exposiciones acerca de la seguridad israelí que Todd Miller y yo. “Como explicaron la mayoría de los representantes de las empresas a los que entrevisté, es fundamental para las capacidades militares y policiales de vanguardia de Israel que se desarrollen y prueben nuevos artículos de tecnología en una situación concreta de control de la población, como en la Franja de Gaza”, escribe en su artículo de 2016 “Beyond the Laboratory Thesis: Gaza as Transmission Belt for War and Security Technology.” [Más allá de la tesis de laboratorio": Gaza como correa de transmisión para la guerra y la tecnología de seguridad”].

 

Un ajuste preciso en tiempo real

 

Como dijo a Stockmarr un representante de una importante empresa de seguridad, “una vez que el ejército israelí hace un pedido y después de un despliegue inicial sobre el terreno, a menudo se contacta con los departamentos técnicos de la empresa para hacer correcciones y ajustes basados en la experiencia. Así, cada vez que el ejército utiliza la tecnología israelí HLS [siglas en inglés de seguridad nacional], la prueba automáticamente. Las empresas se benefician enormemente de ello y cada vez que se hace un nuevo pedido se aplica esta experiencia en el campo de batalla para mejorar el proceso de licitación y garantizar la calidad y eficacia”.

 

Algo que no es frecuente para la industria armamentística de un país, Israel dispone de un laboratorio en un territorio que ocupa, Gaza, que está muy cerca de las instalaciones de producción de sus armas y tecnología de vigilancia. Como señaló Stockmarr en 2016, el uso de las armas en Gaza ayuda a las empresas a generar y refinar nuevas ideas y a ajustar las lineas de productos.

 

En abril de 2018 incluso se informó de que Saar Koursh, entonces presidente de Magal Systems – un competidor de las ampliaciones prepuestas por el presidente Donald Trump de la infraestructura de vigilancia de la frontera entre Estados Unidos y México – había descrito Gaza como la “sala de exposición” de las “vallas inteligentes” de la empresa, de las que los clientes “valoran que sean productos probados en combate”.

 

Stockmarr señala que las propias personas que viven en Gaza desempeñan un papel en la fase de prueba, tienen un “papel fundamental” en este ciclo de la industria de seguridad nacional: “A la hora de evaluar un producto dado, para los compradores extranjeros es fundamental la inclusión sistemática de las respuestas de la población atacada en las nuevas tecnologías de seguridad”.

 

Muchos clientes de todo el mundo están convencidos de ello, al menos si se tiene en cuenta el margen de beneficio. Según Bloomberg, “las acciones de Magal en Estados Unidos se dispararon a finales de 2016 cuando Trump habló del muro en la frontera con México”.

 

Y durante el primer mes del ataque de Israel a Gaza en 2014 el precio de las acciones de la mayor empresa de armas de Israel, Elbit Systems, aumentó un 6.1 %. Más de 2.200 palestinos y palestinas murieron en aquel ataque.

 

Un experimento interminable

 

Este año, desde que empezaron las protestas de la Gran Marcha del Retorno el 30 de marzo, se ha estrenado en Gaza la última línea de drones de control de multitudes de Israel, que incluye el drone bautizado con el apropiado nombre de Sea of Tears [Mer de Lágrimas], un drone producido comercialmente por China y modificado por la policía israelí para arrojar gases lacrimógenos sobre las multitudes de seres humanos que se encuentran debajo, y el drone Shocko que suelta “agua fétida” sobre las personas que se manifiestan.

 

El Ministerio de Sanidad de Gaza ha observado a lo largo de los últimos seis meses los efectos que tienen sobre los seres humanos las balas mariposa de Israel, que explotan al impactar. Son unas de las balas más mortíferas utilizadas por Israel. El personal de Médicos Sin Fronteras trató heridas similares a las producidas por estas balas mariposa en el 50% de los más de 500 pacientes a los que atendieron durante las protestas. Muchas de las personas que se manifestadas que no murieron directamente debido a estas balas resultaron heridas de gravedad con lo que estas balas se han ganado un lugar en el largo historial de las prácticas del ejército israelí de dispara con el objetivo de mutilar a las personas, que la autora Jasbir K. Puar detalla en su libro The Right to Maim: Debility, Capacity, Disability.

 

A fecha del 1 de octubre [de 2018] más de 150 palestinos y palestinas han sido asesinados en la Gran Marcha del Retorno, incluidos más de 30 niños y niñas. Más de 10.000 personas han resultado heridas, la mitad de ellas de bala.

 

Mientras tanto, en el parque industrial de Raanan Keren y su personal que trabaja en las oficinas con aire acondicionado de iHLS se afanan en desarrollar los nuevos artículos de la industria armamentística israelí, en actualizar sus sistemas y en aumentar sus márgenes de beneficio.

 

 

Gabriel M. Schivone  es profesor invitado de la Universidad de Arizona y autor del libro Making the New “Illegal”: How Decades of US Involvement in Central America Triggered the Modern Wave of Immigration,  Prometheus Books.

Fuente: https://electronicintifada.net/content/gaza-laboratory-boosts-profits-israels-war-industry/25636

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247660

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