Combatir el fascismo y derrotar al imperialismo euroalemán

Ante las elecciones europeas de mayo

 

El movimiento comunista en el estado español, seguimos sin iniciativas y sin propuestas políticas unitarias que puedan ser creíbles para amplios sectores de las clases trabajadoras. Mientras, las ofensivas mediáticas de los poderes económicos de la burguesía dominante ante la actual crisis se suceden unas tras otras, unas veces para proclamar que el grueso de la crisis ya ha pasado y otras, para encandilar a amplios sectores del pueblo con el surgimiento de nuevas alternativas políticas que van a acabar con la corrupción y la crisis, pero sin poner ninguna en cuestión el sistema capitalista.

Pero ni el grueso de la crisis ha pasado, por mucho que en estos meses preelectorales se haya “estabilizado” la economía, ni tocamos ningún fondo. El mercado de las potencias económicas está limitado y con fronteras, la única manera que tienen de mantenerlo los gobiernos del capital, es desviando fondos públicos a la banca y empresa privada y produciendo el empresario a menos coste de mano de obra. La tremenda y violenta ofensiva actual del imperialismo Euroalemán y de EE.UU contra Ucrania, Siria y Venezuela, utilizando y financiando a las fuerzas locales fascistas con el apoyo de fuerzas mercenarias armadas (todo sobradamente visto en reportajes, fotos y videos) lo demuestra. Esta violencia política y militar también manifiesta la debilidad de las estructuras de los acuerdos, pactos y alianzas internacionales, como del endeble hilo del que penden las democracias europeas, visto lo de los Balcanes y del golpe de estado fascista en Ucrania. Todo indica en cada paso que avanza la nueva guerra interimperialista en la lucha por los mercados en un mundo globalizado, que van a necesitar más recursos económicos y poder, en consecuencia más mano de obra esclavizada, con menos democracia, menos derechos sociales, laborales, económicos y democráticos, con menos capacidad de consumo para el pueblo y más necesidades de alimentos, medicinas y viviendas para las masas trabajadoras. Toda la estrategia del capital imperialista en estos momentos, está basada en acumular el máximo de poder y fuerza.  

Combatir la estrategia del imperialismo dominante y agresivo Euroalemán y de EE.UU, pasa además del apoyo sin vacilaciones a todos los países y pueblos agredidos en sus derechos e independencia, a quebrar el eslabón más débil de la cadena de su estrategia: la necesidad imperiosa de acumulación de capital y fuerza que tienen, para confrontar por el mercado con las potencias emergentes. Si estamos acertados en situar ésta como la principal contradicción del capital imperialista, la concreción táctica de estas elecciones europeas pasa en primer lugar por parar el fascismo, haciendo campaña unitaria para que no se dé un voto obrero a ningún partido en estas elecciones europeas, que haya participado o colaborado en los distintos parlamentos europeos, nacionales, autonómicos o ayuntamientos en la aplicación de medidas de recortes contra las clases populares para pagar la deuda, la táctica revolucionaria pasa por desmantelar la del enemigo: la Europa del euro y la OTAN.

Los que no nos presentamos a estas elecciones europeas, no podemos tener la pretensión de pedir el voto para aquellos que estén contra la Europa del euro, de la OTAN y contra los recortes a las clases populares, porque no tendríamos candidatos electorales excepto sectas. La izquierda a la izquierda del PSOE neoliberal (incluida la soberanista o independentista que prima la estrategia de independencia nacional por encima de la emancipación de clase) ninguna se pronuncia en contra la Europa del euro. Ante nuestra debilidad orgánica y dispersión política, solo nos queda y la hacemos como PROPUESTA AL CONJUNTO DE FUERZAS POLÍTICAS OBRERAS, la de expandir la consigna de NO VOTAR a ningún partido que haya apoyado o permitido con su silencio o abstención los recortes de derechos económicos, sociales y libertades a nuestra clase y pueblo. Ante la perversión de la escasa democracia que nos queda a las clases trabajadoras, en estas elecciones europeas no vale quedarse en el voto en blanco, nulo o abstención. Si no somos capaces de crear alternativas políticas unitarias y populares, indiquemos por lo menos el rechazo a las políticas más dañinas para las clases populares rompiendo la estrategia del capital imperialista. No tenemos siglas para indicar el voto, pero si tenemos claro las políticas que no se deben votar.

