¿Existió realmente Jesucristo? Justificación documentada de la inexistencia de Jesús de Nazaret

Nos han llevado a temer -más que a adorar- la imagen de un dios irascible, celoso, que exige absoluta sumisión y adoración

 

La Haine 

 

¿Existió realmente Jesucristo, la figura central de la doctrina religiosa conocida como 'Cristianismo'? ¿ Es cierto que fue concebido de forma 'milagrosa' por una virgen, en la Palestina del Siglo I de Nuestra Era? ¿Es cierto que ejerció su ministerio público realizando 'milagros', curando a los enfermos, resucitando a los muertos, por distintas ciudades y villas de la antigua Galilea? ¿Es cierto que fue crucificado, resucitó a los tres días y después de varias 'apariciones' a sus seguidores y adeptos, ascendió a los cielos?

 

A todas estas preguntas, las autoridades eclesiásticas, los comerciantes de la fe y fanáticos defensores de la iglesia, responden que sí, que todo ello fue absolutamente cierto, e incluso, sostienen que existen innumerables 'evidencias históricas, arqueológicas y escriturales' que así lo demuestran. Por supuesto, tampoco han faltado algunos 'evangelizadores modernos' -que con más mala intención que objetividad- en sus prédicas, libros, panfletos y artículos, se han referido a la historicidad de Jesús como algo que debe ser aceptado sin cuestionamientos, pues según ellos, 'ha sido demostrado más alla de toda duda', o sea, como que ha sido 'un hecho histórico comprobado hasta la saciedad'.

 

En el Hemisferio Occidental en general, y en los pueblos de América Latina en particular, la doctrina cristiana nos ha sido añadida como un elemento básico del entorno cultural. Durante siglos se nos ha enseñado a respetar y a aceptar la autoridad de la biblia, sin cuestionar la legitimidad de sus relatos, partiendo de las tendenciosas afirmaciones de que 'la Biblia es la palabra de Dios'; 'que los pasajes bíblicos fueron inspirados por el 'espíritu santo' y que son una detallada descripción de hechos históricos verídicos'. Más aun, se nos ha enseñado que existe una relación de continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento y que 'además de las pruebas históricas que demuestran la existencia de Jesús', su nacimiento, pasión, muerte y resurrección, habían sido 'profetizados' en las 'sagradas escrituras', con lo que se establece de forma inequívoca su condición celestial.

 

Las consecuencias de este colonialismo cultural han sido nefastas para nuestros pueblos. Los relatos bíblicos en general, y la doctrina cristiana en particular, nos han llevado a temer -más que a adorar- la imagen de un dios irascible, celoso, que exige absoluta sumisión y adoración, que es el único artífice del destino histórico de la humanidad, y a su 'hijo', Jesucristo, como el único camino para obtener la 'salvación de nuestras almas y ser merecedores de la vida eterna'.

 

Sin embargo, estas afirmaciones son absolutamente ridículas e infundadas a la luz de las investigaciones históricas. La realidad es otra, bien distinta a los postulados y credos de la iglesia... bien distinta a los enunciados de las autoridades eclesiásticas; bien distintas a los disparates contenidos en los sermones de los predicadores y evangelizadores modernos....

 

En una serie de artículos consecutivos, demostraremos de forma contundente la falta de historicidad de la doctrina cristiana, la falsedad de sus credos, y la forma malintencionada en que han sido alteradas, falsificadas y/o tergiversadas, las llamadas 'sagradas escrituras', con el fin de convertirlas en la plataforma teológica del cristianismo.

 

De forma detallada, demostraremos que el cristianismo, como fenómeno religioso, ha llegado a nuestros días más como expresión de una necesidad política y no como el resultado de una serie de hechos históricamente fundamentados. De forma detallada, demostraremos que las evidencias históricas, arqueológicas y escriturales, demuestran que:

- Es falso que el cristianismo esté teológicamente basado en las llamadas 'sagradas escrituras' hebreas (el tristemente conocido Antiguo Testamento), o que el Nuevo Testamento sea una narración de la vida, obra y milagros de Jesús.

- Las 'sagradas escrituras' hebreas, no son en modo alguno un recuento de la historia del pueblo hebreo, ni por supuesto, fueron inspiradas por el 'espíritu santo'.

- Es absolutamente falsa la narración bíblica acerca de los orígenes y la formación del pueblo israelí. Es falsa la clasificación de la historia israelí en las etapas descritas en la biblia: Patriarcas-Esclavitud en Egipto-Exodo-Conquista del Canaán.

- No existió el Exodo de Egipto, tal como es descrito en la biblia.

- Jamás ocurrió la llamada 'Conquista del Canaán'.

- Es falso el llamado Período bíblico del Reino de Israel (Saúl, David y Salomón).

- El enfoque del pasado histórico-religioso del pueblo israelí contenido en el Antiguo Testamento, es un producto artesanal, manufacturado por los escribas y líderes religiosos judíos durante las reformas del rey Josías, que fue corregido y aumentado posteriormente durante el llamado Cautiverio de Babilonia. En algunos puntos de la versión católico-romana del Antiguo Testamento, se evidencian las manos de los teólogos cristianos.

- Es falso que en el Antiguo Testamento existan 'profecías' acerca de Jesús o que se haya 'profetizado' su concepción virginal.

- Es falso que se mencione a Jesús en las obras de escritores judíos o paganos de los primeros siglos de Nuestra Era.(Flavio Josefo, Plinio el Joven, Cornelio Tácito, Suetonio, Talo, Dion Casio, etc.)

- El llamado Testimoniun Flavianum es una interpolación hecha por cristianos en la obra de Flavio Josefo.

- Es falso que el Talmud contenga referencias a Jesús.

- Los relatos evangélicos, -la única fuente acerca de Jesús- son diferentes e irreconciliables entre sí. Contienen errores geográficos y escriturales que evidencian que fueron escritos en fechas diferentes y que los autores no vivieron en Palestina ni conocieron a Jesús.

- Son contradictorias e irreconciliables las fechas del supuesto nacimiento de Jesús dadas en los evangelios según Mateo y Lucas (únicos que se refieren a este evento).

- La mayor parte de las ciudades mencionadas en los evangelios, en los que supuestamente se desarrollaron las actividades de Jesús, no existían ni en el Siglo I A.N.E., ni en el Siglo I N.E.

- Las celebraciones del nacimiento, muerte y resurreción de Jesús, están basadas en las festividades y celebraciones de dioses paganos, anteriores al critianismo, y fueron adoptadas por las autoridades eclesiásticas muchos siglos después del supuesto tiempo de Jesús.

 

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