El bloque comunista, debe buscar los puntos básicos de su unidad de acción primero y de la unificación orgánica posterior, el camino elegido por los Excolectivos de Jóvenes Comunistas de Castilla la Mancha, Partido del Trabajo Democrático y Unión Proletaria de unir orgánicamente el comunismo no sectario, es un buen camino para nosotros. Este referente de unidad comunista debiera servir como punta de lanza para una unidad de acción comunista más amplia y para el combate de ideas desde el trabajo de masas (no desde el ideologismo) en las organizaciones de masas de la clase trabajadora y el pueblo, con el movimiento sindical, vecinal y asociaciones estudiantiles, también para profundizar en la crítica al izquierdismo y dogmatismo desde las movilizaciones unitarias sectoriales o generales, que con su infantilismo sectario, nos separan de las masas y de su necesaria unidad, limitando el combate contra las ideas hegemónicas en nuestra clase, la de un reformismo en crisis ante las ofensivas del capital por la ruptura del pacto de la transición que hicieron de “estado de bienestar”. Reformismo débil e inútil para combatir la ideología fascista que inunda nuestro pueblo desde las iglesias, las cadenas de televisión y los campos  de futbol profesional.

Todos formamos un único movimiento, el comunista, la pretensión de avanzar desde un único destacamento y la exclusión sectaria de los demás, implica algo más que sectarismo, significa el alejamiento de las necesidades de las masas y del profundo sentimiento de unidad que estas necesitan visionar como ejemplo en sus referentes políticos, sindicales y sociales, instrumentos necesarios para su emancipación. Su persistencia significa también, la continuidad del fracaso que llevamos constatando durante estos últimos cuarenta años de división política propia y del pueblo, solo podremos avanzar si unimos nuestras fuerzas  desde una sola estrategia de masas y un solo partido desde el compromiso con la unidad de nuestra clase, el trabajo de masas, la crítica y la autocrítica.

La gran movilización obrera y popular lograda en torno a las marchas por la dignidad, que nacen de la propuesta abierta a la movilización desde los sectores más desfavorecidos de la clase obrera, representados por los sindicatos, organizaciones políticas y movimientos sociales minoritarios, que fueron unidos por la propuesta  del Sindicato Andaluz de Trabajadores, nos dice, que la agudización de la lucha de clases está creando las condiciones de avanzar en la unidad de las clases trabajadoras y el pueblo, a pesar del boicot de los medios empresariales de comunicación, del rechazo inicial de las cúpulas sindicales y políticas de la izquierda institucional, del sectarismo infantil de algunos sectores políticos, sindicales, sociales que o bien pretendieron acaparar la movilización o la dividieron o se autoexcluyeron. El triunfo estaba demostrado antes de la manifestación, la fuerte movilización obligó a las cúpulas sindicales y políticas de la izquierda del sistema a dar su apoyo ante la masiva participación de las bases y organizaciones intermedias del reformismo militante, a veces con las malas formas de siempre. Esta masiva movilización de masas, que implicó la capitulación de las tesis políticas del reformismo, nos dice que la opción revolucionaria unitaria tiene campo para avanzar y que este es el momento.

Hacemos este llamamiento a la militancia que participa en el sindicalismo de clase, en los movimientos sociales alternativos, movimientos políticos populares como el Frente Cívico y el 15M, a los comunistas honestos del PCE y al marxismo revolucionario y leninista ¿hasta cuando tenemos que esperar para nuestra unidad de acción? Estas elecciones europeas son un buen momento y un buen motivo para avanzar en nuestra unidad de acción política y orgánica y un buen momento también para una unidad política más amplia del pueblo, un frente de unidad popular. Nuestra propuesta va en esta línea.


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